Las confesiones del Sr. Schmidt / USA / 2002
Título original: About Schmidt
Dirección: Alexander Payne
Elenco: Jack Nicholson (nominado para el Oscar como mejor actor)
y otros: Hope Davis, Dermot Mulroney, Kathy Bates (nominada para el Oscar como actiz de reparto), June Squibb...

La película cuenta la historia de un pobre tipo que lleva una vida petética. Warren Schmidt es un empleado jubilado, con una vida tranquila y autosuficiente y una actitud despectiva para con el mundo y la gente que lo rodea, especialmente hacia su esposa. Todo cambia cuando ella fallece, y él comienza un proceso de valoración del mundo, de su entorno y de sí mismo.

Pareciera un buen argumento, pero es una película lenta, casi aburrida, profunda en apariencia, pero bastante superficial y anecdótica. Los personajes son grotescos, obvios y aburridos. Las situaciones son: grotescas, obvias y aburridas. Uno se pregunta si la película sobrevive únicamente por la interpretación de Jack Nicholson, y no porque haya hecho una gran interpretación, Nicholson interpreta ese rol de ser humano patético que tan bien hace, (como la mayoría de los actores norteamericanos, en el fondo, siempre se interpreta a si mismo) y eso a la gente le gusta, porque tiene mucho carisma. Y justamente por eso parece que su protagónico fuera la única razón de existir de la película. Creo que antes de hacer la película, el director debiera haberse preguntado (así como hizo Sofía Coppola con "Perdidos en Tokio" y Bill Murray) si la película resistía la posibilidad de que no sea Nicholson quien la protagonizara. Yo estimo que se hubiera preocupado por hacerla más profunda. Un actor más dramático, como por ejemplo el excepcional F. Murray Abraham (quien interpretó Salieri en el Amadeus de Milos Forman), hubiera logrado un drama real y hasta le podría haber dado toques de comedia con una altura inaccesible para Nicholson, quien, en cambio hizo un show de si mismo y la película quedó sin esencia y sin sustancia.

Quitando la comedia barata y el grotesco malogrado, la película sí refleja una realidad: la vida puede ser muy triste y solitaria. Tambien contiene algunas reflexiones interesantes, lugares comunes tal vez, pero reales. La útlima escena puede que arranque alguna lágrima, ese gesto de Nicholson vale la pena, al menos algo le salió bien.

Fernando Marco Sassone
para Cineticón - www.cineticon.com.ar

P.D. El guión tenía algunas analogías con la genial novela "El Agua" del argentino Enrique Wernicke.


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