| December 2008 | ||||||||
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Allá por el año 1900, Manuel y Quica (Francisca) eran una pareja de humildes campesinos que vivían en el pueblo de Santa Colomba, en la Provincia española de León. Eran jóvenes y estaban llenos de ilusiones y proyectos. Eran años difíciles, pero hacía unos pocos meses les había nacido una hija, Tomasita, que los llenaba de alegría y fuerza para seguir adelante.
Un día Manuel se fue a León a hacer compras y Quica se fue a trabajar la tierra con la beba. La envolvió en una colcha para abrigarla y la colocó a la vista, a la sombra de un árbol. Mientras trabajaba escuchó gritos que venían del pueblo, al mirar vio que una columna de humo negro se elevaba al cielo, algo se estaba incendiando. Mientras pensaba qué hacer llegan dos personas corriendo y le gritan que era su propia casa la que se quemaba. Desesperada, sin Manuel, no sabe qué hacer. La beba duerme tranquilamente bajo el árbol. Decide no despertarla, la acomoda un poco, la besa y sale corriendo para el pueblo. La casa ardía como el mismo infierno, un fuego imposible de extinguir. Entonces vuelve al campo llorando a buscar a su hija, pensando en todo el esfuerzo y trabajo que les había costado conseguir su casa. Al llegar nota que la beba se había movido, estaba a unos metros del lugar donde la había dejado. Corre más a prisa para encontrarla boca abajo, enroscada en la colcha. No se movía. Había muerto sofocada.
Al llegar Manuel de la ciudad y enterarse de lo sucedido, siente una impotencia terrible. No puede comprender, solo llora y llora. Horas antes lo tenía todo y ahora no tenía nada. Abraza a Quica y lloran juntos. Desconsolado dice:
- Quica..., Quica... ¡¿y ahora qué haremos?!, ¿qué haremos...?
- ...empezar otra vez Manuel, empezar otra vez...
Manuel y Quica empezaron otra vez. Reconstruyeron su casa y tuvieron cuatro hijos a los que criaron con mucho cariño: María, Francisco (Paco), Artemio y Fidel. Luego vendría la escasez, el hambre, la guerra civil y la partida de los hijos, que fueron emigrando a la Argentina buscando un futuro mejor.
El 15 de septiembre de 1950, Paco llega a la Argentina con su esposa Teresa y su hija, María Teresa, de siete años. Paco fue mi abuelo.
Fernando Marco Sassone - www.finisafricae.com.ar
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