Siguiendo el hilo de lo que decía ayer, hablaremos otro poco de Chipre.
Lo primero que me ha soprendido, la verdad, es la posición de la iglesia ortodoxa. Su máximo representante allí, cuyo nombre no escribo porque no sé cómo se escribe, ha tenido una entrevista con el presidente chipriota, tras la cual ha ofrecido hipotecar los bienes de la iglesia para invertirlos en bonos que emita el gobierno. Es decir, se trataría de generar una deuda estatal que quedaría en casa -al menos, parece que más en casa que si los bonos los comprasen esos fantasmales y truculentos "mercados"- lo que no es ninguna tontería.
No digo yo que sea lo más correcto, porque depender de la iglesia ortodoxa puede aumentar la influencia rusa en Chipre, y porque la iglesia, es un suponer, no está para hacer negocios. Ahora bien, sí parece mejor deberle unos duros al cura de tu pueblo que al señorito del cortijo.
Hasta resulta que puede caerme bien la iglesia, si tramita esta situación de buena manera.
No creo yo que Rouco Varela vaya a hacer algo por el estilo y echarnos una mano bendita por encima, pero sí que me gustaría saber qué opina Susan Francisco I... al tiempo.
Lo otro que me llama la atención, eso que os contaba ayer del gas. No se sabe muy bien cuánto hay, claro, por eso de estar bajo tierra y porque los gases son muy etéreos. Pero parece que, como poco, hablamos de diez veces el valor de la deuda chipriota.
Resulta curioso el tema. Este gas está sin explotar, y todo parece indicar que será Rusia quien adquiera los derechos de explotación, a cambio de ayudar a Chipre en lo que le rota ahora. Lo malo de esto, pues que la vieja Europa compra la mitad del gas que consume a Rusia. Que Rusia ya anda cerca de hacerse con las reservas de gas griegas. Que los turcos -presentes en Chipre de una manera casi colonial e incómoda para muchos- no quieren que se explote ese gas, y menos que lo haga Rusia.
Es decir, que podemos volver, con el tiempo, a aquellas movidas que se nos montaban con la OPEP y a mover tropas para defender intereses estratégicos y económicos, ya sabéis, yo sólo hago unas maniobras en la frontera, pues yo he mandado unos barquitos para proteger a mi gente, pues yo disparé pero sin querer... y así acaban las cosas.
La cosa es, ya digo, curiosa. Con esto de los dineros y los gases, podemos ver mezclados en el cacho isla los intereses de turcos, rusos, europeos del norte por la pasta, europeos del sur por los barquitos, y hasta israelitas por la explotación de esos recursos. Calculen ustedes lo que puede ser la ensalada de hostias.
Así que, la verdad, casi prefiero que sea la iglesia ortodoxa quien emita bonos, preste dinero al gobierno o se compre la isla. Y que Dios -el que sea- reparta suerte.