Obscuridad   

       La noche quieta , como muerta,

      la obscuridad tan grande, inmensa,infinita, 

      ni un farol se encendía.

      Las polillas frustradas

      de su paseo nocturno 

      dormidas ahora, 

      aferrradas a un revés 

      de la hoja del castaño, 

      soñando quizás,

      de no sé qué cosas.

      Un gato esquelético,

      un perro hambriento

      revolviendo tarros de basura.

      Alguién sube por el camino

      buscando la casa

      donde vivía su madre

      y no la encuentra .

      Una ventana que permaneció abierta,

       una cortina muy blanca

       se enredó con el viento;

       se rajaba...     

 

     En la amanecida encendieron los faroles

    cuando ya nadie los necesitaba.

                                           Hildegard Rasch

                                       ( de su libro " Te soñé blanco")