Reflexiones, cine, literatura y fotografía.
Fernando Marco Sassone / YörikMis Otros BlogsCrítica publicitaria: www.ddue.com.arCine, crítica y comentarios:www.cineticon.com.arCafé Porteño, Fotografía: www.blog.cafeportenio.com.ar
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Jorge Luís Borges en un magistral retrato de Charles H. Phillips.
Solomon saith: There is no new thing upon the earth. So that as Plato had an imagination, that all knowledge was but a remembrance; so Solomon given his sentence, that all novelty is but oblivion.
Francis Bacon, Essays, LVIII
Dijo Salomón: No hay nada nuevo bajo el sol. Platón, por su parte, supo imaginar que todo conocimiento no era otra cosa que un recuerdo; entonces Salomón dio su sentencia, que toda novedad no es otra cosa que olvido.
Francis Bacon, Essays, LVIII
No, no estoy leyendo a Francis Bacon. El único libro que tengo de este hombre de ciencia y filosofía está en inglés y mi afán por su lectura no llega a tanto...
Esta cita la encontraremos en el cuento "El Inmortal" de Jorge Luís Borges. La atesoro desde hace más de diez años. Siempre busco dónde usarla, la usé en un folleto publicitario de mi estudio de diseño, y ahora la comparto con ustedes. La traducción es mia, sepan disculpar las torpezas si las hay.
Es interesante ver como en Occidente, las nociones de cielo e infierno se corresponden con una geografía de arriba y abajo, dimensiones tan inaccesibles que terminan convirtiéndose en un símbolo de lo metafísico, de lo inabordable. Negados estos espacios verticales, buscamos respuestas horizontalmente, en todo lo que nos rodea, descubriendo lugares que no abundan en conocimiento trascendental. Agotadas las instancias espaciales, la sabiduría de Oriente nos introduce en una nueva dimensión, el adentro: un espacio misterioso y tan intimo como frecuentemente inhóspito, que termina siendo tan inaccesible como el arriba, el abajo y los alrededores. Reconocemos entonces que este es un juego de a todo o nada que sólo terminará con la muerte, esa frontera última en donde parece haber establecido domicilio la verdad. Tener que terminar la vida para encontrar su sentido último es una de las mayores paradojas a las que a llegado la civilización. Buscando clarificaciones, encontramos en la Biblia un interesante laudo que nos dice: "El reino de los cielos es de los valientes", lo que con ciertas licencias podríamos interpretar como "El que no arriesga no gana". Valentía al margen, ya imaginaba yo que al fin de cuentas todo esto era una cuestión de pura timba.
Joven amigo: ¿Se siente revolucionario? ¿Cree que la hora se acerca para nuestros pueblos?
En este caso, proceda CON SERIEDAD. La revolución no es un juego. Cese de reir. NO SUEÑE. Sobre todo NO SUEÑE. Soñar no conduce a nada, sólo la reflexión y la seriedad confieren la ponderación necesaria para las acciones duraderas. Niéguese al delirio, a los ideales, a lo imposible. Nadie baja de una sierra con diez machetes locos para acabar con un ejército bien armado: no se deje engañar por informaciones tergiversadas, no le haga caso a Lenin. La revolución será fruto de estudios documentados y de una larga paciencia. SEA SERIO. MATE LOS SUEÑOS. SEA SERIO. MATE LOS SUEÑOS. SEA SERIO. MATE LOS SUEÑOS.
La selección argentina de fútbol no está pasando por uno de sus mejores momentos. Grande es la frustración que significa para los fanáticos el haber estado a punto de no clasificar para el próximo mundial. Más aún cuando el equipo cuenta con muchos de los mejores futbolisas del mundo como Mesi, Tevez o Agüero y cuando el director técnico es ni más ni menos que Diego Maradona, de quien se dice, con mucho tino, que fue el mejor jugador de todos los tiempos.
Pero a pesar de todo, y de sí misma, en su último encuentro de la ronda de clasificación, la selección logró clasificarse con lo justo venciendo al seleccionado uruguayo. Al terminar este partido, un ejército de periodistas se abalanzaron sobre Maradona par lograr alguna declaración. Pero "el Diego", mezclando euforia y emoción con ira y rabia les gritó: "¡Nooo!, ¡A los periodistas nada!, ¡A los periodistas nada!, ¡Ahora que la chupen! ¡Que la chupen! ¡Que la chupen!". Y mientras gritaba, Carlos Bilardo (asesor técnico de Maradona) lloraba, lo abrazaba y lo cubría, tal vez en un intento calmarlo y protegerlo de los periodistas, o de proteger a los periodistas de él. Era mucha la bronca acumulada por los ataques de un periodismo que en las derrotas de la selección nunca dudó en hacer leña del arbol caído.
Fue una escena muy triste, no por lo que dijo Maradona, eso para mi no tienen la menor importancia, lo triste fue ver al Diego en esa situación. Yo vergüenza ajena no siento, y si tuviera que sentir vergüenza, no sería ni por el fútbol ni por Maradona, sino por vivir en un país corrupto en donde no se prioriza la salud, la educación y la justicia. Los argentinos ya perdimos la ilusión de ser lo que pudimos ser, no ya futbolísticamente, sino como nación y pueblo. Y pensando en todo esto recuerdo y rescato unos dichos de Julio Cortazar: "¿No deberíamos los argentinos (y esto no vale solamente para la literatura) retroceder primero, bajar primero, tocar lo más amargo, lo más repugnante, lo más horrible, lo más obsceno, todo lo que una historia de espaldas al país nos escamoteó tanto tiempo a cambio de la ilusión de nuestra grandeza y nuestra cultura, y así, después de haber tocado fondo, ganarnos el derecho a remontar hacia nosotros mismos, a ser de verdad lo que tenemos que ser?".
Mientras tanto tocamos fondo, la Argentina sigue dando cátedra en lo que a espectáculos lamentables se refiere, pero a nivel social y político, Y el fútbol... ganar o perder no tiene importancia, ni la más mínima, además de que aprender a perder dignamente es uno de los asuntos pendientes de este pueblo futbolera.
En 1968, Arthur C. Clarke, escribía en la introducción de su novela "2001. Una odisea espacial" que por cada hombre viviente, la humanidad contaba con 30 hombres muertos. Más de cien mil millones de seres humanos han transitado por este planeta y desaparecido. Muy pronto todos nosotros pasaremos a engrosar ese ejército de seres no vivos... Tal vez por eso nos esforcemos tanto por trascender de algún o cualquier modo, con nuestros hijos o nuestras obras, dejar un legado, algo de nosotros. Pero nadie nos puede develar qué nos depara el polvo en el que nos convertiremos. Dicen ciertos biólogos, genetistas, que el deseo de trascender es un instinto, un mandato genético, un reflejo que garantiza la continuidad de la especie. Los científicos siempre se las ingenian para desalentar la mística o la metafísica de nuestros actos o pensamientos. Pero si nos atenemos a las leyes físicas y astrofísicas, la extinción de la especie y el final de todo, son un hecho inevitable. Este mundo alguna vez desaparecerá. Cuando el sol se apague, la tierra será un planeta muerto. Pero para entonces ya habremos desaparecido hace tiempo. Mucho antes de enfriarse, el sol sufrirá algunas transformaciones que provocarán el sobrecalentamiento de la Tierra y los planetas interiores, haciendo imposible la vida humana.
Nos reconocemos finitos como individuos, pero tendemos a concebirnos eternos como especie. A pesar de las alarmas ambientales que vaticinan las más variadas catástrofes, no solemos aceptar un final para la humanidad. Estar destinados a la extinción es un pensamiento extraño, inconcebible, inacepable. Puede que ese fatídico destino esté demasiado lejos como para procuparnos, pero el final individual está a penas a unos cuantos años de distancia, dias u horas para algunos. Ante el hecho de dejar de existir experimentamos temor o incertidumbre, pero si reflexionamos lo suficiente sobre ello, puede que un nuevo sentimiento se apodere de nosotros: la curiosidad. ¿Tendrá el hombre la capacidad de trascender a su existencia física?
Fernando M. Sassone Introducción al artículo
"2001. Stanley Kubrick vs. Arthur C. Clarke: Dos maneras de contar... algo distinto." www.finisafricae.com.ar/27485
De regreso del trabajo, al entrar en su casa, le pareció que algo había cambiado. Se detuvo un instante y miró atentamente a su alrededor. Todo parecía estar en su lugar así que, con esa incertidumbre, continuó con su rutina de llegada: el abrigo en el perchero, el bolso en el aparador y la obligada visita al baño. Hizo pis, se lavó las manos y la cara. Le gustaba lavarse la cara cuando regresaba de la calle, le daba una sensación de alivio, de renovación. El frío del agua en el rostro le produjo un repentido estremecimiento. Al levantar la cara del lavatorio quedó enfrentado al espejo. Se miró extrañado y, como si el reloj del tiempo hubiese retrocedido, revivió cierto día de su niñez, a los cuatro o cinco años, cuando también frente al espejo, había intentado imaginar su rostro de adulto. De seguro no tendría barba ni bigote, no le gustaba. Lo recordaría en el futuro para mantenerse bien afeitado. Pero ahora ya podía ver esa cara que acusaba el paso del tiempo; la barba entrecana, el bigote ralo en el centro (mezcla rara de Emiliano Zapata y Confucio), la nariz prominente, el cútiz curtido, los poros abiertos, las ojeras marcadas por el cansancio, el gesto duro, la mirada torva. Se llevó las manos al rostro y lo recorrió con los dedos. Absorto, se miró un largo rato. Pensó en que desde aquel momento de su infancia no podrían haber pasado más que unos pocos días. Siguió mirándose. Miró su entrecejo marcado, sus cejas aún finas, las marcas de la frente, las pronunciadas entradas al cuero cabelludo, el pelo castaño y lacio, aún abundante... El niño pudo satisfacer la curiosidad de ver su rostro adulto. Estaba un poco desilusionado, pero no cabía duda de que era él. Entonces, repentinamente, sacó la lengua, frunció el ceño, mostró los dientes como una fiera y gesticuló tensionando todos los músculos de la cara. Otras muecas cedieron el paso a los sonidos. Aprisionó aire en los cachetes y los hizo vibrar lanzándolo lentamente, hizo sopapa con la lengua aplicándola y retirándola repetidamente contra el lado interno del labio inferior, hizo el típico tloc-tloc-tloc-tloc que imita el trote de un caballo, produjo unos sonidos rasposos y graves desde la garganta y con la boca cerrada, y de la misma forma, una risa apagada y aguda, y otros sonidos de lo más extraños. Con orgullosa destreza acababa de ejecutar su exclusiva colección de ruiditos, ¿cuánto tiempo había pasado sin hacerlos? Se miró seria y largamente en el espejo y el niño desapareció. Volvió a lavarse la cara como para regresar a la realidad, se secó y salió del cuarto de baño. Fue allí cuando tuvo la visión: se vió a sí mismo como a un niño de unos cuatro años que corría hacia él con la sonrisa más hermosa que recordara haber visto. Lo seguía una preciosa niña, un poco más grande, de rasgos delicados, que se acercaba con los brazos abiertos. Tras ellos, una hermosa mujer lo miraba con ternura y sonreía alegremente. Se puso en cuclillas para recibir a los niños y los cuatro se fundieron en un abrazo de caricias y besos. Entonces escuchó:
- ¡Feliz cumpleaños papá! - ¡Felices cuarenta mi amor!.
"Relato para mis cuarenta años" Fernando M. Sassone (18-09-1969)
Dr. Dysart, es el personaje protagónico de la obra Equus de Peter Shaffer,
es un psiquiatra de jóvenes y adolescentes que se encuentra con un caso muy singular que lo hace replantearse su función social y profesional
Este es el audio y el texto de uno de los monólogos que interpreta Richard Burton, en el papel de Dr. Dysart.
Three nights later, I had this very specific dream. In it, l am a chief priest in Homeric Greece. I’m wearing a wide gold mask, all noble and bearded... like the so-called Mask of Agamemnon, found at Mycenae. I’m standing by a thick, round stone, holding a sharp knife. In fact, I'm officiating some immensely important ritual sacrifice... on which depends the fate of the crops, or of a military expedition. The sacrifice is a herd of children... about five hundreds boys and girls stretching in a long queue, across the plain of Argos. I know it's Argos, because of the red soil. On either side of me stand two assistant priests, wearing masks as well... lumpy, pop-eyed masks... such as were also found at Mycenae. Enormously strong, these priests, and absolutely tireless. As each child steps forward, they grab it from behind and throw it over the stone. Then, with a surgical skill that amazes even me, I fit in the knife... and slice elegantly down to the navel, just like a seamstress following a pattern. I part the flaps, sever the inner tubes... yank them out and throw them, hot and steaming, on the floor. The other two then study the patterns they make, as if they're reading hieroglyphics.
It's obvious to me that I'm tops as chief priest. it’s this unique talent for carving that's got me where I am. The only thing is... unknown to the others... I'm beginning to feel distinctly nauseous. And with each victim, it's getting worse. My face is going green behind the mask. Of course, I redouble my efforts to look professional... cutting and snipping for all I’m worth... mainly because I know that if those two others so much as suspect my distress... and the implied doubt that this repetitive and smelly work... is doing any social good at all... then I’d be next over the stone.
Then, of course, the damn mask begins to slip. The priests both turn and look at it. Their gold pop-eyes suddenly fill with blood. They tear the knife from my hand, and I... I wake up.
Tres noches después tuve un sueño muy vívido. En él soy un jefe de sacerdotes en la Grecia homérica. Estoy usando una ancha máscara de oro, barbada y de apariencia noble... similar a la llamada Máscara de Agamenón, que está en Micenas. Estoy de pie sobre una gran piedra circular, sosteniendo un afilado cuchillo. De hecho, estoy oficiando un inmensamente importante sacrificio ritual... del que depende el destino de la cosecha, o el de una expedición militar. El sacrificio se compone de una multitud de niños... cerca de quinientos niños y niñas dispuestos en una larga fila a través de la llanura de Argos. Sé que es Argos por la tierra roja. A mis lados tengo a dos sacerdotes asistentes que también usan máscaras, texturadas, que cubren sus ojos, como otras también halladas en Micenas. Estos sacerdotes son enormemente fuertes y absolutamente incansables. A medida que cada niño se adelanta, lo agarran por detrás y lo tiran sobre la piedra. Luego, con una técnica quirúrgica que me sorprende incluso a mí mismo, le clavo el cuchillo... y elegantemente corto hasta el ombligo, como una costurera cortando un molde. Separo las tripas, corto los intestinos, y los tiro aún calientes y humeantes al suelo. Entonces los otros dos estudian los patrones que hacen, como si leyeran jeroglíficos.
Me resulta obvio que estoy en lo más alto de la jerarquía sacerdotal. Mi singular talento incisivo me trajo a donde estoy. El único problema es que... a diferencia de los demás... indudablemente, estoy empezando a sentir náuseas. Y con cada víctima se pone peor. Mi rostro se vuelve verde detrás de la máscara. Por supuesto que redoblo mis esfuerzos para aparentar profesionalismo... cortando y abriendo, por todo lo que más valoro y por sobre todo porque sé que si los otros dos llegaran a darse cuenta de mi angustia y de mis implícitas dudas de que este repetitivo y maloliente trabajo no hace ningún bien social a nadie... entonces el próximo sobre la roca sería yo.
Luego, por supuesto, la maldita máscara se me empieza a resbalar. Los sacerdotes se dan vuelta y me miran. De repente, detrás de sus máscaras de oro, sus ojos se llenan de sangre. Me arrebatan el cuchillo de la mano, y... y entonces me despierto.
Traducción por Fernando M. Sassone
Equus, el filme de Sydney Lumet sobre la obra teatral de Peter Shaffer. Ricchard Burton y Peter Firth, una dupla magistral.
"He entrado entre los vivientes como se entraría en el sueño de un loco: la mayoría de los que me toman por un sueño despierto duermen profundamente, eso es evidente; en cuanto a los otros, comprenden mi delirio"
“I have entered between the living ones as one would enter the dream of a crazy person: most of whom take me by an awake dream, are deeply sleeping, that is evident; and the others... understand my delirium."
Karl Friedrich Veldt Autoretrato
Fernando M. Sassone
Sobre la fotografía La imagen fotográfica encierra una paradoja: Cuando fotografiamos a alquien mirando a la cámara captamos una mirada dirigida al porvenir, porque mira directamente a los ojos de quienes verán la foto en el futuro, ellos a su vez indagan en un rostro que ya es parte del pasado. Es un juego de miradas que van y vienen en el tiempo. La fotografía nos lleva así a donde nunca estuvimos permitiéndonos fantasear con ser testigos de sucesos siempre lejanos y extraños. El hombre contemporáneo, como nunca antes en la historia, se conecta con realidades ajenas a las propias mediante imágenes que comunican, difunden, narran y expresan puntos de vista. Pero ss común que la televisión, el cine y el video se articulen como discursos del poder o de los intereses creados, la fotografía en cambio, aún permite manifestaciones individuales.
Por qué fotografío
Además del goce estético que me provocan, ciertas fotos me motivan a reflexionar sobre la vida, me ayudan a no olvidar, a recordar sentimientos, espacios, situaciones y otras cosas efímeras o sutiles que de otro modo se perderían en mi memoria.
En la película "Blade Runner" (basada en la novela "Do Androids Dream of Electric Sheep?" de Philip K. Dick), androides creados adultos atesoraban fotografías ajenas para crearse la ilusión de haber tenido un pasado, una historia, y mitigar así su insatisfacción existencial, su falta de identidad y trascendencia. De manera inversa, mis viejas fotos se me hacen extrañas y nostálgicas. Ver fotos de antiguos amigos y parientes me hace rememorar alegrías y tristezas, ver la hermosa cara de mi padre, ya fallecido, me recuerda de donde vengo y adonde voy... Mis viejas fotos me hacen sentir a la vez presente y ausente. La ambiguedad de la imagen fotográfica crea paradojas como la de volver al pasado sin posibilidad de revivirlo, delatando lo efímero, leve, sutil y trágico de la vida.
Abrir los ojos
Al viajar y salir de mi burbuja de confort y pequeñas frustraciones y limitaciones cotidianas, puedo fotografiar situaciones y personas ajenas a mi experiencia. Llego a veces a registrar sus propias y pequeñas, o no tan pequeñas, limitaciones y sufrimientos. Comprendo entonces que mis infortunios cotidianos podrían ser incluso añorados por estos desdichados que muchas veces hasta carecen de lo más elemental para vivir o para ser felices. Ver otras realidades me despierta de la parsimonia de esta sociedad desigual y perversa, me incentiva a tomar partido, a querer cambiar y crecer. Soy entonces menos ingenuo, más sensible y más desdichado y en algún sentido, más fuerte. En una sociedad cada vez menos comprometida y más individualista, la fotografía funciona en mi como un nexo con la sociedad y con el prójimo.
"¡La vida no puede consistir en esperar la muerte lo más confortablemente posible! ¡Puede que yo sea naíf, pero tiene que haber más!." Del filme "Jesús de Montreal" de Denys Arcand (Original en francés, si alguno consigue el texto en francés le agradeceré me lo haga llegar)
"There's got to be more to life than just quietly waiting for death! I may be naive, but there must be more!" From the film "Jesús of Montreal" by Denys Arcand (Original dialogue in French, if anyone have the original French script I woul apprecciate to have it)
Jesús de Montreal es una película que se estructura sobre diversos niveles argumentales, es decir, permite varias lecturas. La primera, claro está, es la anecdótica, lo que sucede alrededor de un actor que interpreta a Jesús en una obra teatral llegando con la palabra del profeta a los corazones y conciencia del público. Otra lectura permite establecer una simetría entre lo que sucede en el presente y los hechos narrados en la Biblia sobre la vida de Jesús. Se nos presentan símbolos y metáforas muy sugerentes: el arte teatral representa la redención, la publicidad representa el pecado. Y ssí, fuera de escena, los personajes devienen en apóstoles y discípulos, obispos católicos devienen en sumos pontífices judíos, también hay un Pedro, una María Magdalena, un Judas, un Pilatos, un Caifás, un centurión romano e incluso, un moderno Satanás que lleva a nuestro "Cristo-actor" al "pináculo del templo" (un moderno rascacielos) para mostrarle lo que podría conseguir si siguiera sus consejos. Hay muchas escenas de la Biblia traídas al siglo XX, como aquella famosa en la que Jesús defiende la dignidad del templo, y vuelca las mesas de los mercaderes echándolos a latigazos. En la analogía, el templo es ahora un teatro en el que se realiza un casting publicitario, y nuestro moderno Jesús se enciende en santa ira y arremete contra productores publicitarios, azotándolos con cables de video. Hay un juicio en donde el acusado defiende su culpabilidad, hay un "Herodes-Psicóloga" que lo interroga... Y como no podia ser de otra forma, también hay una muerte y una resurrección (simbólicas), un intento de fundar una "Iglesia" (una compañía teatral), y un cisma. La historia se corona por verdaderos milagros, pero no de naturaleza divina sino de la mano de la ciencia. El mensaje final está en clave lírica y sucede en modernas catacumbas (el metro), que ofician como refugio del arte. Todo en esta película ocurre como un espejo de la historia, un reflejo verosímil, simple y sustancioso.
Jesús de Montreal es una película brillantemente guionada, dirigida e interpretada, con un manejo de las segundas lecturas verdaderamente original, sutil, respetuoso y delicado.
Jesús de Montreal, Canadá (1989) / Género: Drama
Dirtector: Denys Arcand / Guión: Denys Arcand Producción: Coproducción Canadá-Francia / Música: Yves Laferriere / Fotografía: Guy Dufaux
Reparto: Lothaire Bluteau, Catherine Wilkening, Johanne-Marie Tremblay, Rémy Girard, Robert Lepage, Denys Arcand, Yves Jacques, Gilles Pelletier Nominada al Oscar para la mejor película extranjera
Sinopsis (no se revelan datos relevantes del argumento) Un joven y desconocido actor, Daniel Coulombe, es convocado por un clérigo para representar "La Pasión de Jesucristo" en los jardines de la Catedral de Montreal. Forma para ello una compañía de actores que, así como Jesús a sus apóstoles, va buscando en diversos ámbitos. Uno hace doblajes de películas porno, otro hace locusión de documentales (este pone como condición para participar en la obra, incluir el monólogo de Hamlet), una hace publicidad y otra hace ayuda social. Se conforma así la compañía teatral y desarrollan el guión para la obra, presentando un Cristo revisitado, condimentado con comentarios de descubrimientos arqueológicos, históricos y científicos. Esta aparente contradicción entre la presentación de un Cristo bíblico y uno histórico, se ve contrapuesta al efecto que la interpretaciòn causa entre los expectadores. Las prédicas de Jesús, cuan palabras vivas, logran llegar al corazón y conciencia de los oyentes, pero también conmueven los intereses de las autoridades eclesiásticas, quienes advertirán que la obra representa un peligro para la institución y ordenan su clausura.
Comentario sobre el final (Atención a quienes deseen verla, en este párrafo se cuenta el final) A pesar de haberse clausurado la obra, los actores deciden hacer una última representación. El público llega y la obra comienza, pero hacia el final, guardias de seguridad irrumpen para detenerla. Con Cristo clavado en la cruz y los guardias pidiendo al público que se retire, se sucede una escaramusa que provoca que se caiga la cruz con el actor en ella, quien pierde el conocimiento al golpearse la cabeza contra una roca. Una ambulancia se lo lleva de urgencia acompañado por las dos actrices de la companía. Mientras esperan en la sala de guardia de un hospital público, Daniel recupera el conocimiento, y se levanta (muerte y resurección). Dice sentirse bien y pide retirarse. Salen los tres caminando lentamente, el actor está callado, en shock, todavía tiene puesto el vestuario de Jesús que tenía en la obra. Es de noche, caminan hasta el metro. Mientras esperan el tren Daniel comienza a delirar y como si fuese el mismo Jesús, predica el evangelio a la gente del subte. Luego de un rato parece calmarse y recuperar el sentido. y dice: "El teatro..., la ópera..., las grandes obras, los grandes edificios... se hicieron porque no hay felicidad... las fuentes de la felicidad están escondidas... A mi..., mi padre me abandonó..." Dicho esto, se desvanece y cae muerto.
Trailers Aquí les dejo unos trailers que encontré en youtube de la representación propiamente dicha, pero no se confundan, la accion transcurre en el siglo XX, esto es solo una de las representación que daban los actores en los jardines de la catedral de Montreal. Fijense cómo el público acompaña a los actores.
Espero que les haya gustado, y no dejen de ver la película, es espectacular.
Ante la muerte de alguien, al hacer una retrospectiva de su vida, uno tiende a idealizar, a quedarse con lo bueno y descartar lo malo. En temas existenciales uno se cuida mucho de no juzgar, o de no medir con varas con las que podrían medirnos luego a nosotros. Hoy, ante la muerte del ex-presidente pareciera que los medios tratan de convertirlo en una especie de prócer, "el Padre de la democracia moderna" lo llamaron. Yo creo que idealizar no es sano y no sirve para nada. Prefiero quedarme con una imagen realista, de un ser humano con muchas limitaciones, con aciertos y desaciertos. Pero, a mi juicio, sus desaciertos fueron catastróficos para la nación.
Cuando, en 1983, tras siete años de gobierno de la dictadura militar, Alfonsín asumió como presidente, yo era un adolescente, y viví su victoria como un triunfo de la Patria. La sociedad de aquel entonces estaba más politizada que ahora, o si se quiere más "ideologizada". Recuerdo que en mis salidas nocturnas con amigos a bailar o a pasear, era muy normal pintar paredes con consignas del tipo de "Fuera milicos de mierda", o cantar consignas como "Paredón, paredón, paredón, paredón, a todos los milicos que vendieron la nación". Eramos (¿éramos?) una generación de jóvenes comprometidos politicamente, o al menos con la ilusión de vivir con conciencia política y social. Alfonsín significó mucho para nosotros, su victoria significó el inicio de una nación nueva, de libertad y de protagonismo social. Era la promesa de la Patria Grande. Y sin embargo... fue una promesa incumplida.
Retrocedamos un poco en el tiempo... en 1975 la deuda externa argentina era de 9 millones de dólares. Los gobiernos militares, en 7 años, subieron esa deuda a 45.000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente la mitad correspondía a la nacionalización de deuda de empresas privadas argentinas. La constitución argentina solo permite tomar empréstitos externos e internos mediante la sanción de ley, aprobada claro está por el Congreso Nacional. Los militares habían disuelto el Congreso, por lo cual los empréstitos públicos, privados y nacionalización de las deudas privadas se hicieron fuera de la ley, por lo tanto eran jurídicamente ilegítimos. Es lo que se llama, "deuda odiosa" (Este concepto, aplicado por Estados Unidos, por ejemplo en Filipinas, Cuba y Puerto Rico, fue definido por el economista Jeff King en estos términos: "Deudas odiosas son aquellas contraídas contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento del acreedor.")
Una de las primeras decisiones políticas de Alfonsín al asumir la presidencia fue reconocer la deuda externa ilegítima del país, es decir, legitimizarla. Esto le valió la congratulación de las potencias extranjeras, Inglaterra y Estados Unidos principalmente, y la comunidad economica internacional. Esta desición significó para Argentina el comienzo del fin. Esa misma deuda, multiplicada por intereses usureros, fue la que desembocó en la crisis económica que llevó a Alfonsín a entregar el mandato antes de tiempo a su sucesor. Durante toda su gestión, Alfonsín se caracterizó por la soberbia discursiva, la cual le impedía reconocer sus errores y desaciertos políticos y económicos. Recuerdo que me sentía tan indignado que juré jamás olvidarme de ese sentimiento de impotencia, desazón, y vejación. También recuerdo la ley de "obediencia debida" que limitaba la responsabiliad de algunos torturadores y participantes del terrorismo de estado de la década anterior (Astiz y Bussi entre muchísimos más)... Años más tarde, como jefe de la oposición hizo concesiones como "el Pacto de Olivos" donde apoyó la modificación constitucional que posibilitó la reelección de Carlos Menem, quien fue el que le dio el golpe de gracia a la alicaída república. Es comprensible que se busque un nuevo prócer, pero la realidad es más compleja y más gris que los que la mayoría querría.
Los sucesivos gobiernos, guiados por la iniciativa de Alfonsín, siguieron reconociendo la deuda ilegítima, recomprándola, transformándola en bonos, haciéndola cotizar en mercados de valores… Esa misma deuda fue acrecentada cuatro o cinco veces por el presidente Carlos Menem, quien además hipotecó lo que quedaba del país regalando las empresas del estado, las prestadoras de servicios públicos, los recursos naturales, petróleo, minería, etc. Llegaría así la crisis del 90, que también precipitó la entrega prematura del poder al penosamente famoso por pusilánime el Dr. Fernando de la Rua, quien como sus antecesores siguió acrecentando la deuda que hoy día es considerada impagable y que nos mantiene subyugados, de rodillas, sin autonomía política y sin soberanía económica. El actual gobierno de los Kirchner continúa con políticas entreguistas.
Todo tiene un principio… y Raúl Alfonsín fue sin duda quien marcó el rumbo a la dependencia y la opresión. ¡Gracias Señor Presidente Raúl Alfonsín! Espero que el tribunal del otro mundo le haga rendir cuentas de su traición.
Además de plantear dilemas morales, las películas de Woody Allen son una fuente inagotable de reflexiones y sentido del humor. En la película "Annie Hall" el autor hace gala del especial sentido del humor que lo caraceriza, con sarcasmo, ironía, paradojas, contradicciones... Alby y Annie, una pareja que atraviesa una crísis, deciden de común acuerdo terminar con su relación. La relación termina con un brusco chiste de Alby: "Las relaciones de pareja son como los tiburones, necesitan estar en movimiento para mantenerse vivos, y... ya ves, lo que tenemos ahora entre manos es... un tiburón muerto." Al final de la película, Alby hace un epílogo en donde reflexiona sobre su historia con Annie: "...después se hizo bastente tarde y los dos teníamos que irnos... [...] y pensé en ese viejo chiste que conozco:
Un tipo va al psiquiatra y le dice,
- Doctor, mi hermano está loco. Cree que es una gallina"
El doctor le respode:
- Bueno, ¿por qué no lo interna?"
Y el tipo dice:
- Lo haría, pero es que necesito los huevos. Bueno creo que eso ilustra, más o menos, lo que pienso ahora sobre las relaciones humanas, ya saben, son totalmente irracionales, disparatadas y absurdas... pero supongo que continuamos con ellas porque, la mayoría de nosotros... necesita los huevos. Y sin duda... necesitamos los huevos. Tambien en "Annie Hall", Alby, el personaje de Woody Allen dice "Uno tiende a la perfección en el arte porque es realmente difícil en la vida." Antonin Artaud dice que toda obra maestra está plagada de errores e imperfecciones, si no fuera así no podría ser una obra maestra. Este mismo mismo espíritu contradictorio y complejo es el que nos hace necesitar "los huevos", como afirma la reflexión de Woody Allen. La perfección asusta, nos recuerda todo lo que no somos, nos compromete a lo imposible. El desafío del ser humano no es la perfección, es la superación.
A riesgo de ser juzgado reiterativo, inicio esta nota con una cita ya utilizada en este blog. Se trata de un extracto de los diálogos de la película "Hannah y sus hermanas" de Woody Allen, (ver comentario sobre dicho film). Esta cita nos embebe del estado de ánimo crítico necesario también para la actual crítica.
Friedrich (Max Von Sidow): Te perdiste un triste programa sobre Auschwitz. Más estractos horrorosos y más intelectuales que hablan de la impresión que les causó el asesinato sistemático de millones de personas. La razón por la que nunca responderán a la pregunta: "¿Cómo pudo suceder?" es porque esa es la pregunta equivocada. La pregunta debería ser: "¿Por qué no ocurre más seguido?" Por supuesto que ocurre, pero en formas más sutiles. Hace siglos que me siento frente al televisor cambiando los canales para encontrar algo. Puedes ver a toda la cultura... nazis, vendedores de desodorantes, luchadores, concursantes de belleza, entrevistas... ¿Puedes imaginarte el nivel intelectual de quien mira las luchas? Pero lo peor son los predicadores fundamentalistas, estafadores que les dicen a los tontos que hablan con Jesús, y que por favor envíen dinero, "¡dinero, dinero, dinero!". Si Jesús regresara y viera lo que sucede en su nombre, no pararía de vomitar.
Lee (Barbara Hershey): ¿Podrías parar?, no estoy de humor para un repaso de la sociedad contemporánea otra vez... La sociedad contemporànea es digna de repasos constantes. Asi como Friedrich, yo también acumulo horas frente al televisor cambiando de canales para encontrar algo. Mi profesión corriente es la de publicista. Trabajo desarrollando marcas, signos de imagen para empresas, folletos, websites y consultoría en comunicación corporativa. Admito, no sin alegría, que mi área de especialización no me causa la indignación que sí me causa por ejemplo la publicidad televisiva. Mi conocimiento sobre el tema me permite identificar códigos de comunicación recurrentes, cadencias, mañas y otros vicios del discurso publicitario y exacerva mi visión crítica contra dicho género.
El discurso publicitario en televisión se propone que el televidente se identifique con situaciones y personajes que no son de la realidad, sino que representan las aspiraciones de cada clase social.
Las publicidades se presentan siempre en un entorno de confort de clase media alta, con protagonistas que llevan una cómoda existencia, siempre a la moda. Un modelo de vida que mas que el "American way of life" podríamos llamar el "TV way of life". Los protagonistas de los cortos son personas a las que lo único que les interesa es consumir el producto promocionado.
Con la complicidad del humor y utilizando códigos y jergas de cada segmento del público destinatario, asumen intencionalmente que somos iguales a esas personas que son tan felices formando parte de la sociedad de consumo y viven con tanto confort y belleza. El televidente a su vez, agradece la presunción y asume que lo que se muestra es la normalidad de la sociedad, y que ellos son o pueden ser así en tanto consuman los productos presentados, fantaseando inconscientemente con ser los protagonista de cada spot.
Todo esto no es una gran novedad, pero resulta humillante darse cuenta de que lo que están construyendo en los spots es una caricatura del consumidor, y esa caricatura es la forma en como la publicidad desea ver al consumidor, siempre escudados bajo la excusa del humor. Surge entonces una galería de personajes televisivos objetivamente infradotados, imbéciles, retrógrados, inmaduros, superficiales, consumistas, incapaces, estúpidos y manipulables. La búsqueda de situaciones grotescas es el recurso dialéctico de la publicidad, el agravio, como se dijo, se esconde principalmente tras el humor. Así es como la publicidad nos ve, y asi es como nosotros dejamos que nos vea:
• Una pandilla de niños se divierte como nunca consumiendo el "increiblemente poderoso, energizante, imprescindible y sano" yogurth Actimel, el cual debe consumirse "todos los días".
• Una atractiva odontóloga, (que no es más que una conocida modelo argentina con voz mexicana) tiene una hija que tiene especial debilidad por el chocolate, como la niña es "su paciente más importante", esta bella y diligente profesional deja de lado los estragos alimentarios de la pequeña sabiéndola protegida por la pasta dentífrica "Colgate total 12".
• Otro odontólogo, esta vez de acento chileno, con una hija de semilares debilidades, también prefiere hacer la vista gorda en relación a los desmanes golosos de la pequeña, confiando en que "Colgate total 12" sabrá compensar los daños de esa mala alimentación.
• Según el detergente "Magistral", que dura cuatro semanas, todo debería ser muy grande para durar el mismo tiempo que el detergene, por ejemplo la paste dentífrica debiera ser un tubo de unos de 60 litros de capacidad, (yo calculo que esa cantidad de pasta puede durarme un mínimo de 10 años), también proponen un jabón de descomunales dimensiones (1 metro de alto por 0,60 metros de ancho).
• Un shampoo promete recomponer el pelo un 89% más que los tratamientos comunes (me gustaría que dijeran qué método científico utilizaron para establecer ese porcentaje).
• Un desinfectante elimina el 99,9% de las bacterias del hogar.
• Un cepillo de dientes con masajeadores de encías y cachetes internos, asegura que "el 70% de las bacterias de la boca, no están en los dientes y que con sus masajeadores se podrán remover esas bacterias.
• El desodorante masculino "AXE" nos promete la atracción instantanea e irracional de cuanta bella mujer se cruce por nuestro camino. Al parecer está formulado para atraer solo a las bellas.
• El desodorante femenino "Impulse" hace que atractivos hombres regalen flores a las mujeres que pasan por la calle perfumadas con dicho "odorante".
• Un muchacho desilucionado por la indiferencia que provoca en el sexo opuesto, descubre que si mastica chicles Beldent puede ser él mismo y atraer a bellas mujeres.
• Al parecer, cada mujer de clase media alta tiene su propia anécdota desopilante de cómo conoció al detergente para la ropa "Ariel". Las dramáticas consecuencias de dichas historias siempre se resolvieron gracias al uso del potente jabón.
• Gillete Match 3 te promete ganar 3 veces más chicas, y parece hacer apología de la poligamia en sus afiches donde 3 hermosas féminas acosan a un joven afeitado. Las 3 chicas parecen bien dispuestas a compartir el trofeo.
• Head & Shoulders promete a las mujeres un 90% menos de caida de cabello. Para poder dar el "si, quiero" y que "se quede con vos"
• Tres simpáticas perritas salchicha en dibujo animado nos dicen que es divertidísimo comer "salchichas Vienísima" y que dos salchichas proveen el 50% de las necesidades diarias de proteinas. Nada dicen de la calidad de las proteínas ni de la carne. Rematan el aviso diciendo "la forma más divertida de comer proteínas de carne", luego de lo cual se escucha una "jijijijijiji" Las gaseosas son un mundo aparte: • Una madre da lo mejor a sus hijos, por lo que no duda en obedecer a un slogan que dice "Tomá lo bueno" y comprarles todos los días "Coca Cola.
• La gaseosa Crush (sabor naranja) brinda una especie de viaje fantástico a mundos alternos, paralelos, cibernéticos.
• Mirinda, que casualmente también es sabor naranja, también brinda sensaciones únicas y superpoderes magníficos cambiando la realidad aparente de las cosas.
• La gaseosa Pepsi sugiere solicitar una indemnización económica a aquellas madres que hayan perturbado la infancia de sus hijos, podrán hacer frente a esta demanda sin problemas, ya que la pagarán con lo que se ahorra comprando Pepsi.
• La gaseosa Sprite nos enseña que la imagen no es nada, y que la sed lo es todo (¿?).
• Esta última gaseosa también nos enseña que, atrás de la amistad de un hombre hacia una mujer hay ocultos deseos y pasiones desenfrenadas (siempre que la fémina en cuestión sea bella). En cambio la mujer puede tener un verdadero amigo mientras este tenga pelos en las piernas y cara de nerd. Un concepto que tiene mucho que ver con las gaseosas (¿?)...
Hay casos todavía más interesantes, y denigrantes por su cinismo y menosprecio hacia el intelecto del consumidor, comenzaré a tomar nota para completar esta nota.
Mientras tanto, nosotros seguimos detrás del televisor, sonriendo a estas ocurrencias disparatadas, sin darnos cuenta de que en esta historia los idiotas somos nosotros mismos.
El hombre rico y el hombre pobre se miraron y el pobre macilento, dijo:
"Si yo no fuera pobre, tu no serías rico"
Bertold Brecht., "Alfabeto", 1934
Un amigo que ahora vive en Cordoba siempre me decia... "la guita es siempre la misma la que esta dando vueltas, el tema es como se reparte, si hay nuevos ricos, es que hay nuevos pobres", tal vez habia leido esto de Brecht.
Viernes por la noche
Hacía zapping sin norte, cuando pasé por una película que había visto en el cine hacía algunos años. El director siempre me habia simpatizado, la historia me había resultado atractiva, el protagonista masculino si bien no es un gran actor, daba la talla del personaje y la protagonista femenina era muy bella. Para coronar la elección, el tema musical principal era "Suite Punta del Este", de Astor Piazzola (muchos ya habrán adivindado a qué película me refiero).
Sábado a la tarde Buscando una película para mis hijos que no sea de animación, me encuentro con una con aires épicos y fantásticos de la edad media, con conocidos nombres en los roles masculinos y una siempre hermosa Mónica Bellucci asomándose entre ellos... La alquilo sin penarlo más, así funciona el elemento femenino en el cine... Resultó visualmente atractiva pero con una trama poco desarrollada. De buena producción, pero con mucha anécdota y poca esencia. Una vez terminada veo con sorpresa que el director era el mismo que el de la película del viernes.
Domingo a la tarde Un día nublado que amerita otra película para alimentar el ocio de mis niños. Voy al videoclub pensando en traer algo no tan conemporáneo. Me llamó la atención una película que conocía muy bien de nombre y que por algún motivo siempre me había negado a ver. Al husmear en el afiche de tapa descubro con sorpresa que la protagonista femenina era una joven y bella Uma Thurman (el elemento femenino otra vez un motivo de peso). La alquilé, y esta vez acerté con una muy divertida, atractiva y de ocurrente producción. Al terminar compruebo no sin estupor que la dirección de esta recae en el mismo director de las dos películas anteriores.
Fue un inconsciente y casual 3x1. Aquí los títulos y el crédito.
Primera película: Doce Monos Bruce Willis y Madelain Stowe
Segunda película: Los hermanos Grim Heat Ledger, Mat Damon y Monica Bellucci
Tercera película: La aventuras del Barón de Munchausen George Neville, Uma Thurman
Director de las tres:
Terry Gilliam De este director una de las mejores películas me parece "Brazil", versión europea, la versión americana es un chiste.
Hace poco tiempo, mi hija Chiara de 4 años me dijo:
- Papá, cuando vos te mueras, voy a tener el cajón con tus huesitos en mi casa, asi te veo siempre, y voy a agarrar tus huesitos y voy a hacer una decoración hermosa para que estés contento.
Allá por el año 1900, Manuel y Quica (Francisca) eran una pareja de humildes campesinos que vivían en el pueblo de Santa Colomba, en la Provincia española de León. Eran jóvenes y estaban llenos de ilusiones y proyectos. Eran años difíciles, pero hacía unos pocos meses les había nacido una hija, Tomasita, que los llenaba de alegría y fuerza para seguir adelante.
Un día Manuel se fue a León a hacer compras y Quica se fue a trabajar la tierra con la beba. La envolvió en una colcha para abrigarla y la colocó a la vista, a la sombra de un árbol. Mientras trabajaba escuchó gritos que venían del pueblo, al mirar vio que una columna de humo negro se elevaba al cielo, algo se estaba incendiando. Mientras pensaba qué hacer llegan dos personas corriendo y le gritan que era su propia casa la que se quemaba. Desesperada, sin Manuel, no sabe qué hacer. La beba duerme tranquilamente bajo el árbol. Decide no despertarla, la acomoda un poco, la besa y sale corriendo para el pueblo. La casa ardía como el mismo infierno, un fuego imposible de extinguir. Entonces vuelve al campo llorando a buscar a su hija, pensando en todo el esfuerzo y trabajo que les había costado conseguir su casa. Al llegar nota que la beba se había movido, estaba a unos metros del lugar donde la había dejado. Corre más a prisa para encontrarla boca abajo, enroscada en la colcha. No se movía. Había muerto sofocada.
Al llegar Manuel de la ciudad y enterarse de lo sucedido, siente una impotencia terrible. No puede comprender, solo llora y llora. Horas antes lo tenía todo y ahora no tenía nada. Abraza a Quica y lloran juntos. Desconsolado dice:
- Quica..., Quica... ¡¿y ahora qué haremos?!, ¿qué haremos...?
- ...empezar otra vez Manuel, empezar otra vez...
Manuel y Quica empezaron otra vez. Reconstruyeron su casa y tuvieron cuatro hijos a los que criaron con mucho cariño: María, Francisco (Paco), Artemio y Fidel. Luego vendría la escasez, el hambre, la guerra civil y la partida de los hijos, que fueron emigrando a la Argentina buscando un futuro mejor.
El 15 de septiembre de 1950, Paco llega a la Argentina con su esposa Teresa y su hija, María Teresa, de siete años. Paco fue mi abuelo.
Hay personas que han compartido sus vidas con tanta intensidad y cariño que cuando terminan sus días es necesario e imprescindible dar testimonio de ellos.
Daniel era un tipo cabal, honesto, noble, sincero, optimista, luchador. Amante esposo, padre cariñoso y un gran amigo. Siempre respetuoso, siempre atento, siempre cauto, ubicado, amoroso y listo para ofrecer su amistad y tender una mano. Era inteligente y astuto, pero humilde. Tenía la sabiduría del que se hace de abajo y sabe lo que significa el trabajo, el esfuerzo y una vida de lucha. Sabía saborear sus logros, grandes o pequeños, valorar los méritos propios y reconocer los ajenos. En su carácter y principios, la lealtad era una convicción íntima, una forma de ser.
Padre orgulloso como pocos, siempre se ocupó de transmitir con orgullo el amor que sentía por su hijo Fernando, hablando de sus logros en los estudios y en el trabajo, y soñando con su porvenir venturoso. Su hijo era la luz de sus ojos.
Mi familia tuvo la suerte de atesorar su amistad. Amigo y compañero de trabajo de mi padre, lo acompañó en las buenas y en las malas con la nobleza y fidelidad de un hermano. Ante la certera quiebra comercial que acabaría con la empresa y lo dejaría sin duda sin trabajo, en uno de los momentos más cruciales, esto fue lo que manifestó a mi padre: "Ricardo, vos sos el capitán, pero si el barco se hunde voy a estar al lado tuyo hasta el final". Y así lo hizo. Daniel compartió nuestras alegrías y no nos abandonó en el fracaso y el dolor, sabiendo aunarse a nuestro llanto cuando mi padre falleció. Luego pasaron doce años en los que Daniel se ocupó de mantener los lazos de amistad y cariño que nos unían. Ese era él, pura nobleza, puro cariño.
Daniel y su familia también vivieron momentos duros, también les tocó perder todo lo que habían construido. Pero él sabía que la vida te da y te quita y por eso nunca bajó los brazos ante ningún revés de la vida. Por eso siempre tuvo el coraje de volver a empezar, con humildad, con trabajo, con esfuerzo, con optimismo, esperanza y siempre con entusiasmo... ¡cuánto entusiasmo que transmitía!
Daniel fue una de esas personas que saben hacerse querer y que con su forma de ser logran estar siempre presentes, aún al desaparecer físicamente. Lo recordaremos con amor y respeto. Recordaremos su gran sentido del humor, su sonrisa amplia, su risa fácil y su carcajada sonora. Recordaremos su cálido abrazo, su alegría y su optimismo. Recordaremos su conversación franca, su afán por comunicarse con las personas y por brindar cariño.
Tipos como Daniel son irreemplazables, se extrañan por siempre. Su muerte es un golpe de tristeza para todos los que lo quisimos. Pero creemos que la muerte no es el final de todo, creemos en la vida, en el juicio y en la recompensa, y confiamos en que Daniel ya tiene su corona.
Daniel, amigo, hermano ¡hasta pronto y hasta siempre!
Familia Sassone
Cecilia, Fernando, Pablo, Mariana, Diego y Maria Teresa
Aquí les dejo una hermosa cancion de George Harrison para honrar y recordar al querido Daniel: