Yo diría que sí. El olvido es la vejez en su etapa más terminante. Creo que algo no terminó de morir hasta que todo el mundo no se olvidó de él. Entonces podríamos hablar de más etapas en la vida de algo: está el nacimiento material (o segundo nacimiento en el caso de una creación humana), después vienen: la niñez, la juventud, la madurez, la primera vejez (la que se experimenta en vida), la etapa de desaparición física (la “muerte” terrena) a la que le sigue la segunda vejez (que es la vida en la memoria de quienes de alguna forma tuvieron contacto con ese algo) y en fin, cuando ya no queda ni memoria, ahí llega la verdadera muerte. La desaparición total. La anulación absoluta e irrecuperable de cada rastro de la existencia de algo.

Bajo esta perspectiva podemos decir que el olvido, definitivamente, es la muerte más última.

¿Pero que pasa cuando esta “última” etapa de la vida de algo (o alguien) sobreviene antes de la muerte física?

¿Que pasaría si lográramos ser tan indiferentes a este mundo como para que él nos cancele de su memoria colectiva antes de que termine nuestra vida en él?

Quizás enviejaríamos.

Quizás nos adelantaríamos a la muerte verdadera.


Solo hay una ocasión en la existencia de uno para acercarse a la inmortalidad, y es la vida misma y lo que hagamos con ella cuando se nos permite tenerla.

Saludos