Señores míos, nos es lícito –y resulta absolutamente primordial– desamparar a quienes no adhieren a los cánones de conducta consensuados por la tradición, la religión, la ciencia dominante, la academia, el status quo, la moda y, en última instancia –¿por qué no?– al poder de turno.
Los disidentes deberán ser expuestos, con la complicidad de la población, al escarnio público, la calumnia, la infamia, la denigración o la burla. Y no os preocupéis por reclutar verdugos, ellos surgirán voluntaria y espontáneamente, levantándose en defensa de la ciencia, de la moral, de las buenas prácticas, de la decencia, de la ética, del arte. El verdugo solo necesita tener la certeza de que lucha por una causa noble.
Nuestro trabajo, por lo tanto, solo se limitará a fomentar las causas nobles.
---
Fernando M. Sassone
AKA PQR