viola

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Posted on 01/21/2013


Photo taken on June 10, 2012


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Por el color del trigo

Por el color del trigo
Hay lunes que la busco.
Ella no sabe quién soy, apenas.
Nos encontramos fugazmente en otra época.
No sé de ella salvo que había estado a los 18 en Madrid, que provenía de una cultura seria y profunda, abermellada y terrosa, mística y sensual. Que tenía unos padres a los que adoraba. Que guardaba una saquita de semillas. Que no sabía nadar. Que algo le había roto el corazón alguna vez. Que de sus manos surgía su alma profunda y bella, madura y marcada aunque apenas contaba algunos pocos años.
Se llama Alicia, y adoraba, como yo, El Principito de Exupery... y , como él, dejaba un rastro de dorados por el que, aún hoy, sigo reconociéndola, recordándola, añorándola.
Hay lunes, como éste, cuando me siento como hoy, que voy a su página de aquel blog que encontré por casualidad, sólo para ver que hace mucho que decidió subirse en un cascarón (seguramente) de nuez, y echarse a navegar por otros mares, guiada de una brújula nueva, y nuevos compañeros de viaje.

No regresó, pero yo aún sigo pasando por allí y dejándole luces de faro, desayunos de mañana de reyes, cariños y reconocimientos.

Ella no sabe que aún la recuerdo. O, quizá, sí.

En días como hoy, busco la canción que ella me enseñó. La pongo muy alto y también me hago una lista de cosas para no olvidar, porque noto que la memoria es frágil. Y porque, aunque creo que crecer es, precisamente, deshacerse de carga, por otra parte, me da miedo ser injusta y olvidar, también, y con todo, lo bueno.

www.goear.com/listen/08ed5db/libera-me-jocelyn-pook

♀ Melankholía ♂, Belleuse, Margarida, Love Song have particularly liked this photo


Comments
Love Song
Love Song
Este año llegaste tomando fotos y yo no lo sabía...te contare una historia*_** J****
Oiga Señor.

Una mañana, a principios de la primavera, el camino estaba repletos de niños. Estaban distribuidos por todo lo largo de la vía y varias veces tuve que rodearlos para poder pasar. algunos arrastraban los pies y levantaban un polvo seco y rojo. Otros, sobre todas las niñas, caminaban tomadas del brazo, con lo cual me obstruían el paso y me forzaban a bajar y subir la acera.
Estaban en mi camino.
Y eso me molestaba.
Pero un chico en particular en verdad me exasperó. él caminaba solo, murmurante, y cada vez que yo pasaba junto a él, me llamaba "Oiga Señor", decía, pero yo tan solo lo ignoraba, aceleraba el paso y me iba trotando.
El lo hacía todo el tiempo.
Una y otra vez.
El chico robaba mis pensamientos cuando todo lo que yo quería era pensar en mi hijo. No nos hablábamos desde hacía más de un año, y yo necesitaba ahora, justo aquel día encontrar una manera de recuperar nuestra relación. Pero mientras yo trotaba y pedía a Dios un consejo, tratando de sentir su palabra, este pequeño diablillo me interrumpía sin cesar.
Señor, decía cada vez que lo rebasaba, Oiga señor.
Una vez al mirarlo, supuse que él tendría unos diez u once años. El chico volteó a verme y dejó ver su pequeña y arrugada nariz. Esta sostenía unos anteojos negros con armazón de concha, demasiado grandes para él. Igual que su zapatos, pensé.
Los llevaba desamarrados y sus lenguetas blancas y colgantes me recordaban un par de perros sedientos.
La siguiente vez q me acerque a él, noté que era patizambo. Era muy flaco, estaba encorvado y tenía una cabeza un poco más grande de lo normal unida a un cuello largo y delgado. Se veía...pues, enfermo. Fue entonces que sospeché que algo no estaba bien con él.
Con todos ellos.
Aun así, de nuevo, yo no volteé cuando él me llamó.
No quería verlo.
No quería hablar con ninguno de ellos.
Pero mientras corría, ahora incluso con anteojeras, no podía negar que todos esos niños tenían algún tipo de discapacidad, ya fuese física, mental o ambas. Al recordar por dónde corría, me di cuenta de que eran miembros de un programa especial de un día dedicado a su cuidado, conducido por el parque Westwood, un anexo de la zona occidental del departamento de parques y recreación de San Antonio.
Metros adelante, el chico no dejaba de voltear. Mientras yo veía cómo me buscaba, con el sol reflejado en sus gruesas y pesadas gafas y esa arrugada nariz que me seguía__,Tropezó con sus propios pies y casi cae al suelo. Ahora no pude evitarlo. Me preguntaba qué quería. Así pues, caminé más lento hasta llegar a un paso cansado y pesado cuando lo alcancé.
¿Que? le dije un tanto jadeante.
¿Me tomaría de la mano? respondio.
De inmediato mis ojos se llenaron de lágrimas. Asentí con la cabeza, pero no pude pronunciar palabra.
Entonces, me acerco su mano. Era un día soleado. El cielo tenía un tono azul profundo y estaba despejado. En los árboles que nos rodeaban por doquier, las palomas de la mañana cantaban su arrullo. El chico me tomó de la mano, y los dos caminamos juntos en silencio.
Rogelio Gomez.
Sigue tomando fotos amiga mía *_* J************************************
4 years ago.
Margarida
Margarida
Muy dulce, tierna y poética !
4 years ago.
Belleuse
Belleuse
¡Me encanta !
4 years ago.