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Te soñé blanco.

En mi memoria resurge

tu rostro, mi rey,

mi luna amorosa,

esa sinfonía nocturna,

esa dulce alborada,

ese amor imposible

de ninguna estrella.

Entonces te transformo

y te sueño blanco.

De tus pechos de mármol

emergen violetas,

flores de campo,

y una rosa sangrante

tiñe la nieve, nubla tu mirada.

Te imagino mariposa,

te imagino ave,

siempre lejano.

Te imagino cualquier cosa

enredada y soñolenta

entre ortigas silvestres.

Es que te soñé,...te soñé

te he creado blanco.

Hildegard Rasch