Por primera vez el mundo kirchnerista se encuentra escandalizado. Desde mi óptica, lo veo como un triste despertar a la realidad. Muchos añoran que sea un caso aislado, los más radicales lo afirman.
Lo cierto es que este Señor (ex-Secretario de Obras Públicas del kirchnerismo, que fue encontrado in fraganti enterrando más de 8 millones de dólares en los jardines de un monasterio) no podrá mirar ya a nadie de frente. Su mirada concentra la vergüenza de millones de argentinos.
Lo escandaloso del caso es signo de muchas cosas. El contexto patético y surrealista en el que se desarrollaron la acciones de López llevan implícita la estética de la impunidad, del grotesco, del desborde, del exabrupto, características achacadas al gobierno desde el inicio de la presidencia de Cristina Kirchner.
Hasta hoy, había afianzada entre el kirchnerismo una actitud tolerante con una corrupción que era asumida como un mal inevitable y de alguna manera menor, siempre y cuando coexistiese con obra pública o con una administración que beneficie de una forma las reivindicaciones y necesidades del pueblo: "Mientras hagan cosas no me molesta que roben, es lo normal en la política". Esta lógica tan cercana al cinismo o la amoralidad, representa sin embargo la negación de una realidad muy dolorosa de aceptar.
No es cierto que el kirchnerista promedio será un indolente, o alguien "enganchado" con el Estado. Detrás de estos kirchneristas duros, hoy lastimados, o decepcionados, hay gente sincera que está y estuvo convencida de que los gobiernos kirchneristas fueron movidos por ideales nobles.
Pero desde afuera se veía otra cosa: el fabuloso crecimiento patrimonial de funcionarios kirchneristas, los negociados y favoritismos políticos, el toma y daca, la venganza y el ensañamiento, el escandaloso negociado del dólar a futuro, Jaime, Baez, Shocklender, los fondos y subsidios administraos por la fundación de madres, la Rosadita, valijas de Venezuela, las denuncias por lavado, la paradoja del endeudamiento interno... son todas contradicciones políticas y sociales que hasta hoy, el kirchnerismo se las había arreglado para pilotear, hacer la vista gorda, justificar, excusar, dar explicaciones políticas...
Pero más de 10 millones en el baúl de un auto, armas de guerra y absurdas circunstancias dejan sin respuesta a sin palabras a una masa de militantes que por primera vez duda. Echarri se rasga las vestiduras, el Coco Sily hace un llamamiento a una depuración, Brancatelli pide cárcel para todos los corruptos, sin importar su rango.
No se si se dan cuenta, pero esto es una novedad. Hasta hoy, el kirchnerismo se había manejado corporativamente, sea negando, sea mirando para otro lado, sea alegando persecución política o animosidad mediática. El caso de López termina con toda obsecuencia y tolerancia por parte de gente que sinceramente quiso creer en el modelo y quiere seguir creyendo y sabe que ya no puede otorgar crédito y acusar a Clarín y a la derecha de acusaciones falsas.
La Argentina que puede nacer hoy es una Argentina que exige justicia y castigo sin miramientos ni condescendencia.
Los políticos y funcionarios, se acomodarán como puedan. Si López tenía casi 10 millones en el baúl que deseaba esconder, sabemos que tendrá al menos 100 millones que logró blanquear. Así funciona esa dinámica... lo que no se puede blanquear es un porcentaje menor... por otro lado, si un funcionario de segundo nivel accede a esos niveles patrimoniales, no es absurdo suponer espíritu de cuerpo, complicidad y mayor corrupción en las esferas superiores.
La pelota, hoy, está del lado de la justicia. Hoy, nace el consenso para que el poder judicial comience a tener protagonismo y haga realidad el ideal de la justicia social, que no puede excluir a la justicia más amplia.
Hoy, quien está en el banquillo es clase política, que tantas veces nos ha defraudado, robado, engañado y desilusionado... Los kirchneristas creían haber superado esa etapa y hoy se despiertan del sueño. Es duro, pero es necesario y es algo que puede volver a hermanarnos como pueblo. Escuchar a Brancatelli clamando por purga y justicia es algo que me conmueve.
Hoy José López no quiere mirar a nadie, pero para el kirchnerismo, llegó la hora de mirarse al espejo.
Se respira un nuevo aire. Brindo por eso.

---
Fernando M. Sassone
www.blog.singularidad.org