Solo mírame

Aunque no me consideres

digna, ni interesante

solo mírame,

guarda silencio

y siente el aroma

que despiden los pastos,

las hojas suculentas, frescas

de olmos y arrayanes.

Sé, que no me amarás,

ni siquiera veas en mí

la amiga, o tu amada.

No espero que me regales rosas,

o me escribas una carta

con versos de amor...

Solo acércate a mí.

Deja que solo tu mano

se junte con la mía,

sosténla por un rato, nada más,

deja que que yo perciba

ese calor, el roce

de la piel de un humano,

sé que debajo está

esa carne viva

y caliente de un humano

Deja, que también te mire

como yo quiero mirarte,

y descubrir algo en el fondo

de ésta, tu mirada que no me mira.

Quiero mirarte como otras veces

miro el cielo, la naturaleza,

esta inmensidad, este sinfín.

Aunque no me ames,

estás aquí, frente a mí;

entonces te pido a gritos:

! mírame! y bebe como yo

ese oro de una tarde soleada,

no te untes de escarcha

de un pasado que ya no vale.

No me mires,

como si fuera algo lejano

una estrella fría y fugaz,

la faz de una luna

con su estúpida sonrisa,

o como si yo fuera

el último rincón de tu buhardilla.

Si quieres ve en mí el libro

que nunca has abierto,

y con el tiempo tiempo

sus hojas se volvieron amarillas...

Por último léeme,

aunque sea solo esa

la última página, el final.

No me digas nada

yo todo lo sé, ... no soy

tu ángel, ni tu estrella

ni paisaje, o flor preferida,

ya todo esta dicho de antes,

¿ Cómo es que no me dí cuenta?

...siguen rompiendo olas

en la playa,

golpean con rabia

la roca negra.

Hildegard Rasch