He visto noches iluminadas con miles de luciérnagas en afán sexual perseguirse con un brillo de pasión, al norte nubes gigantescas con fuerza y electricidad, descargar fiera tormenta contra una montaña perdida, al sur la luna asomándose misteriosa como queriendo encontrar a dos enamorados que en vano tratan de escapar de su dulce mirar, a la par , junto a mí, dentro de mí, un hombre, un subhombre tal vez, más bien un protohombre que en vano hurga en su recóndito interior con tal de encontrar algo que le abra la puerta de su enigma, de una pista que le haga saber cual es su origen, donde quedo aquel neandertal o el australopitecos y cuando se convirtió en esa sub-especie que hoy protagoniza y encarna que no logra definir, vestigios de una raza aguerrida,  con fuerza descomunal, salvaje…de aquello…de aquello no queda nada. Hoy es apenas un homus erectus, un homo sapiens que en vano busca en su cerebro intrincados pensamientos que no lo llevan a ningún sitio, que no dan respuesta acertada a su preocupación, ¿ Qué he de hacer? ¿Cómo deberé hacerlo? ¿Qué va a pasar? Preguntas sin sentido, sin nada, no queda nada: porqué aquel negro pesar, ese triste evolucionar de una a otra idea dispar, innata, es apenas el comienzo, es el inicio de una eclosión que a lo largo de los siglos y desde que el primate bajo del árbol, se irguió y dio sus primeros pasos, acompaña al ser humano, pero hoy, a mi, no me deja descansar, no me permite el sueño reparador, me despierto en la madrugada y me pregunto: ¿Estoy aquí? ¿Ya pasó? Qué ha sucedido? Pero siguen las preguntas brotando sin respuesta acertada, sin una luz que en el horizonte haga brillar un hálito de esperanza furtiva, un momento de serenidad al espíritu turbado, pero… no… no queda nada…Debo dormir, tratar de recuperar las fuerzas perdidas que se fueron en puros sinsentidos, en irreales pensares, en batallas no ganadas, no realizadas, sin derrota…pero….sin triunfo. He de dormir, y que el sueño amigo infame me haga creer que mañana ya no es hoy, que hoy ya no es ayer…en fin todo eso sucede mientras tu acabas de leer este instante sublime de incomprensión y tal vez, sólo tal vez… de satisfacción.

Joaquín 23:50 martes 6 de noviembre de 2007