Con el despertar de la mañana,
feliz,con su albada de sueños,
salió a buscar un saco de besos
entre las nubes de madrugada.

La besó el rocío y el despertar de la flor,
la besó la mañana y el primer rayo de sol,
pero en las nubes no encontró los besos
que en la tierra mirando cerca encontró.

Junto a un lago reflejado en el agua
un mar de verdes y dorados colores
el árbol que soñaba encontrar logró.
Para cogerlo solo tuvo un instante
porque al besarlo, al verlo delante,
quiso quedarse con tanta belleza
que el llorar de sus ojos se lo llevó.