Me encontraba sin luz en casa, todo el pueblo estaba igual.
Llovía.
Las velas alumbraban muy poco porque estaban quemando primero el polvo acumulado del tiempo.
Se escucha el agua caer; un relámpago.
Tenía al 70% la batería de mi laptop.
Olía a quietud, es decir, el momento perfecto para hacer lo que cada año hago en estas fechas: reflexionar.
En pocas horas darán las 12 a.m. y cumpliré un año más. Siento nostalgia.
Bebo un poco de cerveza esperando que no regrese la luz en la próxima media hora.
Me encuentro bien, los perros duermen.
La conclusión más importante que saco ahora es la necesidad urgente de terminar el libro que estoy escribiendo. Es agobiante este deseo considerando que llevo 10 años tratando de escribir mi primer libro. Con este antecedente siento que cada vez vale más el esfuerzo. He cambiado de historia, de personajes: de deseos.
Lo que uno pudiera escribir al llegar a los 30, definitivamente no es lo mismo que al llegar a los 40.
Ya no soy aquel que solía ser. Considero que ambiciono lo mismo al final de cuentas pero hay un sentimiento fuerte de seguridad en mi.

...Escribir...
10 años después, me pregunto lo mismo: ¿Por qué escribir? ¿Para qué?
Por supuesto que es un acto de fe. ¿Pero fe en qué?...
Tiene que ver con mi visión de las cosas.
Se trata de compartir un entendimiento.

La novela que estoy escribiendo trata sobre perros. Es algo muy primigenio; la relación del ser humano con los perros.
¿Que lleva a la gente a la necesidad de poseer un perro?
Que frase tan compleja aquella que le he escuchado a supuestos expertos: es mucho perro para ti.
No acabo de impresionarme cuando un perro ha rebasado a su dueño en aspectos evolutivos. ¿puede existir eso?
Puede un perro, con sus cuestionables limitaciones, ¿estar por arriba de su dueño?
Por supuesto.
Aunque me considere un experto en perros, pequeños detalles ordinarios con ellos me hacen pensar o cuestionar su felicidad.
Es muy complicado, sobretodo si humanizamos a los canes. Si mover la cola es sinónimo de felicidad o si gruñir significa advertencia.
Mientras pienso todo esto, estoy rodeado de 14 perros que duermen. Pudieran ser 27, qué mas da.
Otra frase de experto es: echaste a perder al perro, refiriéndose al dueño.
El perro de pequeño es como un trozo de plastilina que se moldea según los deseos de su poseedor.
El perro responde a estímulos, uno muy fuerte es el perro ciscado por golpes.
Mas o menos de esto trata de mi libro. Al final es un texto de reflexión sobre nuestra cultura hacia los perros.
El perro callejero es un guerrero de sus circunstancias.
El perro de una top model, lo es igualmente.
Me gusta profundizar en las razones por las cuales tenemos perros.
El perro domesticado es un híbrido de nuestro tiempo. Tan vulnerable y fuerte al mismo tiempo.
Hay mucha enseñanza en la forma en cómo educamos a nuestros perros.
Ser entrenador de perros es algo muy particular porque la mayoría de los entrenadores no son personas humanitarias.
Quienes se jactan de humanistas y rescatistas de perros difícilmente logran un perro entendido. Michas veces se vuelven esclavos del animal.
He visto como gente le da de comer en la boca a un perro cuando este no quiere comer.
Hoy dedico mi vida entera a la convivencia con perros de todo tamaños, razas y edades.
Mi conclusión es: no molesten a los perros.