Desde 1986 me he dedicado a escribir, practicar y pensar continuamente sobre el método de actuación de González Caballero; primero con la idea de ver como alumno mis apuntes ordenados pero casi inmediatamente con la personal exigencia de ver un libro publicado de este proceso que me había dado una concepción del teatro, una ubicación artística y principalmente desarrollado las armas para la creación escénica. El proceso de elaboración de lo que le llamamos “El libro de la técnica” duró largos 10 años hasta ver su publicación en una versión sintetizada de menos de 100 ejemplares en calidad de colección privada.

Durante ese largo proceso y aún después, he podido escribir algunos articulos cortos en varias revistas especializadas, dar unas cuantas conferencias y, lo más importante, pude aprender a transmitir el método, primero durante 9 años al lado de González Caballero (como alumno, amigo y asistente en algunos de sus múltiples cursos) y después por mi cuenta, en mi personal exploración.

20 años de hablar de lo mismo lo fatiga a uno, y me doy cuenta que he logrado poco, el libro no se ha publicado en su versión completa y el método permanece ampliamente desconocido para el mundo teatral.

A raíz de ello y ubicándóme en la evidente lejanía del medio teatral mexicano en la que estoy, decidí comenzar en enero de 2007 un Blog en internet sobre el método de actuación (en español primero y con su posterior traducción al inglés después). Creo de esta manera promover una difusión documental sin precedentes, es decir al menos teóricamente hoy por hoy las palabras del mismo González Caballero sobre su método son accesibles a cualquiera en el mundo que teclée en su búsqueda “método de actuación de González Caballero”.

El Blog tiene aún bastante camino por recorrer, en este mayo de 2008 está exactamente expuesto un 50% del material documental que poseo.

Aún así es evidente que la expansión de su utilización no dependerá de este medio sino de su práctica misma.

Creo fervientemente que el camino que ha emprendido Wilfrido Momox, el foro El Foco y las decenas de alumnos fieles al trabajo de Gonzalez Caballero harán mucho más en la difusión de la técnica de lo poco que yo he realizado en estos años, de eso no tengo duda, este homenaje, esta mesa y los cursos que se imparten a la par, son ejemplos claros de ello.

Mi procupación entonces no está más en la idea de difundir el trabajo de Gonzalez Caballero sino en ubicarme en el metodo más allá de su creador, es decir en aquellos que ahora lo difunden y en sus repercusiones.

Un homenaje es un motivo de encuentro para pensar sobre la obra de un creador, para descubrirla y si es posible analizarla, pero tambien para analizar sus consecuelcias, repercusiones e influencias.

El método de apoyos al actor (como se me ha dado en llamarle a “la técnica de González Caballero) fue explorado según palabras del mismo maestro con el objetivo de darle al actor “armas” en su proceso de creación de personaje y darle así seguridad y un gran sentido de verdad.

El Metodo de González Caballero está inmerso en sí mismo dentro de la vertiente del teatro moderno mexicano o en su caso en los límites de lo que llamamos “modernismo” en el teatro. Los cuatro autores y sus respectivas corrientes: Chejov y el naturalismo, Ibsen y el realismo, Strindberg y el supernaturalismo y Pirandello y el superrealismo, son los pilares del teatro y de la actuación hasta el momento en que Gonzáléz Caballero inicia su exploracion a finales de los años 60 del siglo pasado (s XX).

Las vanguardias europeas, el teatro mas allá de la versión Seki Sano de Stanislavski, aún eran muy poco asimiladas en México, la escena mexicana no se servía de ellas sino como eso “vanguardias”, se hablaba de una revolución, de un teatro de exploración, pero en realidad se servía en lo oficial y comercial de aquello que ya estaba asimilado y trabajando como resultado de los ideales del teatro moderno, en especial la idea concreta de la creación de un personaje preconcebido tanto por un autor dramático como por un director escénico.

Su primera posición es utilitaria, “darle al actor los apoyos para crear un personaje con un gran sentido de verdad” (en palabras de Goanzlez Caballero); una técnica que le de rapidez y calidad a su creación, que lo haga trabajar y funcionar en todo lo que se le pida, tanto en teatro, televisión o cine o donde quiera sea requerida la actuación y la creación de un personaje.

Su exploración aunque con ese primer objetivo permaneció abierta, por un lado reunir toda la posible cultura del teatro moderno para que el actor la asimilara en su proceso creativo, pero por el otro una preocupación total sobre la idea del desarrollo de la creatividad sobre la escena.

En la técnica de González Caballero no hay fórmulas hay apoyos que “apoyan” al actor en su creación, la llamada creación de personajes con el paso de los años comienza a adquirir tintes insospechados por el mismo González Caballero y sobrepasa las exigencias que el teatro moderno imponía desde sus textos o puestas en escena.

Los autores como propositores de una corriente teatral, se convierten en nombres de una mayor o más profunda proposición de exploración creativa, Gonzalez Caballero comienza a hablar de lo “strindbergniano” como una técnica de exploración para el siglo XXI y de lo “pirandelliano” como una actuación global o total.

Con el conocimiento y asimilación teórica del método poco a poco se descubre que no se trata de una técnica que ilustra o sirve para actuar las obras de esos autores y de las corrientes que ellos representan, sino de la asimilación práctica creativa de esas corrientes para crear algo más allá, para dar un paso más; se trata de la preparación para una actuación más allá del modernismo. Desde este punto de vista sería un error usar el método solamente como un grupo de apoyos que hacen del actor un ser funcional para la escena actual.

Cuando Gonzáléz Caballero hablaba de la técnica de Grotowski o de Barba (el uso de la palabra técnica era común e indiscriminado entre nosotros) hablaba como de contemporáneos suyos, lo que era más que cierto, y que por lo tanto teníán sus propias exploraciones; cuando le hablaba del teatro personal, de las exploraciones vocales del Roy Hart o de aquello que veía y descubria en el mundo teatral, simplemente escuchaba o se maravillaba, comentaba pero nunca lo hacía desviarse de su propia exploración.

González Caballero tenía muy claro que una vez que el actor pudiera realizar personajes completos a una velocidad inusitada, que reconociera y pudiera manejar la corrientes teatrales de la actualidad, habría que ir más allá, y sólo algunas veces hacía conjeturas: hablaba del personaje como en algunos comentarios de Pirandello -más alla de la vida misma-; hablaba del personaje como un ser creativo por sí mismo, -independiente del actor-; de lo “inconsciente” como un campo prácticamente sin explorar; de la magia de la proyección del actor y de los niveles en que se puede manejar esa proyección dirigida al espectador.

Más alla de crear actores bien preparados, la tecnica de Goanzlez Caballero es un mundo concepctual del teatro y la escena que puede envolver totalmente la vida creativa del actor, es un medio para una concepción de puesta en escena e incluso para la escritura dramatica. Mucho de su genialidad y su singularidad radica entonces en la posibildad de ser una escuela aparte, un estilo, un teatro en sí mismo.

¿Por qué entonces no se dió este paso en vida de González Caballero? La respuesta puede ser muy simple: no estaba dentro de sus intereses. Su propuesta rebasó sus objetivos, y debo añadir que el campo para su aplicación estaba muy limitado aún en sus aspectos de funcionalidad productiva.

González Cabalero se dedicó a explorar su metodo y a dar clases con él durante más de 30 años pero la cantidad de montajes estudiantiles o profesionales realizados por él o ligados a él, expresamente con el método como parte del proceso, fue mínima. Yo no tengo duda en calificar a González Caballero como un muy importante escritor y aún más como un genial pedagogo, pero dudaría en calificar como más alla de “interesantes” sus dotes como director, creo que fueron muy limitadas, tanto como su capacidad para manejar una compañía o un grupo de teatro. La fuerza de algunos de sus montajes se debió creo yo a aquel flujo de energia y seguridad como seres creativos que inyectó el método en sus actores-discípulos.

La historia de la pedagogía del actor en el teatro moderno está llena con casos exitosos de grandes directores que a su vez eran grandes maestros y teóricos, su pedagogía se concebía como un medio para lograr su visión de la escena; así mismo sus piezas eran el mayor ejemplo de su trabajo y sus técnicas eran aclamadas con el éxito de sus montajes. Influenciaban a sus alumnos, provocaban reacciones en el mundo y su difusión estaba garantizada.

Lee Strasberg es un caso aislado, el de un maestro antes que un director o escritor, pero es el caso de un pedagogo-empresario que fue también director de su exitosa escuela.

Si ese no fue el caso de Gonzalez Caballero ¿cómo podía éste ser el promotor de un movimiento, de una escuela o de un estilo de hacer teatro en base a su método de actuación?

Es entonces que mi análisis se dirige hacia sus alumnos y seguidores.

El panorama es amplio, hablar de alumnos y de sus seguidores no es lo mismo, muchos de sus alumnos no crearon la mínima consciencia del método, muchos de sus seguidores pueden haberla ya totalmente tergiversado. Con la premisa de que -un alumno no significa expresamente un seguidor- trataré de seguir la huella de algunos de ellos que considero de importancia.

Advierto y hago patente que reconozco es un tema delicado porque la omisión es una herida a la susceptibilidad, pero 20 años en ésto me hacen correr el riesgo.

Desde 1971 año en que inició el trabajo en su laboratorio hasta principios de los años 80, se puede decir que el método estuvo sumergido en la oscuridad del proceso exploratorio básico, aún cuando se hablaba de sus primeros apoyos no había aún una estructura definida más allá de la idea de las 4 corrientes del teatro moderno y su necesidad de exploración de propuestas.

Gonzalez Caballero logró a principios de los años 80 que parte de su método fuera seguido en el Instituto de Arte Escénico de la ciudad de México, pero lo era solamente en sus aspectos teóricos, en el plan de estudios; los maestros no estaban preparados con él o se daba el caso de que ni siquiera compartían similares puntos de vista. Aún así González Caballero estaba orgulloso de algunas generaciones de estudiantes que podría decirse se crearon en gran parte con su método, algunos de ellos descollaron con cierto éxito como Guillermo Cabello, Gregorio Reséndiz, Guadalupe Durón, González de Icaza, Ana Laura Díaz y Jesús Ochoa.

Gregorio Reséndiz y Guadalupe Durón fueron en palabras del mismo Gonzáléz Caballero orgullosos productos de los principios del método; los dos actores formaron parte de montajes donde la técnica se volvió el nutriente principal, montajes considerados míticos dentro del taller del método: “Tres en Josafat”, “Cinco locos trabajando” y “La Cantante Calva”. Gregorio Reséndiz construyó a su vez el primer foro con el nombre de Antonio González Caballero, foro que durante unos años fue sede del laboratorio del maestro.

Guillermo Cabello creó un grupo de teatro “A trasluz” que es hoy por hoy todo un mito dentro del reducido grupo de los teatros independientes en México, y mucho de la difusión del metodo en el teatro de grupo se le debe a ellos. Su proceso creativo estaba enteramente basado en la concepción del método que Cabello tenía. Su prematura muerte hace unos 15 años detuvo por un tiempo el impulso creado por Cabello a sus compañeros de grupo, pero según tengo entendido varios de ellos retomaron y continuaron su exploración, incluyendo cursos con el mismo González Caballero en los últimos años de su vida.

Ana Laura Díaz, otro orgulloso ejemplo de trabajo creativo con el método en palabras de Gonzalez Caballero, se mantiene como parte del grupo La Mueca, compañía que dentro de su proceso creativo ha incluído el método de Apoyos a la par que otras técnicas de actuación. El método ha sido ampliado hacia la música-teatro por ejemplo.

González de Icaza y Jesús Ochoa eran actores que descollaron juntos, primero en el teatro y después tanto en la televisión como el cine; la también muerte prematura de Icaza lo dejó fuera del moniteoreo de su éxito como actor y sólo Jesús Ochoa permanece en el ámbito del trabajo actoral. Jesús trabajó con el método, lo utilizó, lo trabajó en su teatro de grupo en Sinaloa y su éxito como actor hace unos años aún se nutría con visitas regulares a la casa de González Caballero para ser asesorado. Hasta qué punto Ochoa es consciente del manejo del metodo, de su evolución en él o acaso cambio, es muy difícil saberlo.

Yo mismo soy un producto de su trabajo como maestro en el Insituto de Arte Escénico, pero tanto mi evolución como la de todos los anteriormente mencionados tiene su principal impulso no en la escuela (que si bien nos introdujo en el trabajo del maestro no nos dió el espacio para desarrollarlo), sino que fue hasta su laboratorio donde todo ello fue sembrado. Lo retomaré más adelante.

Muchos nombres de aquella época, debo admitirlo, se han perdido tanto de mi vista como de la rala memoria documental alrededor de González Caballero.

Ahora bien, una segunda época se dió con la creación del Centro de Arte y Teatro de Emilia Carranza que era una escuela con cursos de actuación completamente basados en el método de actuación y con maestros formados por el maestro mismo; antes de ser profesores en el centro todos sus colaboradores fueron actores formados con él. Ahí Gonzalez Caballero sí pudo monitorear durante algo más de 5 años la funcionalidad escolar de su método, y estaba convencido de ella. Siendo yo también profesor del centro y como parte de eso proyecto pude constatar esa funcionalidad en el actor-estudiante.

¿Qué sucedió con los alumnos de la escuela de Emilia Carranza?

El centro de Arte y Teatro de Emilia Carranza fue un centro de estudios establecido principalmente para suplir de actores al teatro comercial y principalmente con vistas a la televisión, era incluso parte de un proyecto televisivo que ampliaba el Centro de Capacitación de la empresa Televisa. Muy pocos de sus actores tenían interés en la exploracion teatral, en la actuación o aún más en la profundización de lo adquirido, querían trabajar y necesitaban armas prácticas para ello. Ante las exigencias actuacionales del teatro comercial mexicano o de la televisión no fue dificil que varios de ellos estuvieran a niveles de esa funcionalidad, ellos salían para ir a trabajar de actores, siguen trabajando y ya.

Tengo entendido que varios de aquellos alumnos siguen haciendo teatro, dando clases, algunos con pequeñas compañías y usando expresamente el método como parte del proceso creativo de sus actores, hasta ahora no tengo ningún nombre sobresaliente o del que se haga mención más allá de un pequeño círculo a su alrededor.

El continuo contacto de González Caballero con la provincia mexicana, especialmente en las ciudades de Durango, Tampico y Puebla, le han dado un seguimiento no sólo al método sino a su obra completa; está de más mencionar el caso de su amigo, compañero de carrera y ahora su principal biógrafo, Enrique Mijares.

La FESC Cuatitlán lugar donde González Caballero trabajó por muchos años dando talleres de teatro y formando también actores creó también un pequeño grupo de directores y actores que siguen hoy trabajando con el método, entre ellos Copca.

Sin embargo de todo lo citado anteriormente es su laboratorio sin ninguna duda el principal semillero de sus actuales difusores. Como mencioné anteriormente muchos de sus alumnos destacados continuaron su proceso al lado de González Caballero dentro de su laboratorio y aquellos de los cursos en la provincia estuvieron siempre ligados en varios sentidos a los avances que se daban en él. Sumo entonces los nombres de Humberto Guedea, Joaquín el negro Ortiz de La Mueca, y entre otros formando parte de la generación que vió morir a González Caballero, a Wilfrido Momox con su grupo Teatro del árbol que forma a partir de sus experiencia teatral tanto con el método como con la obra dramatica de González Caballero. Momox como actor y usando el método de actuación es el primer actor formado por González Caballero que usando expresamente el método en una actuación ganó un premio de la crítica teatral por su trabajo. Momox junto con Mijares se han vuelto los mayores promotores de la personalidad de González Caballero incluyendo su método de actuación.
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Aún cuando el método se aplicó en las escuelas comerciales para un objetivo inicial (que se cumple plenamente no hay que olvidarlo) -darle al actor las armas para crear personajes completos con un alto sentido de verdad-, el método mismo es un resultado de la exploración dentro de un laboratorio abierto que González Caballero mantuvo durante más de 30 años. Ese laboratorio proveyó de una experiencia única a quien participó en él, única por la forma en que se llevaba, por el hecho de formar parte de una empresa profunda, interesante, abierta y por lo tanto emocionante; el laboratorio era un lugar donde el proceso creativo era expurgado, expuesto,estudiado con una gran cultura y una gran chispa de genialidad por parte de su guia. Esa sensación, esa fuerza, provocó una reacción en cadena, todos sus seguidores como tales han llevado a su vez ese laboratorio a sus compañías, a sus grupos, y a sus propios laboratorios.

Es entonces que el método de actuación de González Caballero se sigue explorando más allá de su creador.

González Caballero dijo que su método no estaba cerrado, no eran fórmulas, y que debía seguirse explorando: Cabello y A trasluz lo siguieron haciendo, mi Esférica Ludens lo hizo en su momento (y ahora ha renacido para seguirlo haciendo), La Mueca continúa con su trabajo exploratorio, y Momox con su Teatro del árbol lo sigue también haciendo.

Habrá entonces que estar atentos a no confundir el método de González Caballero, creado durante su vida, y la exploración de sus fieles seguidores, la exploración de aquellos que no continúan con la estructura sino con el impulso y las bases que les dió el laboratorio y las propuestas creativas del maestro: imaginación y energía, proyección y transformación, etc.

Habrá que estar atentos también a aquellos actores que sobresalgan por su calidad, a aquellos que comiencen a influenciar al mundo teatral y sean tomados en cuenta dentro de nuestra muy difícil memoria como espectadores.

Habrá que estar bien atentos al Método de González Caballero más allá de su creador mismo.


Gustavo Thomas
Mayo, 2008