He aquí la primera entrega de un sencillo manual, por llamarlo de algún modo, diseñado específicamente para no perdernos en laberintos emocionales sin salida o en agujeros negros del pesimismo sin fin...

No es que solucione la vida a nadie, pero al menos sirve de recordatorio o recopilatorio de frases míticas que algún día significaron algo, clásicos de los libros de autoayuda y aforismos de mercadillo. En resumen, cosas de mucho sentido común para desenvolverse sin traumas en las situaciones cotidianas.

Instrucciones MSE:

1. No le puedes gustar a todo el mundo. Por varias razones: si le gustáramos a todo el mundo sería un caos. Un exceso de entropía que nos llevaría al estrés de tener que lidiar todos los días con gente la cual nos ama por una u otra razón. No podríamos estar por todo el mundo y acabaríamos tarde o temprano perdiendo todo nuestro imperio de popularidad, con la subsiguiente crisis que comportaría.

Tampoco nuestra existencia tendría mucho sentido sin un "enemigo ahí fuera", o "muchos enemigos" (<-- aunque si pasa esto es que realmente no estamos haciendo las cosas todo lo bien que debiéramos, y también desembocaría en crisis). Necesitamos gente a la que realmente le disgustemos, nos trate mal, o nos ponga en nuestro sitio: nuestra antítesis, y que encima nos meta caña. Es la única manera de poner a prueba nuestra capacidad de lucha y resistencia, aunque en un primer momento pueda parecer negativo. Aparte que nuestro círculo de gente que nos importa (porque les gustamos) se reducirá notablemente y podremos gestionarlo mejor.

Luego está la gente indiferente, y esas son las que provocan más estragos en nuestro ego, pues no lo tienen en cuenta para nada, y no hay nada peor para el ego que sentirse en segundo plano. Para esta situación también es válida la instrucción número 1 en una primera fase.