Al nacer Robben, su padre recibió la profecía de un vidente.

—Tu hijo será uno de los más grandes jugadores de Holanda, pero debe saber que en lo más alto de su carrera tendrá un escollo que no podrá superar.
—¿Y como sabrá cual será el escollo?
—¿Ya le pusiste nombre a tu hijo?
—No.
—Ponle de nombre "Arjen", él sabrá interpretarlo..


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Fernando M. Sassone