Y pasaron de la creación
en el mundo, los siete dias
y le dijo el mar a la tierra:

“Que no quiero que me ayudes
que puedo con esta faena,
que Dios me ha dado todo
para poder hacer maravillas
Que me ha dado peces,
rubia arena, conchas de nacar,
azules rompientes, espuma
y los cantos de sirenas,
en los caminos de la mar,
que se saben las estrellas.

Por tener , hasta tengo
miriadas de instantes,
para hacer que me crezcan
dentro bancadas de peces
miriados en luz de colores.

Montañas ,sierras y volcanes
y tengo, que tu no tienes,
corales donde sentarme
mareas que me acunan
y tormentas y ciclones
y , tambien tempestades
para cuando hierva la sangre


Mar, le dijo la tierra,
dejamé que te ayude
para mover las riquezas
cuando el trabajo te canse.

Deja que ponga palmeras
sobre tus estrellas y corales
Que llene de flores y limo
tus bajíos y que llene
con sargazos tu horizonte.

Y el mar le dió su permiso
con un beso, pintado de verde,
que sellaron en San Juan
donde la memoria se pierde.

La tierra devolvió el beso
entre grutas y cañadas,
y al mar regaló una isla
lllena de un bosque espeso
que era como un camafeo
donde guardar ese instante,
con fondos de cristal violeta
sobre los rojos de Ponce.

En eso octavo día
tras ese beso
nació otra maravilla

Testigo es la figura de Martha
mirando,tranquila, la distancia,
sentada como blanca flor de loto
que brota de ese diamante,
que sabe a beso constante
mantenido en la memoria
entre mar. cielo y tierra
firmado para toda la eternidad,
y disfrutado en cada instante