En la jornada de hoy se cumplirán 29 años del final de viaje de la histórica expedición Atlantis, a cargo de un grupo de cinco aventureros, entre ellos el múltiple deportista Jorge Iriberri, nacido en nuestra ciudad.

La hazaña de la Atlantis conmovió a los argentinos, ya que en una endeble balsa de troncos, atada con sogas y sin timón, tradaron 52 días para cruzar el Océano Atlántico.

La primitiva embarcación, si así se la puede denominar, partió el 22 de mayo de 1984 desde el puerto español de Santa Cruz de Tenerife, en las Islas Canarias, arribando el 12 de julio a La Guayra, en Venezuela.

El grupo estuvo al mando del dolorense Alfredo Barragán, y además de Iriberri también integraron la tripulación Horacio Giaccaglia, Daniel Sánchez Magariños y Félix Arrieta.

La tripulación tuvo un emocionado recibimiento en el puerto venezolano, tras haber cumplido una proeza en la cual el peligro siempre estuvo latente.

La balsa, que hoy se encuentra en la ciudad de Dolores, fue construida con mucho esfuerzo a lo largo de cuatro años. La misma fue una réplica de las que utilizaran indios africanos unos 3.500 años antes, y con ella se completó el desafío enorme de recorrer 3.200 millas marinas.

La hazaña de la Atlantis se conoció en todo el mundo. El documental que mostró la aventura, estrenado en 1988, es una de las películas argentinas más vistas.



Recuerdos de Iriberri

En una nota concedida años atrás a Ecos Diarios, Iriberri manifestó que la

“Atlantis está presente en cada uno de los días de mi vida”, refiriéndose así a una verdadera epopeya romántica y reivindicatoria del pasado: la de cinco argentinos que cruzaron el bravío Océano Atlántico en una primitiva balsa de troncos con una choza de bambú, sin motor y apenas una vela, para demostrar lo que pudieron haber realizado civilizaciones antiguas antes del arribo de Cristóbal Colón a América.

Al momento del viaje por el Atlántico el aventurero oriundo de nuestra ciudad tenía 35 años. El y sus acompañantes de la enorme travesía citaron al llegar a destino una frase que se ha agigantado con el correr de los años: “Que el hombre sepa que el hombre puede”.

Jorge Iriberri reside desde hace años en Mar del Plata y en las declaraciones formuladas en su momento a Ecos Diarios, dejó en claro que la expedición marcó su vida para siempre: “Su filosofía marcó toda mi vida. Al verme identificado con Atlantis me siento más comprometido que nunca a sostener sus valores: amateurismo en primer lugar, porque el deporte por definición es amateur y cuando entran el profesionalismo y los sponsors, por la misma puerta puede escaparse la honestidad deportiva; capacitación, para estar a la altura de las circunstancias; previsión, anticipando todas y cada una de las alternativas que se puedan dar, y teniendo siempre a mano posibles soluciones, ya que la palabra suerte no está en nuestro diccionario; y trabajo y perseverancia, porque nada es imposible. Todo se logra poniendo la necesaria cuota de esfuerzo.”