¡Que luz tan preciosa! Me recoge y cabalgo en un garabito amarillo dorado.La centella chasca la pared de una borda en ruinas que revienta entre humos. Toso.Veo en el horizonte un espejismo de figuras que se descomponen en tapices de colores. Aturdido por el golpe y el descabalgue cierro los ojos por no ver, al final del glacis, el cañón de la buitrera. Cuando mas fuerte cierro los ojos los diseños son más simples. Solo queda un punto negro. Miro.Hay un mundo real, colorido y complejo.Mil diminutas cosas, vociferantes y coloridas me rodean.
Una silueta de tres enaguas blancas, de corola amarilla y boca de plastilina brow de niña de guardería, desnuda de talle se coloca en mi cara. Estornudo y ni siquiera ¡Jesús! me dice la maleducada.
Un diente de león. grita -¡Asesino! y cuenta a la concurrencia:“.Descansaba y sin avisar, me ha dejado en pelota picada y casi muerto de frío. .- Señor, le digo-, No es propio que pierda sus dientes, salvo que sea un susto quien le pele
- Otro imbecil que ha leído cuentos ¡Y encima presume! - contesta - Ahora solo falta que nombres al payaso de hojalata y al dragón de Fantasía.

Quiero defenderme pero un grupo de amapolas chilla, apoyando al diente de león
- ¡Hagámosle pequeño y que engorde y engorde hasta que reviente con cebolla, te y comiendo relojes.
- Eso-dice la margarita-, Que le corten las manos para que no pregunte si le quieren o no. Ya tendría, a su edad, que saberlo ¡Al mar de papel desde la Peña y que se rompa la cabeza!

Pido la palabra pero un ejército de pistilos se me mete en la boca y no me deja hablar.
- Ni lo intentes, que nos lías, Demóstenes de pacotilla.
Tomillos, arizones y romeros se meten entre la piel y el pantalón Una ortiga se aprovecha y busca mis intimidades.
- Si es por tu bien, niño, lo hago para que no tengas frío- dice

Las hojas secas se apartan para que las puntas de las piedras hagan de martillo y las agujas de cardo sean clavos en mi trasero. Me quejo. Oigo que entre burlas me llaman “Princesito del guisante, cara de pijo” . De la higuera borde salen al aire raíces, que son guardias civiles, para ver la causa del jaleo tan tempranero. Me atrapan y en pareja y a dúo cantándome dicen
- La falta es leve: dos escupitajos y cuatro coscorrones por caballero en rayos y cuidador de .molinos de oraciones ¡Si es que eres tonto por meterte en este jardín!,:A nadie puedes quejarte:“Al que Dios lo hace tonto, lo hace para siempre”

Las flores, recién venidas de patios cordobeses, vestidas de estrelleras, jugando a inquisiciones y deseando tejer sambenitos, toman notas con aguijones de abejas, mojados en tinta de savia y polen. Pasan las notas al Sr. Cactus, juez togado, que para leer la sentencia se pone un “dondiego de noche” en la cabeza
- D. Joan queda Vd. condenado por desenfocado. Por cortar flores. y por oler las de papel maché. La pena ha sido ratificada por el Tribunal Supremo de “Todo lo que tenía que saber y no tiene ni idea”. ¡Hala!, termina: ¡Al mar de papel desde el precipicio y que se rompa la cabeza!
- ¡Que esto no es un mar de papel, que solo es un Dina 4 en Times New Roman.-digo- Nada, ni me nacen caso.

El juez se viste de paisano incorporándose al cortejo El buitre de Antonio menea la cabeza desencantado Ya se relamía con la “carnuz” que le caía.
Pido mi última voluntad: El juez la concede y como última comida pido:-“Una trenza de Almudevar entera y un pastel ruso de praliné de avellana”.
Una dalia hecha una sota, mustia de tan mojada. pregunta, creo que mosqueada
- ¿No querrá Vd. Un ron y un buen cigarro? Puesto a pedir no se corte ¡Cacho perro!
- Por mi vale, asiento muy educado.
- ¡Para tus morros!, responde.
- Juzgado y condenado encima quiere que lo despeñemos cargado de humos. Canta el coro de flores que parecen pajareras pequeñas y volanderas

Entre las ruinas de la paridera todos flipan con el humo y se emborrachan con licores de rosas y mirtilos. Podría darles por cantar “Asturias, patria querida., pienso Marco el ritmo y comienzo la letra a ver si lo entonan conmigo. Ni caso. ¡Que empeño tienen en lincharme! En una revuelta del camino, marcado por un árbol, un adoquín y un canto rodado salen de la pared, y me golpean la boca, mientras las violetas, aplauden. Noto más líquida la saliva. Trago y ¡Todo es dulce! La piedras son “del Ebro” y los adoquines de Calatayud.

Llega mi hora y se cumple la sentencia: Caigo al papel rojo que me espera. Unas manos de corteza, de árbol doblan la hoja y quedo dentro de un paquete con lazo como de regalo. Espero el franqueo y una voz dice. “A pagar en destino y si no lo quiere nadie, ¡Aire: a objetos perdidos!”. Esto que pasa no es normal. Oigo voces
- ¡Si es que un jaquecoso no debería sacarse una foto con flash! Recuerda, que el objetivo es para enmarcar lo que tienes delante, no a ti Tengo la boca seca. Nadie me ofrece ni agua. Me dejan en la pradera. Ha pasado la tormenta y va cayendo la boira.

Meto la maquina en su maletín y… ¡Seguiré disfrutando vuestras fotografías en Ipernity!.