¿Que le estará pasando a la política española, que pocos españoles darían un duro por mantenerla así? Se supone que vivimos en un país socialmente en paz, internacionalmente considerado y politicamente correcto. Además tenemos democrácia y presumimos de ello. Hay una crisis económica pero, que sepamos, los españoles siempre estamos en crisis. Al menos podemos pensar que España no es un país fallido.

¿El problema reside en nuestros políticos? Podríamos decir que no es descabellado. Sus acciones no son siempre ejemplares. La corrupción en todos los partidos no es lo más ejemplarizante. El egoísmo personal está por encima de todo, hasta por encima de quienes los votamos. Los nombramientos a dedo, las explicaciones que nos dan, y las que no nos dan, parece que no nos quieren nunca informar. La mentira por sistema está instaurada en la política, y si al menos hubiera periodistas completamente independientes nos enteraríamos de todas las cosas mejor, vengan de un lado o del otro.

Y que decir de la vergüenza nacional que supone ver a todos los diputados salir poco menos que corriendo del Congreso el puente de todos Los Santos, sin siquiera esperar a que se terminara la votación. ¿Es que no reciben un sueldazo que cuando quieren se lo suben, como para esperar dos minutos hasta que se cierre la sesión? No he oido hasta el momento ni una disculpa a la ciudadanía y seguramente no la oiré, porque además de sinvergüenzas, les da lo mismo nuestra opinión. Cuando lleguen las elecciones, nos pedirán el voto, y serán los candidatos más maravillosos del mundo. Y se lo daremos. Sí. Se lo daremos porque ya se están encargando de fabricar personas que no piensen, que no opinen, que no estén correctamente cultivados y educados, y que convencerán con un caramelo. Triste estampa.