Por eso el día lunes arde como el petróleo
cuando me ve llegar con mi cara de cárcel.

Pablo Neruda, "Walking around".


Y aunque a veces la realidad se cuela en forma de pesadilla, de dolor de cabeza, de calambre, de acidez y de insomio, te vas a dormir, apagás la luz y te tapas con la frazada hasta la cabeza, y creés que en ese lugar oscuro y tibio tan parecido al olvidado seno materno en el que nada te faltaba, podés olvidarte de la miseria cotidiana, y soñar con volver a nacer con una esperanza renovada. Pero a las siete de la mañana el despertador te transporta a un nuevo infierno, o al mismo de siempre que se renueva cada día y que solo descansa los sábados y domingos, y ese feriado que usamos para soñar que la vida es siempre así, que hacemos lo que queremos, y entonces nos esperanzamos con la idea de ganar lo suficiente como para comprar ese sueño...
Al menos por dos días hicimos lo que quisimos y soñamos con una vida mejor, un sueño efímero que se esfuma tan pronto como amanece el día lunes.

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Fernando M. Sassone
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