| April 2009 | ||||||||
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Ante la muerte de alguien, al hacer una retrospectiva de su vida, uno tiende a idealizar, a quedarse con lo bueno y descartar lo malo. En temas existenciales uno se cuida mucho de no juzgar, o de no medir con varas con las que podrían medirnos luego a nosotros. Hoy, ante la muerte del ex-presidente pareciera que los medios tratan de convertirlo en una especie de prócer, "el Padre de la democracia moderna" lo llamaron. Yo creo que idealizar no es sano y no sirve para nada. Prefiero quedarme con una imagen realista, de un ser humano con muchas limitaciones, con aciertos y desaciertos. Pero, a mi juicio, sus desaciertos fueron catastróficos para la nación.
Cuando, en 1983, tras siete años de gobierno de la dictadura militar, Alfonsín asumió como presidente, yo era un adolescente, y viví su victoria como un triunfo de la Patria. La sociedad de aquel entonces estaba más politizada que ahora, o si se quiere más "ideologizada". Recuerdo que en mis salidas nocturnas con amigos a bailar o a pasear, era muy normal pintar paredes con consignas del tipo de "Fuera milicos de mierda", o cantar consignas como "Paredón, paredón, paredón, paredón, a todos los milicos que vendieron la nación". Eramos (¿éramos?) una generación de jóvenes comprometidos politicamente, o al menos con la ilusión de vivir con conciencia política y social. Alfonsín significó mucho para nosotros, su victoria significó el inicio de una nación nueva, de libertad y de protagonismo social. Era la promesa de la Patria Grande. Y sin embargo... fue una promesa incumplida.
Retrocedamos un poco en el tiempo... en 1975 la deuda externa argentina era de 5.000 millones de dólares. Los gobiernos militares, en 7 años, subieron esa deuda a 45.000 millones de dólares, de los cuales aproximadamente la mitad correspondía a la nacionalización de deuda de empresas privadas argentinas. El gobierno de Alfonsín lleva la deuda a 65.000 millones de dólares. La constitución argentina solo permite tomar empréstitos externos e internos mediante la sanción de ley, aprobada claro está por el Congreso Nacional. Los militares habían disuelto el Congreso, por lo cual los empréstitos públicos, privados y nacionalización de las deudas privadas se hicieron fuera de la ley, por lo tanto eran jurídicamente ilegítimos. Es lo que se llama, "deuda odiosa" (Este concepto, aplicado por Estados Unidos, por ejemplo en Filipinas, Cuba y Puerto Rico, fue definido por el economista Jeff King en estos términos: "Deudas odiosas son aquellas contraídas contra los intereses de la población de un país y con el completo conocimiento del acreedor.")
Una de las primeras decisiones políticas de Alfonsín al asumir la presidencia fue reconocer la deuda externa ilegítima del país, es decir, legitimizarla. Esto le valió la congratulación de las potencias extranjeras, Inglaterra y Estados Unidos principalmente, y la comunidad economica internacional. Esta desición significó para Argentina el comienzo del fin. Esa misma deuda, multiplicada por intereses usureros, fue la que desembocó en la crisis económica que llevó a Alfonsín a entregar el mandato antes de tiempo a su sucesor. Durante toda su gestión, Alfonsín se caracterizó por la soberbia discursiva, la cual le impedía reconocer sus errores y desaciertos políticos y económicos. Recuerdo que me sentía tan indignado que juré jamás olvidarme de ese sentimiento de impotencia, desazón, y vejación. También recuerdo la ley de "obediencia debida" que limitaba la responsabiliad de algunos torturadores y participantes del terrorismo de estado de la década anterior (Astiz y Bussi entre muchísimos más)... Años más tarde, como jefe de la oposición hizo concesiones como "el Pacto de Olivos" donde apoyó la modificación constitucional que posibilitó la reelección de Carlos Menem, quien fue el que le dio el golpe de gracia a la alicaída república. Es comprensible que se busque un nuevo prócer, pero la realidad es más compleja y más gris que los que la mayoría querría.
Los sucesivos gobiernos, guiados por la iniciativa de Alfonsín, siguieron reconociendo la deuda ilegítima, recomprándola, transformándola en bonos, haciéndola cotizar en mercados de valores… Esa misma deuda fue acrecentada cuatro o cinco veces por el presidente Carlos Menem, quien además hipotecó lo que quedaba del país regalando las empresas del estado, las prestadoras de servicios públicos, los recursos naturales, petróleo, minería, etc. Llegaría así la crisis del 90, que también precipitó la entrega prematura del poder al penosamente famoso por pusilánime el Dr. Fernando de la Rua, quien como sus antecesores siguió acrecentando la deuda que hoy día es considerada impagable y que nos mantiene subyugados, de rodillas, sin autonomía política y sin soberanía económica. El actual gobierno de los Kirchner continúa con políticas entreguistas.
Todo tiene un principio… y Raúl Alfonsín fue sin duda quien marcó el rumbo a la dependencia y la opresión. ¡Gracias Señor Presidente Raúl Alfonsín! Espero que el tribunal del otro mundo le haga rendir cuentas de su traición.
Fernando M. Sassone
Algunos links de interés.
www.voltairenet.org/article155892.html
www.eldiplo.com.pe/repensar_la_teoria_del_desarrollo
rcci.net/globalizacion/2002/fg213.htm
www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-28662.html
es.wikipedia.org/wiki/Deuda_externa
www.avizora.com/temasquequeman/deuda_externa/textos/0012_teoria_deuda_odiosa.htm
Descargar para leer
Informe sobre America Latina.doc
www.cefja.org.ar/IMG/pdf/Una_20deuda_20odiosa.pdf
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