See also...


Authorizations, license

Visible by: Everyone
All rights reserved

288 visits

El perro - Foto y cuento - 3

El perro - Foto y cuento - 3
Mamiya C330 - 120 mm film


Este es un cuento que escribí:

El Perro
-----------------------------------------

Finalmente había decidido, a instancias de su esposa, regalarle un perro a su única y mimada hijita de cuatro años. Compró un hermoso cachorro de raza Setter porque le dijeron que eran buenos con los chicos. Su hija quedó encantada, lo mimaba, cuidaba y jugaba con él todos los días. Pasó el tiempo y el cachorro fue creciendo. Tenía ya un año cuando un sábado soleado, la nena salió a jugar al jardín. El perro estaba comiendo y al verla acercarse empezó a gruñir. Ella, despreocupada, le acarició la cabeza y el animal le mordió la cara de un un tarascón.

Los padres estaban tomando mate en la cocina cuando la criatura entró llorando con la cara ensangrentada. La madre pegó un alarido del susto. El padre se levantó como un resorte y la llevó en brazos al cuarto de baño. La nena estaba muy asustada y lloraba desconsolada. Tenía lastimada la nariz y el labio superior. No había desgarros, solo las heridas punzantes que dejaron los dientes. El perro estaba vacunado contra la rabia, una cosa menos de qué preocuparse. Mientras le hablaba dulcemente para calmarla, limpió las heridas con agua, jabón, alcohol y agua oxigenada. Con una gasa aplicó presión sobre las heridas hasta frenar la hemorragia, luego salieron volando para el hospital.

En el hospital analizaron la herida y volvieron a desinfectar con yodo, no hubo necesidad de vendajes.
- Con suerte no le quedarán marcas, hay que esperar que cicatrice. - dijo el doctor.

Como la nena estaba de buen ánimo, decidieron ir a pasear por la ribera del Río de la Plata. Le compraron muchas chucherías y se divirtieron remontando un barrilete. Pasaron así el resto del día, consolando y consintiendo a su hija. Al anochecer volvieron a su casa, cenaron y acostaron a la nena, que se durmió enseguida. Se quedaron en el comedor tomando un café, en silencio, cada uno reflexionando para sus adentros sobre lo sucedido. Finalmente él habló.
- Perro de mierda, lo voy a sacrificar.
- Por favor, no, ¡por favor!... - le contestó su esposa.
Discutieron un poco y él cedió, pero impuso una condición.

El día siguiente se despertó temprano y salió de compras. Cuando regresó traía una cadena de cuatro metros de largo, dos candados blindados y una barra metálica de un metro de largo con un extremo perforado. Ancló la barra en el jardín y la unió a un extremo de la cadena con uno de los candados, con el otro unió el otro extremo al collar del perro.

El animal pasó el resto de sus días atado. Vivió hasta los once años. Cuando murió lo enterró en el jardín con cadena y todo.

Fernando Marco Sassone
www.finisafricae.com.ar/91907

.

Comments