No, no me voy a tirar hoy por el rollo mitológico, ni quiero narrar un cuento de tintes lésbicos a ver si os pongo brutos.
Me refiero a Chipre, lugar de nacimiento de Venus, que es ahora víctima de un ajuste, rescate, experimento o qué sé yo, del que habréis oido en las noticias.
Ya se sabe, andan mal de dineros, y Europa les ha impuesto unas condiciones muy serias para ayudarles. Como a cualquier otro pobre del Mediterraneo, en principio. La cosa es, además de muy tonta -todavía nadie ha reivindicado el atentado, diciendo "fue idea mía"- muy peligrosa.
No porque Chipre se vaya a enfadar e invadir Europa, que no creo, sino porque ellos son los primeros vecinos pobres del inmueble comunitario que tienen un primo lejano con posibles. Griegos, portugueses o españoles tenemos que comernos las medidas de ajuste dictadas por Merkel con algría y pasión mediterráneas, pero los chipriotas ya se manifiestan, como he visto en algún periódico, con letreros que dicen "jódete, Europa, tenemos gas".
La cosa es así de simple. Tienen gas. Bastante. Y alguien, Rusia, muy a mano, que quiere el gas. Simplifico el problema, claro, a Rusia le interesa el gas, beneficios fiscales controlados para sus ciudadanos, influencia en el Mediterráneo... no te digo yo lo goloso que sería para ellos meter unos barquitos en esa zona, tan estratégica.
Me permito señalar que los rusos disponen de cuatro flotas -Norte, Báltico, Mar Negro y Pacífico- con unos barcos muy curiosetes, muy autónomos y modernillos. Lanzaderas, helicópteros, hasta wifi gratis tienen los colegas. La última vez que dieron una vuelta por el Charco Nostrum, allá por enero, ya pudimos hacernos una idea. Son fuertes, pero en el Mediterráneo dependen bastante de su base siria de Tartus. Si, un suponer, mañana deciden darle un crédito a los chipriotas a cambio de una base en sus costas, la cosa podría ponerse como poco curiosa. Chipre seguiría, en principio, siendo Europa. Pero una Europa muy parecida a aquella del telón de Acero. Es complicado saber cuáles serán las consecuencias políticas de un país miembro, sometido a Europa por estar en la comunidad, a Turquía por lo que ya lleva siendo tradición, y a Rusia por economía y presencia militar.
Sigo sin saber quién ha sido el listo que ha metido en este lío a Chipre, pero me parece que ha sido otro clavo en el ataúd de Europa.