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Para mis amigos:

Perdón por la fama que tengo de no creer las cosas increibles. Una, es mi forma de pensar en las religiones - que conozco casi todas -, ninguna es cierta, sino la mayor forma de aumentar sus prosélitos, como borregos que siguen al asno del pastor, sin saber de donde vienen ni a donde van.
Para andar por el camino de la vida, lo primero es informarse bien del trayecto a visitar, y nuestro camino es conocer y SABER todo lo que buscamos, por lo que me apoyo en un célebre filósofo: André Comte Sponville, en su libro "El Alma del Ateismo", en el que destaca su forma de enfocar las cosas que nos mueven a pensar, ya que define que "no es lo mismo SABER que CREER". Por eso los que Saben, no creen fácilmente en lo que digan otros, si no muestran señales de evidencia.

Yo, no soy creyente, porque SÉ, basado en el conocimiento de nuestro cerebro y sus funciones.

1º) El ALMA NO EXISTE, ya que sólo es la idea del YO, definida por el Dr. Freud. Por lo que debato la Dualidad Cartesiana, creyendo que somos DOS cosas: Cuerpo material y Alma espiritual, sin Saber que el ser es una UNIDAD constitucional.

2º) Somos UNO en todo, pero la cultura, no sabida, nos hace creer en lo bonito que dijo Descartes.

3º) Mas, cuando se estudia un poco, la materialidad del cerebro, comprendemos que es la función VIVA de unos 100 mil millones de neuronas que, enlazadas, piensan y coordinan. Comprendemos lo que son las funciones motoras y sensitivas; pero aún no hemos comprendido el porqué de Pensar, Deducir y Decidir, creyendo lo que no sabemos al confiar en lo que nos dijeron otros: Tenemos libertad para ésto, o sea Libre Albedrío, que no es cierto, ya que no decidimos directos, sino que primero, las neuronas piensan y deciden unos 15 segundos antes de la decisión nuestra.

El caso más evidente es el suicidio. Nuestra voluntad no lo quiere, pero es un acto fallido, obrando mecánicamente por la decisión involuntaria de la Mente que lo decidió ella sola.
Si pudiéramos preguntar al ya muerto, por qué lo hizo, seguro nos diría que no lo quiso, pero obedeció lo decidido por su Mente.

4º) En cuanto a la Existencia del Alma, puedo asegurar que no es cierto, y por tanto, odio la existencia real del ESPIRITISMO, que sólo es la creencia en las Almas del Purgatorio.
No hay Alma, no hay Espíritu, no hay Purgatorio ni Cielo ya que lo relacionamos con el espíritu alcohólico del vino, que se volatiliza sin verlo.

Amigos, ésta es la realidad cierta; pero es muy duro reconocer que somos mortales y, después, no queda nada: Sólo huesos como fósiles para el recuerdo de que existió alguien.