Una buena noticia; por fin aparece nuevo material del combo Leland.

Una mala noticia; el insigne Phil Spectrum ya no está con nosotros.

Se rumorea que accedió por oposiciones a una condena por homicidio en el penal de Fulsom.

 Se rumorea que disparó a su mujer en un descanso de la super bowl.

Rumores, rumores…pero la realidad es bien distinta: la desaparición de Phil no es más que una fuga imperdonable; allí estábamos los Leland, tiritando y sorbiendo vino, esperando con el camión cargado de cacharrazos en una carretera desierta a las afueras de Dadaland, y el señorito Spectrum no apareció, nos dejo tirados en medio de la estepa, con varios niños a nuestro cargo y un manual de supervivencia caducado en 1977.

Se la tenemos jurada!

 

La necesidad de cubrir su puesto en la guardería se solucionó con la aparición de Alan Spleen, el nuevo mezclador oficial del grupo, un señor holandés que se dedicaba en su país a reparar calderas en invierno y aires condicionantes en verano. Su experiencia musical se fundamenta en el control absoluto del ronroneo mecánico y el engrase dub.

Es una personalidad en los talleres de los paises bajos, reconocido por su audacia en el arte de reparar motores con tan sólo escuchar su ronroneo.

Alan Spleen: Ingeniero de caminos, soldador, matemático amateur, mecánico y admirador de Baudelaire. Tipo vago dónde los haya; dedica la mayor parte del tiempo a rehuir sus obligaciones, fuma opio y tabaco Pueblo, lee con devoción a todos los malditos franceses, también a cualquier otro maldito,  no habla español, no habla inglés, el muy cabrón sólo platica el flamencón y come margarina a todas horas. Está sucio, grasiento y no hay quién le entienda.

Es perfecto para Leland.

 Nos comunicamos por señas, dibujitos, magreos obscenos y minutas de apartahotel.

Alan no tiene ni puta idea de sonido, tampoco le preocupa; su Spleen es tan pronunciado que cuesta hacerle volver a la realidad, solo la amenaza de deportarlo a su terruño le hace currar un poco y sudar la gota gorda.

 Todavía no controla las máquinas, ellas le controlan a él, por eso los Leland pedimos cierta comprensión para las nuevas mezclas, equívocas y contraproducentes a más no poder…habrá múltiples variaciones, mutaciones y errores hasta que el bueno de Alan se acostumbre a mezclar sin depilarse a la vez.

Para empezar, la invasión de Rumanía, se perpetró con la serotonina por los suelos, unos samples fascistas de la radio en 1945, la caverna sin sombras por tener paredes negras acogió al grupo de cámara Cortés Ano, rasparon las cuerdas hasta que salió humo y encendieron de nuevo la hoguera. Alan lo juntó todo, agitó su Spleen, y centrífugo durante 2 horas, tiempo suficiente para cocinar unos magníficos bisques a la Bismarck.