Un dìa entre verano y otoño como hoy, hace 40 años, alguien recibió su primera carta de amor de hombre ausente que a la distancia la amaba.
Pasaron los años y aquella bella carta, atravezò cielos, caminos y viajò con las estrellas. Sòlo se convirtiò en un sueño, sueños recurrentes que a través de los años no se hicieron realizad y quedó nuevamente el soplo de la ausencia.
Es la única verdad e invade la luz.
Ni el hijo deseado se depositò en los brazos de quienes se amaron y hoy a la distancia, se agudiza la pèrdida de seguir soñando y quebrando el espíritu en la tumba de nadie.
Alguna vez, vaya a saber el destino de la vida y su agonía, en què punto intermedio los una y quizás logren unirse en las cenizas convertidas en cristales errantes esparcidos por el Universo.
Saldo mi dolor en una muda despedida virtual.

Autora: Liliana Bonavita
Libro: Creando sueños