Cuando casi llego al segundo sexenio de trabajo en la enseñanza es la hora de mirar atrás y hablar sobre lo que he visto durante estos años: yo he visto profesores salir del aula llorando por el trato con adolescentes infantilizados, he visto sillas volando entre alumnos... he visto crueldad en la centros públicos.

He visto cómo se hacían desaparecer las horas de asignaturas optativas como entorno artístico o estructuras espaciales (de mi especialidad, dibujo) mientras aumentaban las de matemáticas y lengua. Alguien diría que es para anular su creatividad...

He comprobado que esta estirpe pasajera que es la adolescencia era peligrosa en la calle mientras el oficio de esos que los cuidan era menospreciado por salario eterno y exagerado y vacaciones enormes.

He visto reducir estas vacaciones por demanda social y por imperativo de inspección educativa. He visto cambiar los nombres de leyes, de trámites administrativos, de programaciones, de lecciones. Distinto bozal para el mismo perro...

Y aún así, lo mejor de todo, es que ahora estoy mejor, mejor que en años anterios, trabajos anteriores, con jefes que daban miedo, miedo al despido, miedo a las broncas, miedo a los errores, miedo a quedarme con el culo al aire, permítanme esta soez expresión que expresa plenamente ese sentimiento.

En los 7 años que pasaron de la licenciatura hasta el momento en que empecé a trabajar como interino de aquí para allá, trabajé en oficios tan diversos y lejanos como la cocina de Bernd Knöller del Angel Azul o la imprenta de ploter de Grafos. Y si en cada oficio que realice juro que lo hice lo mejor que supe y pude, haciendo a veces más horas que un reloj, y como diría Bernd haciendo las cosas con amor, con cuidado. Y si otra cosa he aprendido en estos años es que cada trabajo necesita unas herramientas que son las adecuadas, y intentarlo con otras, muchas veces, es una pifia.

Y en estos años como funcionario en un centro en el que repetía curso y iba conociendo a los alumnos, he encabezado grupos de trabajo medioambiental (voluntariamente), he hecho cursos útiles y inútiles para perfeccionar mi labor, he organizado charlas, salidas con alumnos, siempre buscando el bienestar del alumnado (que se siente oprimido por un centro del que no puede salir) y propio. He dirigido y confeccionado publicaciones digitales con isbn, proyectos de innovación educativa, mercados solidarios, encuentros artísticos, exposiciones nacionales y internacionales y externas al centro y en el que eran los alumnos los que cuidaban de ellas, que participaban y sus trabajos formaban parte de ellas. Y todo esto lo hacía sabiendo que lo hacía porque quería, porque pensaba que era en ese momento lo que quería y debía hacer, sin coacciones, por motu propio. Y me daba igual hacer más horas, tener más trabajo, complicarme en salidas para recibir a conferenciantes o hacer diseños, impresiones y mil cosas para preparar lo que hiciésemos. Porque he pretendido despertar a mis alumnos del letargo de los medios y la sociedad en la que vivimos dominada por el consumo y el conformismo.

Pero antes de llegar aquí, como a veces explico mis alumnos de la ESO, pasé por una serie de pruebas, de ciclos: primero superar bachillerato y selectividad (muchos se quedan por el camino), acceso a la Facultat y los 5 años de carrera (entonces) con el curso de CAP (curso de adaptación psicopedagógica) necesario para poder dar clase en este estado, y después de un lapsus de tiempo y 4 años más de interinaje aprobé la oposición-concurso a una plaza de dibujo, con la necesaria obtención del grado medio de valencià de la Junta Qualificadora y el certificado de Capacitació linguística con sendas pruebas que no aprobé a la primera... Ya ahora escribo estas líneas... Pero, aunque parezca tortuoso el camino no es algo inhumano, no es inalcanzable y siempre animo a los que desean mi sueldo y mis vacaciones a que los hagan... He visto cómo se facilitaba el acceso a los interinos y se acortaban las pruebas de acceso...

Ahora que la crisis nos redujo el sueldo 60€ al mes y 600€ de la extraordinaria hemos de asumir nuevos recortes. Mientras el obrero no se queje seguirán recortando, decía hace poco Antonio... Y es que somos unos privilegiados con demasiados beneficios...

Quizá el estado debería mirar en otras direcciones... seguro que encontramos, entre todos, mucho despilfarro, beneficios y comisiones que podría recortar y bancos que se podrían cerrar...

Mientras tanto yo seguiré aquí, con mis alumnos, preparándolos para estos tiempos de engaño.

Mientras tanto siguen llegando los textos de los funcionarios que escriben sobre el tema:

Raül Gàlvez

Prof. de Educació Plàstica y Visual i Dibuix Tècnic



Y este es el artículo que me ha animado a escribir y difundir aquello que no sabeis. Quizá deba saberse de primera mano:

No son dos horas

Es admirable lo bien que funcionara la maquinaria propagandística de quienes ostentan el poder. Una maquinaria que ha convencido, en apenas unas horas, a gran parte de la opinión pública de dos hechos que son completamente falsos:

1. Se afirma que el horario actual de un profesor de Secundaria son 18 horas semanales, cuando es -en realidad- de 37,50 h. Contamos aquí -por supuesto- solo las horas legales, pero no las horas extra no remuneradas que muchos de nosotros dedicamos voluntariamente a otras tareas educativas, tales como actividades extraescolares, salidas, viajes, grupos de teatro, jornadas culturales, revistas escolares..., iniciativas que la Consejería no reconoce en modo alguno.

2. Se insiste en que nuestra protesta y la futura (posible) huelga se debe al aumento de 2 horas lectivas y se omite su verdadero móvil: el desmantelamiento de la educación pública.

Sobre esta segunda falacia, y dejando a un lado que una hora lectiva se multiplica por otras tantas horas de trabajo fuera del aula, solo haré algunas puntualizaciones (a las que seguro que mis compañeros pueden aportar muchas más...):

1. No nos quejamos por 2 horas más, pues muchos de nosotros ya dábamos 19, 20 o incluso 21 horas lectivas en cursos anteriores. Somos conscientes de la crisis (es triste tener que volver a recordar que asumimos un notable recorte salarial hace solo unos meses) y por ello mismo, muchos -por no decir todos- estamos dispuestos a asumir ese aumento de horas siempre que se respeten las plantillas y los cupos de profesores actuales. Así, por ejemplo, si en mi centro todos aumentamos 2 horas lectivas pero no se recortan los 10 profesores que han sido suprimidos, podremos hacer desdobles, grupos flexibles, clases con menos alumnos y atender, en definitiva, a nuestros chicos con la dignidad y la dedicación que merecen.

2. El motor de la protesta no es, por tanto, el aumento de horas, sino el recorte de profesores. Recorte que supone dejar en la calle a más de 3000 docentes y hacinar a los alumnos en aulas que superarán, con creces, los 30 alumnos por grupo.

3. Nuestro objetivo no son esas dos horas, nuestro objetivo es defender la enseñanza pública , que se está viendo atacada de modo salvaje y tenaz, con medidas como las siguientes (solo son un tímido extracto de lo que está ocurriendo):

- recorte de casi 100 millones de euros en la pública (la Consejería admite, al menos, 80 mill €);

- "regalo" fiscal de 90 millones de euros a la privada (a través de desgravaciones a quienes puedan pagarse allí la matrícula de sus hijos);

- supresión de las tutorías que dejan de ser hora computable para profesores y alumnos y quedan al libre albedrío del centro, con el consiguiente perjuicio de las familias más desfavorecidas;

- supresión de plazas para nuevos alumnos en FP, EOI, Artes musicales y escénicas..., convirtiendo la enseñanza profesional, de idiomas y artística en un reducto que acabará siendo exclusivo de aquellos que puedan pagarse esa formación;

- supresión de refuerzos, desdobles, orientadores y profesores de Compensatoria (en mi instituto no habrá ni uno solo este año, por ejemplo), lo que más allá de exigir que cada profesor atienda a más 30 alumnos por clase, perjudicará tanto a quienes destaquen por sus altas capacidades como a quienes tengan problemas por lo contrario: todos deberán estar en el mismo grupo al no haber profesores suficientes en el centro para dividirlos por niveles; etc.

Por supuesto, se puede estar o no de acuerdo con estos motivos. Se puede estar o no de acuerdo con nuestra huelga. Se puede estar o no de acuerdo con nuestra lucha por la educación pública. Pero, más allá de la necesaria -y sana- diversidad de opiniones en que se basa toda democracia, no se puede mentir y afirmar que nuestra protesta se hace por un motivo que no es -ni mucho menos- el que nos ha hecho unirnos a padres, alumnos y profesores -de todo tipo de ideologías- por un fin común. Un fin que, desde luego, no son esas 2 horas (¿alguien cree, de veras, que toda la comunidad educativa se levantaría en armas solo por algo así?), sino el desmantelamiento progresivo -y alarmante- de un pilar de toda sociedad: la educación pública.

Fernando J. López

Profesor de Lengua y Literatura de un IES de la Comunidad de Madrid

Però encara hi ha més:

Fecha: jueves, 4 de agosto, 2011 09:57

Estimadas Familias:

Esta carta pretende informarles acerca de la situación actual de la Enseñanza Pública en la Comunidad de Madrid y con la intención de buscar su apoyo y su mayor implicación posible. Cuando menos, su apoyo moral y su comprensión hacia la cosa de la Enseñanza Pública (con mayúsculas) y hacia quienes la hacemos posible con lo mejor de nosotros.

Esto es un texto extenso. Si no tiene tiempo de leer todo, quédese al menos con el MENSAJE PRINCIPAL, que es el siguiente:

Se está recortando en la Educación de sus hijos. Los profesores nos estamos movilizando para defender nuestra dignidad como trabajadores y la calidad de la Educación que damos, y quiero pedirle que aporte su granito de arena o, cuando menos, comprenda la situación y apoye al profesorado.

No es habitual que los docentes seamos tan directos en cuestiones como éstas, pero creo que la gravedad de la situación lo merece. También quiero dejar claro que esta carta no pretende hablar de política sino de Educación pero, por desgracia, la primera influye fuertemente sobre la segunda. No obstante, trataré de limitarme a exponer datos objetivos dejando para ustedes la reflexión en los planos no puramente educativos.

¿Qué es lo que está pasando?

El 4 de julio de 2011, coincidiendo casualmente con el periodo estival y cuando los centros educativos están prácticamente vacíos y, por tanto, sin forma de contacto directa con las familias, la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ha dictado unas instrucciones dirigidas a los Institutos Públicos (no concertados ni privados) de ESO, Bachillerato, Formación Profesional y otros, que suponen un recortesangrante de plantilla. Un recorte difícil de cuantificar, pero la mayoría de los equipos directivos de los centros lo han calculado en torno al 15%, unos 3.000 profesores en total. Esto significa que un instituto medio perderá 10-12 profesores de distintas materias. Es una barbaridad que ya se suma a otro recorte similar producido en el curso anterior y por el cual la plantilla general de docentes ya se redujo en más de 2.000 compañeros.

EN LA ESO Y EN EL BACHILLERATO el recorte se traducirá en:

· Eliminación de desdobles de Lengua, Matemáticas y otras materias.

· Desaparición de grupos reducidos de Inglés.

· Reducción del número y calidad de las optativas.

· Cierre de la biblioteca y de otros servicios.

· Peor funcionamiento de los medios técnicos, informática, audiovisuales…

· Reducción de las guardias de patio y de aulas. Sus hijos estarán menos vigilados (o no vigilados) en el recreo y ante la circunstancia de bajas por enfermedad, ya que dichas bajas se cubren tarde y mal.

· Reducción o eliminación de las actividades extraescolares.

· Aumento del número de alumnos por clase, superando en muchos casos los 30 alumnos por aula y en algunos niveles casi 40 alumnos por aula.

· Menor disponibilidad de los equipos de Orientacióneducativa/profesional.

· Reducción de la atención a alumnos con problemas de aprendizaje. Esto impacta directamente no solo sobre estos alumnos, que se quedan sin la atención más individualizada que necesitan, sino también sobre el resto, que inevitablemente verán lastrado su aprendizaje con un profesor que debe simultanear varias líneas de enseñanza: una con el grupo principal y otra por cada uno de los alumnos menos adelantados.

En la FORMACIÓN PROFESIONAL también tiene el mismo impacto, ya que esta se imparte en los mismos institutos que la ESO y el Bachillerato. En la FP se invirtieron muchos recursos para darle la dignidad que perdió y que merece. No hay que olvidar que Europa está insistiendo constantemente en la importancia de la FP. Pero estos recortes son un jarro de agua fría sobre un objetivo que poco a poco se va consiguiendo. Tienen, entre muchas otras, las siguientes implicaciones:

· Eliminación de ciclos de FP totalmente necesarios para regenerar el empleo y la tan mencionada productividad. La FP tiene que estar en los barrios y en los pueblos para llegar a todos. Se trata de una formación más local y cercana a las empresas y debe estar dispersa por el territorio.

· Masificación de alumnos en las aulas. Esto es especialmente grave en este nivel educativo en primer lugar porque el perfil del alumnado es en muchos casos uno que no ha triunfado en otros estudios más teóricos y que requiere una atención muy personalizada, y, en segundo lugar, por el carácter eminentemente práctico de la FP que requiere lo mismo.

· Dificultades para la autoformación de los profesores de FP, que son en gran medida autodidactas, al poder dedicar menos tiempo a esta tarea, mientras que en el ámbito de la FP la formación día a día es vital.

Por otro lado, también se ven afectadas las ESCUELAS OFICIALES DE IDIOMAS y las de ARTES PLÁSTICAS Y DISEÑO. Los recortes son brutales en todas las etapas educativas.

Además, en los centros de INFANTIL Y PRIMARIA ya se vienen arrastrando desde hace mucho tiempo problemas de masificación y falta de medios humanos que provocan un deterioro en la etapa Secundaria y siguientes. El deterioro es global y llega hasta el mercado laboral: si los niños no vienen con una buena base no se puede construir gran cosa sobre los conocimientos que traen.

Todas estas medidas ya están aprobadas de forma unilateral por parte de la Consejería (sin previa consulta o negociación con los centros ni con los mediadores sindicales), así que sólo cabe pedir que sean retiradas.

Esto se suma, además, a demasiados años de dejadez yabandono de los medios materiales, sistemas audiovisuales, salas de ordenadores, sistemas de calefacción, aire acondicionado (donde lo hay), internet…

¿Cuál es el motivo de los recortes?

El motivo que esgrime la Consejería es la necesidad de ahorro por la crisis. Pero:

En primer lugar, ahorro se lleva haciendo desde hace mucho tiempo por cuestiones como las enunciadas arriba. A este ahorro se suma, además, la bajada de sueldo conjunta de Gobierno Central y Autonómico.

En segundo lugar, paralelamente a estos recortes, valorados por la propia Consejera de Educación en 60 millones de euros, se están implantando ventajas fiscales para quienes estudian en centros privados que cuestan en torno a los 74 millones a la Comunidad, según datos publicados recientemente en la prensa de Madrid.

Por ello, parece que el motivo de los recortes en lo Público NO es el ahorro.

¿Y qué ocurre con las tutorías?

Otra de las instrucciones directas de la Comunidad de Madridafecta gravemente a las tutorías. En un principio, la Consejería había decidido eliminar completamente la hora de tutoría con alumnos (no así en concertados ni privados, por supuesto). Después, ante la protesta del colectivo docente en pleno y las críticas de la opinión pública ante tamaño escándalo, dieron instrucciones de que en esas horas de tutoría los alumnos recibirían apoyo de Lengua, Matemáticas e Inglés. Han intentado enmendar esta chapuza mediante una orden que exige a los tutores realizar tutorías individualizadas con los alumnos, pero esto es algo que ya realizamos todos cuando es necesario, y de ningún modo sustituye a la tutoría grupal.

El perjuicio de cara a los alumnos es enorme. Con estas medidas,la labor tutorial queda completamente disminuida y no se podrán llevar a cabo algunas cuestiones de vital importancia en el desarrollo educativo y personal del alumno:

· Multitud de talleres que vienen realizándose todos los años sobre determinados temas transversales y educación en valores.

· Técnicas de estudio.

· Orientación académica y profesional.

· Interacción positiva de la clase y diagnóstico y solución de problemas.

· En general, la tutoría se convierte en un espacio de “ruegos y preguntas” muy necesario en los centros educativos.

Además, la supresión de la tutoría tampoco produce absolutamente ningún ahorro por lo que no somos pocos quienes pensamos que su motivación es evitar que puedan tratarse en clase temas que es necesario tratar. La tutoría lleva décadas así y funciona bien. Lo sabemos los profesores. No hay por qué cambiarla.

¿Qué son las horas de docencia directa?

La Consejería se ha dedicado a difamar datos sobre las horas de trabajo de los profesores en los que sólo habla de las horas de docencia directa, es decir, las horas que estamos físicamente delante de los alumnos. Sin embargo, hay muchas otras tareas igualmente importantes que es necesario realizar, y no solo la preparación de las clases sino muchas otras actividades complementarias que están perfectamente estipuladas por la legislación y en los horarios individuales de cada uno de nosotros.

No se dejen engañar. Esto es como si contáramos las horas que trabaja la Consejera de Educación en función del tiempo que está sentada en su escaño.

¿A quién afecta todo esto?

¿A quién afectan las medidas dictadas por la Consejería? Al menos:

· A los alumnos, que reciben una peor formación como estudiantes y como personas.

· A las familias, que verán cómo el tiempo de que disponemos los profesores para atenderles se reduce ( todavía más del que ya se redujo el curso pasado).

· A los profesores que actualmente conservan su trabajo, ya que, además de soportar una reducción previa de sueldo del 7%, soportan también un aumento en la carga de trabajo de más del 10%. En estas circunstancias no es posible trabajar con calidad en un ámbito en el que cada detalle cuenta.

· A los profesores que pierden su trabajo, que son, por ahora, los interinos. En realidad, esto supone una doble amoralidad, cuando menos: haber tenido trabajando como eventuales a miles de personas de forma continuada sin un contrato fijo y despedir ahora de golpe a 3.000 personas sin convocar un ERE (una cifra que hay que unir a la de los 2.200 despedidos el año pasado).

· A la sociedad, que pagará las consecuencias de la mala formación de los futuros trabajadores que deben levantar y mantener el país. El impacto de un curso desaprovechado se arrastra durante todos los estudios, igual que cuando un chico pincha en una asignatura un año en concreto y cuesta tanto recuperar el nivel en próximos años.

¿Qué va a hacer el profesorado al respecto?

Todo esto desmotiva y mina enormemente el ánimo de los profesores, que no dejamos de ser personas, y desvía nuestra atención y nuestros esfuerzos de lo que es importante de verdad, que no es otra cosa que educar y formar a sus hijos.

Nos estamos organizando para luchar contra estos despropósitos. Dadas las fechas, es muy difícil realizar acciones concretas. Una de las opciones que se baraja con más fuerza es la de la huelga indefinida a partir del 1 de septiembre o a partir del primer día de clase. Estoy seguro de poder decir en nombre de todos que sentimos sinceramente tener que recurrir a esta situación por los perjuicios que ocasionará pero lo creemos desgraciadamente necesario en el contexto actual. Estamos mirando a medio y largo plazo y luchando por el futuro de la Educación Pública y de nuestros alumnos. Esperamos que lo entiendan.

También luchamos, lógicamente, por nuestras condiciones como trabajadores pero por suerte o por desgracia la mayoría de nosotros se mueve en gran medida por vocación. Basta observar que la respuesta ante la situación actual no tiene nada que ver con la que se produjo ante la reducción de salario de un 7% de hace unos meses.

¿Y, ahora que lo sabe, qué va a hacer usted?

En esta situación ESPERAMOS CONTAR CON SU APOYO, y este es el principal objetivo de esta carta. Está en juego la educación de sus hijos, que están siendo ninguneados por la Consejería, con el agravante de que a los alumnos de la enseñanza concertada y privada no les afectan los recortes.

Los profesores necesitamos sentirnos apoyados por los padres y alumnos, verdaderos protagonistas del sistema educativo. Ante esta petición, por favor ignoren la imagen que puedan tener de los pocos profesores y maestros no válidos que puedan haberse encontrado. Tengan por seguro que en la Educación Pública de la Comunidad de Madrid, la enorme mayoría son profesionales implicados que se dejan la piel por los alumnos. Pero, así, en estas condiciones, nos ponen en una situación insostenible.

Estamos convencidos de que si estas movilizaciones tienen el apoyo de las familias la Consejería va a tener que rectificar en muy poco tiempo y se podrán reanudar las clases pronto. Es más, estoy seguro de que, una vez resuelta la situación muchos profesores lo daremos todo para recuperar el tiempo perdido. Yo el primero.

¿De qué forma concreta puede protestar?

Les animo a realizar por su propio interés, apoyen o no nuestras movilizaciones, la mayor cantidad posible de las siguientes acciones (¡o al menos una!):

· Pidan explicaciones a la Dirección de los institutos. Algunos han protestado enérgicamente. Otros, no tanto. Infórmense de qué ha hecho su instituto al respecto y pongan una queja allí mismo si no es suficiente.

· Pidan explicaciones e interpongan una reclamación por escrito en la Inspección Educativa. Todos los días hay un inspector de guardia con el que se puede hablar sin ningún problema ni implicación posterior. Están para atender a profesores, familias, etc. Los inspectores están en las Direcciones de Área Territoriales. Hay cinco: Norte, Sur, Este, Oeste y Capital. Infórmense de cuál es la que corresponde a su centro. Podrán encontrar fácilmente las direcciones y teléfonos en Google buscando “DAT Madrid Oeste”, por ejemplo.

· Pidan explicaciones y pongan una queja por escrito en laConsejería de Educación. También deben atenderles.

· Pidan explicaciones y pongan una queja por escrito en el012, teléfono de la Comunidad de Madrid. Si tienen tarifa plana pueden llamar gratis al 915804260 –es lo mismo–. Marquen la opción 4: Educación.

· Pongan un escrito genérico quejándose de los aspectos que más les preocupen en cualquier “oficina de registro de la Comunidad de Madrid”. Busquen ese literal en Google: en el primer resultado de la búsqueda está el buscador de oficinas. En el segundo está el listado completo.

· Coordinen sus acciones con la AMPA. La del Blas de Otero, entre muchas otras, ya se está moviendo:ampaiesblasdeotero.wordpress.com

(*) Realizar las quejas por escrito es MUY importante, ya que lo verbal no consta en ningún sitio y se toma más a la ligera. No hace falta saber redactar como Cervantes: palabras llanas y claras son perfectas para hacerse entender. Pidan explicaciones y quéjense de la situación. Tienen todo el derecho del mundo y también el deber, si me lo permiten, ya que la Educación Pública es de todos: profesores, alumnos y familias.

Insisto: necesitamos su apoyo.

No dejen de quejarse por pensar que no vale de nada. Les aseguro que su participación es importantísima. Probablemente muchos de quienes reciban esta carta se preocupen por el asunto y empaticen con el profesorado. Eso ya es mucho. Pero si un pequeño porcentaje de las familias se presenta en la Consejería de Educación a pedir explicaciones, esta carta habrá triunfado. Formen parte de ese 1%, ó 10%, o, quién sabe, de esa mayoría que al menos pide explicaciones, y siéntanse orgullosos de haber puesto su granito de arena para el futuro de sus hijos.

Siéntanse libres de reenviar o fotocopiar esta carta a todas las familias interesadas en la Pública, de la guardería a la universidad. Es más, háganlo por favor.

Para información y noticias, googleen “recortes huelga educación madrid”.

Para terminar, quiero darles las gracias por tomarse el tiempo de leer este escrito y reitero mi malestar por las molestias que las movilizaciones puedan ocasionarles. Espero que entiendan su necesidad y se unan para que las movilizaciones tengan la menor duración posible y se restablezca el necesario ambiente de aprendizaje.

Reciban un afectuoso saludo de los profesores de la enseñanza pública de la comunidad de Madrid.

I més:

RESPUESTA AL ARTICULO DE OPINION " LA DICTADURA DEL FUNCIONARIADO "
> DE M. MARTIN FERRAND.
>
> Sr. Martín Ferrand son muchos ya los comentarios despectivos y miserables
> que se están lanzando contra los funcionarios, esa casta, como usted los
> llama de la que yo formo parte.
> Pero es precisamente su artículo de opinión, por venir de quien viene, todo
> un profesional del periodismo, al que yo, sinceramente creía, objetivo y
> sensato, el que me ha encendido sobremanera y no quiero pasar por alto mi
> oportunidad de respuesta porque no ha podido ser más subjetivo, más
> insensato y sobre todo, más erróneo en sus planteamientos contra nuestra
> "casta".
> En primer lugar, ni yo ni ninguno de los muchos compañeros a los que trato
> nos sentimos ni tenemos porqué sentirnos servidores de nadie, y mucho menos
> queremos ser servidos.
> Le aclaro que en mi declaración a Hacienda no consta que sea servidora de
> nadie, sino una empleada por cuenta ajena; en este caso, mi empresa es la
> Junta de Andalucía, a la que accedí por cierto tras unas duras oposiciones y
> que tras, 25 años de servicio como Administrativa (es decir 8 trienios),
> teniendo un complemento de exclusividad que me obliga a trabajar, como
> mínimo, 110 horas más al año que al personal que no lo tiene y gestionando
> un Negociado, cobro 1.500 EUR, de los cuales usted se cree muy dueño de
> rebajar un 20%.
> Comenta que por la crisis es el funcionariado el que tiene que ver
> disminuidos sus ingresos, ¿por qué?, ¿es que en épocas de "vacas gordas" el
> Gobierno hace conmigo reparto de beneficios?
> ¿Está usted quizás dispuesto a darme algo de sus ingresos cuando éstos
> sobrepasen lo que habitualmente cobra?
> ¿Está dispuesto acaso a hacerlo algún profesional "libre" de este país?
> Le pongo un ejemplo muy concreto.
> Un vecino de mi bloque, trabajador de la construcción, tan discreto en
> ingresos como yo hasta el "boom" urbanístico, ha podido invertir y comprar 2
> pisos más en Sevilla capital.
> Es cierto, ahora está en paro y yo y toda mi casta hemos contribuido a que
> pueda cobrar el subsidio de desempleo, porcentaje que pagamos todos los
> meses aunque a nosotros no nos haga falta, pues jamás lo cobraremos.
> Además, usted pretende rebajar mi sueldo un 20% para "repartir" con él y
> muchos como él que ahora no les va bien.
> ¿Hablaría usted para que me cediera uno de sus pisos y así dejar la
> hipoteca del único pisito que poseo y que me está quitando el sueño?
> Los dos creemos que él no estaría dispuesto, ¿verdad?.
> Pues yo tampoco a darle un 20% de mi sueldo.
> Habla también de que pretendemos vivir sin la incertidumbre que acompaña a
> otros ciudadanos.
> Pues sí, Sr. Martín, de eso se trata, aspirar a ser funcionarios es aspirar
> a poco materialmente en la vida, nunca seremos ricos, pero aspiramos a la
> estabilidad en el empleo, recurso al que puede aspirar cualquier persona,
> usted también, aprobando unas oposiciones.
> Por tanto, si yo he aspirado a "ganar poco y vivir tranquila" es un derecho
> adquirido y no, no me he adueñado de nada ni considero mi puesto
> hereditario.
> Mis hijos se lo tendrán que currar y posiblemente más que los suyos, por
> venir de una familia más humilde o sencilla como quiera llamarlo.
> Y es en este punto donde más me enciendo, ¿con qué derecho se cree para
> proclamar a los cuatro vientos que mis dos hijos (estoy separada) tengan que
> vivir con un 20% menos de lo que viven?
> Ah!.., y yo declaro hasta el último céntimo que gano (y todos sabemos que
> eso no es así en todas las profesiones, pues hay mucha "economía
> sumergida").
> Por lo tanto no intente "calentarle" el ánimo a nadie con el hecho de que
> son los ciudadanos quienes con sus impuestos me retribuyen, nosotros también
> contribuimos y mucho a las arcas del Estado.
> Y una cosa más, considero el trabajo de esta casta mucho más importante para
> el país que el de su profesión, por ejemplo.
> Si no escribe un día un artículo no pasa absolutamente nada, pero si mis
> compañeros de la Sanidad , la Enseñanza , los Cuerpos de Seguridad... no
> acudieran a su trabajo... ¿qué ocurriría?
> En fin, Sr. Martín piense más lo que escribe antes de hacerlo.
> Yo lo suscribo por entero, y, en lo que se refiere a la Sanidad , diré (y
> hace mucho que quiero decirlo): Llame Ud. a un fontanero, o a un
> electricista, por ejemplo, un 24 o un 31 de Diciembre a las 04 horas de la
> madrugada (y relato dos casos auténticos ocurridos con esos dos
> profesionales).- ¿Cree que acudirá alguno a su domicilio?
> - ¿Cuanto cree que le cobrará?
> - ¿Le hará factura o le tendrá que pagar en cash? además de tener que darle
> las gracias, aunque al día siguiente fallen las reparaciones. Yo se lo digo:
> - Después de llamar a los de la Compañía de Seguros de su domicilio, no irá
> nadie.
> Al día siguiente, tampoco. El primer día laborable se presentará uno que le
> facilitara el portero de su finca.
> - Le dirá que, si quiere que repare la avería, le tiene que pagar en mano
> (creo que a eso se le llama dinero negro).
> - Estarán en su casa: uno 7 minutos y el otro 14 minutos- Le cobrarán: uno
> 80 EUR por 7 minutos y otro 93 EURuritos por 14 minutos.
> ¡¡¡ No está mal !!!
> (Por cierto al electricista se le tuvieron hasta que prestar las
> herramientas)
> Ahora le diré que pasaría si Ud. (o el electricista o el fontanero de la
> historia) un 24 o un 31 de Diciembre a las 04 horas de la madrugada se diera
> una fenomenal torta con su coche (Dios no quiera) después de venir de una
> fiesta de esas a las que sólo pueden ir los que tienen sus ingresos (aunque,
> la verdad, ustedes siempre suelen ir de gorra a esos saraos, cosa que no nos
> ocurre a ningún funcionario:
> - Acudirán la policía y los Servicios de Emergencia (todos ellos
> funcionarios que tienen la suerte de trabajar ese día).
> - Le llevarán a las urgencias de un Hospital Público (donde se le admitirá
> aunque Ud. no tenga cartilla de la Seg. Social.
> - Le atenderán celadores, administrativ@s, auxiliares de enfermería,
> enfermer@s, divers@s técnic@s, médic@s, etc... (todos ellos funcionarios que
> también tienen la suerte de trabajar ese día).
> - Pongamos que sufre un traumatismo craneo-encefálico (repito: Dios no
> quiera).
> Se le llevará a un quirófano ya preparado y bien limpio (también entran en
> esta función l@s limpiador@s que también tienen la suerte de trabajar ese
> día).
> - Se le intervendrá durante varias horas esa misma noche (no el día
> siguiente o el otro).
> ¿Sabe cuanto cobrará por hora el que más cobrará (en este caso los médicos y
> neurocirujanos)? - Alrededor de 15 Euros netos.
> El resto se lo lleva Hacienda (aquí no vale lo del dinero negro) Imagínese
> lo que cobrarán los demás... ¿Sabe qué ocurrirá si la operación no es de su
> agrado? Ud. (o el electricista o el fontanero de la historia) nos demandará.
> Iremos todos a los Tribunales y tendremos muchos problemas.
> ¿Sabe qué ocurre si uno de sus artículos, o la reparación, no es de nuestro
> agrado?
> ¡¡¡ NADA !!! Entonces, Sr. Martín Ferrand, ¿sigue opinando que se nos debe
> bajar un 20 % nuestras retribuciones? Si es así, a Ud., y a los que piensan
> como Ud., sólo tengo que decirles:¡¡¡ Váyanse a tomar por el culo !!! .

I per últim:

ELVIRA LINDO

Confundir horas lectivas con horas de trabajo no es gratuito, es una manera de contribuir al lugar común de que los profesores trabajan poco. Tampoco es nuevo: siempre que se trata de estrechar los derechos laborales en la enseñanza alguien deja caer, como de manera inocente, que los docentes de la educación pública gozan de más ventajas que el resto de los trabajadores. Por más que se informe sobre los desafíos a los que se enfrenta un profesor en nuestros días, siempre habrá un buen ciudadano que llame a la radio o escriba al periódico para informar, por ejemplo, de las largas vacaciones que disfrutan los maestros. Es un clásico. A los políticos se les llena la boca con que no hay inversión más útil en nuestro país que la destinada a educación, hasta que un día se ponen a hacer números y empiezan por ahí: prescindiendo de interinos y poniendo sobre los hombros de cada trabajador dos horas más.

Explicar que ser profesor no consiste solo en dar clase debería de ser innecesario. ¿Qué consideración se les tiene a los docentes si se extiende esa idea? El profesor enseña, pero también corrige, ha de preparar sus clases, perder un tiempo precioso en absurdos requerimientos burocráticos y, en ocasiones, hacer labores de trabajador social. La educación requiere ahora más energía que nunca y no es infrecuente que el enseñante desarrolle patologías físicas o psíquicas. Su trabajo cansa, es más duro que muchos de los trabajos que nosotros realizamos. Los niños y los adolescentes son grandes devoradores de la energía adulta. Los escritores que hemos visitado colegios e institutos lo sabemos: dos horas dando una charla ante una vampírica muchachada te dejan para el arrastre.

¿Cómo pretenden los responsables del injustificable derroche autonómico que se comprenda que el sacrificio ha de comenzar por los que ya están sacrificados?