"¿Será posible?" Es la pregunta con la que nos debatimos internamente al ver Fahrenheit 9/11 (2004), el documental de Michael Moore sobre George Bush y la guerra en medio oriente. Mientras se desarrolla el film vamos reconociendo que lo presentado es posible y más que probable. El tono irónico y a veces sarcástico con el que se tocan los temas es una respuesta lógica al grado de espanto que produce ver a estos líderes que se mueven con tanto descaro e impunidad. Hay quienes, debido a este tono cómico, tildan al documental de poco serio o fantástico; son los negadores de siempre, que prefieren descalificar antes que evaluar y darse la oportunidad para cambiar de parecer, priorizan su buen dormir a la realidad.

Como en sus otros documentales, Moore no profundiza demasiado ningún tema y hace incapié en las paradojas de la realidad. George W. Bush es presentado como un descarado, cínico e idiota, confirmándolo estas ideas en cada una de sus declaraciones. Los argentinos podrán reconocer parecidos con el ex-presidente Carlos Saúl Menem, pero sin su carisma.

El documental está intercalado con una entrevista a una mujer norteamericana, perteneciente al tipo de "patriotas republicanos" que defiende a la politica norteamericana y al "american way of life" a capa y espada y creen que su país es verdaderamente el defensor mundial de la democracia y los buenos valores... esta mujer llega hasta el límite de incentivar a sus propios hijos a que se alisten en el ejército. Pero hacia el final del documental, al enterarse que su hijo ha muerto en Iraq, esta mujer se quiebra y su escala de valores se acomoda en otros lugres, abriendo los ojos a una realidad que nunca quiso ver. Es desgarrador verla ir a Washington, a la Casa Blanca, para desahogarse y quebrarse en llanto ante una valla de seguridad.

Estados Unidos dice defender la libertad. Pero es la libertad de hacer y deshacer lo que se les plazca con tal de mantener su poder y sus negocios, a costa de la vida de iraquíes y norteamericanos inocentes, que como en la mayoría de las guerras, son piezas de ajedrez del juego de intereses comerciales y personales de los poderosos.

En el documental se muestra como George W. Busch y sus compinches y asociados petroleros manipulan la información según su antojo, para lograr sus intereses. Se ve como:
- Gana las elecciones en forma fraudulenta
- Desatiende la seguridad nacional
- No investiga y bloquea investigaciones
- Inventa la guerra contra el terrorismo
- Invade Afganistán
- Inventa la idea de la presencia de armas de destrucción masiva en Iraq.
- Invade Iraq
- Inventa el concepto de guerra constante
- Se apropia del petroleo iraquí y genera nuevos negocios para sus amigos y empresas en ese país, etc., etc., etc.


Es aterrador darse cuenta de cómo basta con tener una opinión pública favorable para cometer los crímenes más atroces y disfrazarlos de buenas intenciones.


P.D.: Se puede complementar este documental con este otro de Dylan Avery:
Loose Change 2nd Edition, que presenta en forma muy sólida las incoherencias de la versión oficial del atentado a las torres y al Pentágono.
Links para verlo on line Loose Change 2nd Edition /
Loose Change 2nd Edition - (otro link)

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Fernando Marco Sassone / Yörik
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