Según don Eliseo Pérez Cadalso, Rafael Heliodoro Valle fue quien dio el espaldazo decisivo para que Fontana, quien tardó en mostrar la joya que tímida y secretamente preparaba, fuera conocido como vate de altos quilates (lamentablemente fue el autor de un solo libro) a su vez, el poeta marcalino dio a conocer a Jorge Federico Travieso (nacido en Atlántida) y éste alentó los primeros pasos de Oscar Acosta Zeledón. Por lo visto, aquí donde tanto se improvisa, en la rama poética por lo menos, se perfila cierto hilo de continuidad. Angela Valle, Pompeyo del Valle, Antonio José Rivas, Nelson Merren, José Adán Castelar, aportarán piezas fundamentales para el afianzamiento de un quehacer poético serio, muy respetable. En 1968 y 1971, el yoreño Roberto Sosa logra en ambos lados del Atlántico, el reconocimiento internacional para lo que Ramón Ortega había iniciado.