Magdalena Carmen Frida Kahlo nació en Coyoacán, México, el 6 de julio de 1907. Diego Rivera había nacido ya en 1886 en Guanajuato, México. Cuando Frida nacía, Diego ya tenía 21 años, era mayor de edad y estaba viajando a Madrid (España) para perfeccionarse en su profesión y pasión, la pintura.

Frida Kahlo

Frida fue la tercera de cuatro hermanas, hija de un padre fotógrafo del cual aprendió conceptos que más tarde aplicaría en su pintura. Cuando tenía 6 años enfermó de poliomielitis, esto dejó una grave secuela en su pierna derecha y marcó el principio de una vida de dolores físicos. En 1925, a la edad de 18 años, sufre un gravísimo accidente en un tranvía. Queda postrada en la cama durante 3 meses (las heridas dejarán en ella huellas profundas que la van a acompañar toda la vida). Es en ese periodo de reposo forzado que Frida comienza a pintar.

Diego Rivera

Mientras tanto, Diego Rivera vive en España, México, París, Brujas y Londres. Se hace famoso con sus notables murales de gran contenido social y se vincula de una manera muy sólida con el Partido Comunista. Se ocupa en México del Departamento de Artes Plásticas del Ministerio de Educación.

En Brujas se había casado con la que fue su primera esposa, una pintora rusa llamada Angelina Belfo, pero en 1914 empieza una relación paralela con su amante Marevna Vorobieva, que la da una hija, Marika. Mujeriego irremediable, se divorcia de Belfo para casarse de nuevo, en 1922 con Lupe Marín, una indígena, mujer de servicio de su casa. Con ella tiene dos hijas más, Lupe y Ruth. Se divorció de Lupe en 1928… que es cuando conoce a Frida.

El encuentro de dos seres apasionados

Frida decide llevar algunos de sus cuadros al célebre Diego Rivera para que este los evalúe. Ella es una persona decidida con un temperamento apasionado y difícil. Las secuelas psicológicas dejadas por su accidente, sus dolores constantes y su pierna deformada la proveen de un dramatismo y una pasión fuera de lo común. Diego queda impresionado con las pinturas de Frida, pero no es eso solo lo que le deja sin aliento. Se ha enamorado del genio Kahlo.

Pronto comienzan una relación amorosa que culmina con su matrimonio en 1929, a pesar del rechazo de la madre de Frida por esta unión. Doña Matilde Calderón estaba espantada por la diferencia de edad, el hecho de que Rivera fuera ateo y comunista y, sobre todo, por su fama de mujeriego. Calderón no se equivocaba. Esta pareja nunca fue una pareja común, su amor y convivencia, lejos de ser la calma y la placidez, es una tormenta desatada en todo momento. Genios y artistas, comprometidos con revoluciones sociales y políticas, sus obras y sus vidas están marcadas por la simbiosis entre los dos. Se aman, se desean y se torturan.

Frida ha dejado un testimonio de sus vidas, de su biografía en su pintura. Sus autorretratos van mostrando facetas de su vida finamente enraizadas con Diego. De hecho ella fue maestra de pintura en la Escuela de Artes Plásticas y ambos formaron parte del Partido Comunista.

Infidelidades en el mundo Kahlo-Rivera

La infidelidad por ambas partes fue una constante en este matrimonio que se divorció en 1940 para volverse a casar en 1941. No tuvieron hijos, en 1932 Frida sufrió un aborto que la hundió más en la desesperanza. Vivieron una vida difícil de soportar para los estándares comunes de una pareja sobrepasando los límites de lo convencional.

Las continuas infidelidades de Rivera durante su relación con Frida la hicieron sufrir mucho, a pesar de que ella presumía de una gran libertad de pensamiento y desprejuicio. Al tiempo ella comenzó a pagar a Diego con la misma moneda, pero redobló la apuesta. Ella le era infiel con hombres y con mujeres. Ambos sabían de estas historias extraconyugales y ambos las aceptaban, a pesar de las descomunales peleas entre los dos.

La clave de su matrimonio estuvo no solo en el amor, la pasión física y los intereses políticos comunes. Frida y Diego se admiraban profundamente, se respetaban como artistas y como seres humanos a pesar de sus comportamientos controvertidos, ambos tenían "los mismos códigos".

En 1955 Frida Kahlo muere, y un Diego profundamente abatido escribe: "Yo me he dado cuenta que lo más maravilloso que me ha pasado en mi vida ha sido mi amor por Frida".