Al atardecer, la gruesa y rica voz entonó “Amazing Grace”, mientras la sombra del ángel de piedra arropaba en su descenso al féretro. El autobús amarillo y negro cubría su habitual rótulo de “High School” con oscuros crespones de pesadas telas. Mientas los asistentes se retiraban hacia el catering, un pequeño coche de segunda mano abandonaba la población de Illán de Vacas, Toledo.
-Dirás lo que quieras –susurró ella-, pero tu primo Eustaquio era un pretencioso.