Alvaro Aguilar

Alvaro Aguilar

Posted on 10/01/2009


Photo taken on October  2, 2008



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la plaza

la plaza
En 1968, estudiantes de universidades y nivel medio, de escuelas públicas y algunas privadas, algunos sectores populares, maestros y trabajadores, encabezaron el movimiento popular mas significativo del siglo pasado en México, todo comenzó en julio con una riña entre estudiantes de dos diferentes escuelas en el centro-norte de la Ciudad de México, a los cuales la policía reprimió con saña. Días después los estudiantes protestaron por la represión y se unieron a una marcha en apoyo a la Revolución cubana, la policía volvió a reprimirlos y esto devino en un paro general en las escuelas de formación y universitarias: la UNAM, el Politécnico Nacional, la Universidad de Chapingo e incluso privadas como la Iberoamericana pararon sus actividades estudiantiles para protestar por los métodos represivos del estado.
Así se constituyo el Consejo Nacional de Huelga (CNH), con alrededor de 40 escuelas representadas cada una por dos o tres miembros elegidos democráticamente por cada comunidad, que mediante asamblea general discutía y aplicaba un plan de acción para hacer cumplir el pliego petitorio que fue reducido a 6 puntos eje:
1.-Libertad a los Presos Políticos: a los estudiantes apresados en la refriegas con la policía y en general a todos los del país como los ferrocarrileros y médicos presos a finales de los cincuenta que exigían mejoras salariales y que seguían presos 10 años después.
2.-Destitución de los jefes policiales encargados de la represión.
3.-Desaparición del cuerpo de granaderos (antimotines)
4.-Derogación de artículos penales que transformaban en delincuencia la disidencia, el llamado delito de “disolución social”
5.-Indemnización a las victimas de la represión y a los familiares de los muertos
6.- Deslinde de responsabilidades por los actos de la policía, ejercito y granaderos

El CNH planteo que para satisfacer sus demandas el gobierno debía sentarse en una mesa de Diálogo Público para así debatir la resolución del pliego petitorio y el regreso a clases, a lo que el gobierno respondió con mas represión, con tanques y soldados en las calles, con desaparecidos y muertos.
Los medios de comunicación oficiales y privados hicieron eco de la violencia del Estado contra el movimiento tergiversando la información y dando cabida sólo a la posición oficial, ante esto el CNH tuvo que encontrar sus propios medios de comunicación: mítines relámpago, pega de carteles, volantes de mano en mano, e incluso marcar billetes con leyendas como: “únete pueblo”, “gobierno asesino” o “apoya a los estudiantes”. El movimiento estudiantil tenia cerradas las escuelas, pero en ellas se llevaban a cabo actos culturales, debates, conciertos, festivales y sobre todo discusión política de muchos temas. La camaradería y el espíritu solidario eran cosa diaria al igual que el apoyo constante del pueblo mexicano que se volcó a las calles junto a los estudiantes en manifestaciones pacificas que siempre terminaban con las sirenas y las tanquetas del ejercito desalojando las plazas. Llama la atención la Marcha del Silencio, que el CNH dio como respuesta a la falacia clamada por el gobierno que tildó al movimiento de violento y antinacional, en esta manifestación participaron alrededor de trescientas mil personas que en silencio total caminaron por las calles céntricas de la capital, para terminar en el Zócalo, plaza central de la ciudad y el país. El movimiento fue algo nuevo: democrático en el país de la dictadura perfecta, incluyente en una sociedad racista, cerrada y machista, artístico cuando la política se veía como algo solemne y de gente “bien” y sobre todo nuevo en pedir un diálogo directo, publico, sin condiciones, con las autoridades. Era un movimiento heterogéneo política, social y económicamente, desde el hijo de papi de la Ibero (universidad privada de los jesuitas) hasta el estudiante-trabajador de clase baja que iba al Politécnico sin desayunar!, esta diversidad al igual que la participación de escuelas de otras partes del país que también se manifestaron en sus ciudades, le dio al CNH el valor moral de seguir la Huelga con el apoyo de un grueso de la sociedad mexicana.

Pero como siempre, el poder no entiende de razones, poco a poco se fue gestando el golpe final que apagaría al movimiento, antes de que las Olimpiadas empezaran en octubre del mismo año, y esto atrajera la atención del mundo entero sobre la situación del régimen y su verdadero rostro: el de la bayoneta, la bota, el fusil, los tanques…

Así llego el día dos de octubre y el movimiento a pesar de que el ejército había tomado los planteles principales y seguía la represión, incluso selectiva, llenó la Plaza de las Tres Culturas, así llamada por que en ella hay restos prehispánicos, un templo católico y alberga la unidad habitacional Nonoalco Tlatelolco de arquitectura contemporánea, ubicada en el centro-norte de la capital, la cual fue rodeada por elementos del ejército, policías y paramilitares quienes infiltrados entre la multitud comenzaron a disparar contra la gente y los efectivos uniformados, quienes a fuego cruzado, masacraron a sangre fría a los que estaban escuchando pacíficamente a los oradores del mitin. La cifra exacta de muertos y desaparecidos es inexacta pero la balacera duro alrededor de dos horas. Cifras de sobrevivientes y organizaciones dan entre 300 y 500 muertos. Las autoridades quisieron ocultar la verdad y difamar al movimiento al decir que había sido una balacera entre dos grupos de estudiantes y que el ejercito intervino para “resguardar a los asistentes”.

Esa noche, el Estado optó por la masacre, por el silencio de los medios de comunicación, por usar a los cuerpos represivos una vez más contra seres indefensos que solo querían justicia y eran el germen de una nueva forma de hacer política, una masa movilizada pacíficamente para cambiar en algo, el sistema de gobierno. Los culpables nunca estuvieron en la cárcel y los sobrevivientes de la masacre fueron apresados.
Las Olimpiadas se llevaron a cabo y el CNH decidió terminar la Huelga a finales de año.

Aun a pesar de esta demostración de cerrazón, hubo participantes del movimiento que siguieron luchando legalmente por mejorar al país, aunque cabe mencionar que algunos miembros optaron por levantarse en armas, en diferentes grupos y regiones del país. Para ellos la lucha tomaría un cause diferente.

Para los que no vivimos el movimiento estudiantil-popular de 1968, nos queda el ejemplo de los que lucharon en ese entonces contra un aparato gigantesco que no dudo en usar la fuerza contra las demandas justas que enarboló el CNH, estas eran limitadas, pero eran la punta del iceberg contra el sistema autoritario del México de entonces. Para los caídos el respeto y la admiración, pero la mejor forma de honrarlos es continuando su lucha, ya que este país sigue mal o tal vez peor.

2 de Octubre no se olvida!

Comments
El Mezquite del Ojo de la Casa, Sociedad Cooperativa
El Mezquite del Ojo…
2 de Octubre no se olvida!, Ni perdón ni olvido!
8 years ago.
Alvaro Aguilar
Alvaro Aguilar
no olvidamos, mucho menos perdonamos!
castigo a los culpables!
8 years ago.