Carla Cagliani

Carla Cagliani

Posted on 10/19/2015


Photo taken on October 17, 2015


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Autorretrato Final

Autorretrato Final
El cielo de lo que soy es un cendal de sombras que vive escondido entre las plantas de mi jardín. A veces quisiera no languidecer ante el redondo fantasma de la noche, y perpetuarme como un pensamiento solitario capaz de escalar los paredones hasta las estrellas. Pero el cielo de lo que soy tiene raíces de mediodía, cuando arde en oro fino y sensitivo el sol, y los cactus despiertan para cortejar su luz. Ellos han olvidado su desposorio eterno, como mi alma, y lloran hacia adentro su rígida viudez, como mi alma. ¡Si yo pudiera ser algo menos que una plenitud de savia y ellos algo más que un pensamiento incierto! Pero el cielo de lo que soy es un lago ilusorio que hoy lleva mi forma y humedece los sueños quietos de la naturaleza. ¿Quién podrá desgajar esta difusa primavera de grises? ¿Cuándo podre verme tras este lampo de súbita ceguera? Los cactus me persisten y se consuelan en su desierta filosofía. No son ellos más reales que yo en la penumbra. No soy yo más real que ellos en el misterio.
Y sin embargo, el cielo.

Aspecto técnico:
Diafragma f 3.4, tiempo de exposición 1/400
Iluminación: Luz natural

Aspecto compositivo:
Tipo de Encuadre vertical
Todos los elementos se encuentran enfocados

Comments
Feid Fba
Feid Fba
El texto podia tener una parte poetica, pero tambien debe tener un eje compositivo ( y nos referimos al por què se la eleccion de cada elemento que compane a la imagen, ademas de la forma, el encuadre, etc, etc) y un eje discursivo y explicar que tiene que ver la palabra indicio y que significa para vos.
23 months ago.
Carla Cagliani
Carla Cagliani
La metonimia de la sombra del cuerpo no solo es rentable para reemplazar al propio cuerpo sino que denuncia, al mismo tiempo, su fugacidad, su evanescencia, su indeterminación. Además posee la ventaja de plantear el eterno interrogante de la otredad, del sentimiento de ser dos personas que conviven frágilmente en una sola. Funciona también como metáfora del alma, pero de un alma plomiza y ciega. Por ello, son los cactus los que, ubicados en puntos estratégicos (las partes vitales de ese cuerpo-sombra) los indicios claros de una vida que no es más profunda que la vegetativa y que, como estas enhiestas plantas, esconde en su interior el prodigioso motor de su existencia. Los cactus son seres del desierto, de la soledad y de la solitariedad, y todo ello caracteriza a la sombra. Pero ese orden de disposición es también una esperanza. Adentro de la sombra hay un curioso e indescifrable orden, pero hay orden. El caos está afuera, en los límites irregulares y difusos de la sombra. Por esta razón no hay más que una sombra, la sombra solitaria, y todo aquello que podría forjar una sombra queda subsumido en esta única y monumental. El hecho de que la sombra esté proyectada sobre el suelo, en lugar de estar proyectada sobre un muro, por ejemplo, es señal de caída y, al mismo tiempo, de observación directa y opuesta al cielo a quien debe su existencia, pues ¿dónde está el sol sino en el cielo? En el envés de la fotografía sobrevive el cielo. Se muestra al cielo por contraste. Del sol recibe la luz pero ella no es luz. He aquí la gran paradoja y la clave de interpretación de la fotografía. La luz debe ser natural, debe provenir de lo más alto del cielo. Cabe agregar que aunque la sombra debe reflejar la totalidad del cuerpo, puesto que lo compromete por entero como ser humano, conviene que los pies queden amputados, toda vez que los pies insinúan nociones muy fuertes de arraigo que no convienen a las antedichas propiedades de fugacidad y evanescencia. El hombre es la sombra que se va y que apenas tiene tiempo de saber quién es; pronto le llega el ocaso que es el alargamiento y la muerte de toda sombra. Lo único que alcanza a experimentar de sí mismo es esa vitalidad sorda de los cactus, que está en un adentro intangible, y la imperturbable soledad de los desiertos. Para lograr esto creí necesario que la fotografía esté cuidadosamente despojada de todo lo que no sea ella misma. Debe ser limpia visualmente. Sombra y suelo y cactus envueltos en una atmósfera de sol brillante, para que la comunión de sombra y cactus planteen continuos interrogantes. La luz es poderosa a fin de expulsar la mirada del observador hacia adentro de los contornos de la sombra. Y una vez allí, reconcentrada en su interior, pueda lastimarse de dudas al roce de las áridas e inmóviles plantas.
23 months ago.