Esta vez no nos tocó lluvia. Pero casi nos derretimos por el sol que caía en picada cuando el Viernes 21 de Marzo entrábamos en la ciudad de Quimilí. Unas cuarenta motos conformamos la caravana que tenía como finalidad visitar escuelas y salas de primeros auxilios.

Quimilí es una localidad de unos 10.000 habitantes, ubicada en la parte Noreste de la Provincia de Santiago del Estero. Una ciudad con muchas calles de tierra, un centro comercial pequeño, mucha gente atenta y sobre todo una fuente con agua en su plaza. A esa fuente la "tomamos" inmediatamente de llegados, para poder refrescarnos, luego de un viaje bochornoso.

Pero, a Quimilí no llegamos porque el destino lo quiso. No. Víctor Hugo Cativa es moto-viajero y quimilense. De él surgió la propuesta hecha hace un tiempo atrás para que fuéramos a sus pagos.

Como siempre, para este proyecto se ponen en funcionamiento una red de personas voluntarias de diversos rincones del país que conformamos el Movimiento Solidario Sobre Ruedas. Además, de conciudadanos que depositan sus donaciones y su confianza en nosotros.

Los lugares que recorrimos fueron escuelas y centros de primeros auxilios.

En ellos obtuvimos testimonios del personal y sus directivos, como en este caso de Alberto García, Director de la escuela 1214 de Quimilí.

Lo más impactante es que todos los chicos reciben alimentos diariamente en la escuela, que el Estado les da 0,80 centavos por alumno, que solo les alcanza para tres comidas dignas a la semana, completando el resto con mate cocido y pan, que 90% de los padres no tiene trabajo fijo, que reciben algún plan del Estado.

Otro testimonio que conmueve, es el de Mirta Correa, maestra rural. Una verdadera patriota en estas horas que tantos sectores se atribuyen ese compromiso, desmentido por sus actos.

Mirta, solo tiene cuatro alumnos porque se les fueron yendo las familias que vivían en cercanías de su escuela. Entre otras cosas, la gente se va porque no encuentra trabajo en la zona , que es agrícola ganadera.

Así que en este país de contrastes tan marcados, donde las maestras como Mirta solo se recuerdan para el día del maestro, donde chicos de 8 o 10 años tienen que recorrer entre 5 y 12 km para asistir a una escuela que se cae a pedazos, donde la gente se va de su terruño por que no tiene trabajo, donde el hambre acecha, en fin, donde los egoísmos sectoriales no permiten ver mas allá de donde termina el campo de soja, creo lamentablemente, que deberemos seguir haciendo Mega Caravanas. Así que disculpe amigo, amiga, que lo sigamos molestando pidiendo su colaboración. Hasta la próxima.