—El capitulo final del segundo tomo de "Esquema de la historia Universal" del archicélebre novelista inglés H.G.Wells, termina con una sección de dos páginas que habla sobre Argentina, el General Perón, su epopéyica misión emancipadora y el venturoso porvenir de tan noble pueblo.
—¿Lo qué?
—Cómo usted me oye.
—No puede ser...
—Exacto, no puede ser, pero es. Es la edición argentina publicada en 1948 por Ediciones Anaconda.
—¡Pero H.G. Wells murió en el agosto del 46!, a penas unos meses después de que Perón fuera electo presidente por primera vez, en febrero del 46. Es harto improbable que haya escrito sobre Perón en un libro de historia y con tan poca perspectiva. ¡Sin duda debe ser una interpolación del editor!
—Cuando se trata de Argentina, todo es posible...
—No imagino a Wells opinando sobre Perón.
—Yo tampoco. Pero usted mencionó el verbo apropiado: opinar. El texto más que una crónica histórica es un artículo de opinión. Es cierto que en esta obra histórica Wells no se priva de opinar y de dejar sentado su punto de vista personal e incluso político, pero incluso de eso al texto que le hago mención hay un mar de distancia. Se trata de un texto sumamente obsecuente con el Presidente Perón que solo se explicaría si Wells se hubiese nacionalizado argentino y se hubiese afiliado al partido justicialista.
—¡Ja! ¡Imposible!... pero es increíble que un editor se haya tomado esa atribución en nombre de Wells.
—Imposible sí, increíble también, pero muy cierto... Y el pecado es aún mayor si consideramos que no hay ninguna aclaración que indique que sea un apéndice de otro autor, o una nota del editor, figurando en cambio como un capítulo más con el título de "Los últimos acontecimientos". Permítame leérselo. Escuche este singular extracto, escrito curiosamente en primera persona:

"(...) Estados Unidos se ha visto azotado por enormes huelgas que han tenido, como ejemplo, su repercusión en otras partes de América y, especialmente, en la Argentina. En nuestro país la vida se ha desenvuelto mejor que en ninguna otra región de la tierra. Somos el pueblo más tranquilo, más rico y más sano del mundo. La cultura florece entre nosotros en forma magnífica. El equilibrio de las pasiones se hace cada día más firme. Unas elecciones libres han dado el triunfo al coronel Juan Domingo Perón. El nuevo presidente, inspirado por un gran amor a la democracia y al pueblo trabajador, ha emprendido una serie de reformas que le han valido el aplauso de una parte de la población. El tiempo nos mostrará el fruto de su entusiasmo, de su labor y de sus esperanzas. El público discute a muchos de sus colaboradores; pero los cambios políticos que se anuncian han de dejar satisfecha a la mayoría del país. Por primera vez la república no va a tener deuda exterior y los intereses que se le pagaban al extranjero quedarán entre los habitantes que se suscriban al empréstito. Las industrias, debido al esfuerzo privado y a las continuas demandas que llegan del extranjero, hacen muchos progresos. Las reservas de la Argentina son inmensas. El pueblo es uno de los más trabajadores de la tierra y, con su labor y su ahorro, salva cualquier situación. La libertad es plena. No obstante, la paz interior es definitiva. Hay partidos políticos que no se resignan a su derrota. La crítica al gobierno se torna intensa en ciertas publicaciones. El ideal de una tranquilidad política perfecta s semiutópica en cualquier país. Los debates son reunidos cuidadosamente por algunos historiadores que, con el tiempo escribirán una historia completa y real de la Argentina contemporánea. Nosotros hacemos votos para que los hechos que estamos viviendo se desenvuelvan en la forma más provechosa para el gran pueblo argentino. No somos políticos profesionales y nunca hemos hecho política, excepto en el campo de las ideas liberales y democráticas, que defendemos con fervor. Por ello nada nos ata ni nadie nos cohíbe. Al igual que nuestros compatriotas argentinos y americanos, observamos y estudiamos. Prometemos para un futuro Próximo una historia detallada de los sucesos actuales. Ojalá que nuestras páginas tengan que ser todas de elogio a los hombres que rigen nuestros destinos desde el gobierno, desde la oposición y desde la calle en que se mezclan los hombres apolíticos que contemplan y juzgan.
FIN"


—¿Y? ¿Qué le pareció este epílogo peronista de "Wells"?
—¡¿Que qué me pareció?! Una interpolación que hace honor al genio de Wells. ¿Acaso no es considerado uno de los padres de la ciencia ficción?

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Fernando M. Sassone
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