Ayer rumbo a casa, despues del aturdido e inevitable castramiento del chingado trafico venia escuchando ibero 909. a esta hora acostumbro siempre hacerlo ya que el tizano siempre nos pone musica fuera de la comercialidad y propuestas mediaticas de las demas estaciones. En fin el tizano siempre nos pone rolas que van desde los "Angeles negros" (que por cierto me gustan mucho) hasta la legendaria y trasedental "Velvet underground" y al inicio de sus transmisiones e intermedios se arranca con poesia al mesmo puro estilo antagonico. Ayer narro esta, que en lo particular considero que, cualquiera que se jacte de haber vivido o transitado la mayor parte de su vida en esta ciudad estara de acuerdo. La ciudad de Mexico es la "Puta que jamas nos atreveremos a dejar" por mas gandalla que haya sido con nosotros, eso todos podremos decirlo....

Para terminar he aqui la narracion que escuche:

 Me caga decirle Ciudad de México. Un revoltijo de tripas, cables y malas intenciones como éste no puede tener otro nombre de pila que Distrito Federal; lóbrego, sistematizado. El Distrito de se van todos a la verga. Y te jalan, cómo no, porque esto se trata de imanes y escalones. Cada vez son menos las horas que puedo mantenerme, ya no de "buen humor", sino siquiera estable. Una a una mis válvulas se truenan, verán, es algo muy sencillo: En el Distrito Federal tardas menos tiempo en asquearte de tus propios amigos que el que toma conseguirse un camello de confianza; y luego ya veremos que pasará cuando sean las tres de la mañana, estés solo, borracho con una erección de asno y no quede más remedio que meterse en el corazón puerco de Garibaldi, entre mariachis kamikaze y putas chimuelas del Tenampa, para saciar los impulsos eléctricos. Ah, pero que chingón se siente creerse un Jorge Negrete pusmo aunque sea dos minutitos al día, pedir un Herradura reposado y fingir que alguna de esas piezas vernáculas de macho puñalón te hieren hondo. Ni hay que fingir tanto, vamos, en esta ciudad todo mundo deambula herido de muerte. Ya dependerá de tu suerte, de tu dinero, o de tus tetas cuanto tardes en desplomarte. Porque no hay cabida para la inteligencia aquí. ¿Cómo chingaos va a poder pensar uno bajo toda esta mierda gris que respiramos? El aire está lleno de caspa, cochambre, high energy, pambazos y amenazas. Nuestras palabras llevan siempre esa música de advertencia como si cuando alguien dice "Buenos Días" al vecino por la mañana entre líneas se leyera "¿Va a ser hoy el día que me vas a chingar? ándale cabrón ¿tú y cuantos más?" o que la cara real de un "la cuenta, señor" fuera un "a ver si ahora si vas a dejar el diez de propina por lo menos culero avaro". El Distrito Federal es tierra de machete por delante. Toda palabra lleva filo. Tenemos más invidentes, deformes y lisiados por vagón de metro en el mundo. Y me caen tan mal. Los detesto porque siempre tengo que poner mi cara de pendejo fingiendo que no traigo dinero. Porque aún sumergido en esta ciudad no puedo decirles "no te voy a dar ni un varo, aunque traiga forrada la cartera, cabrón". Eso tampoco es cierto como han de suponer. Los odio a ellos y la chica que me habla por teléfono nomás para ver si le convido veneno, al imbécil de mi vecino que se pone sus camisetas del simpático trovador Sub Marcos y trató de convencerme más de una vez para que votara por López Obrador. Yo le dije que no tenía IFE y se escandalizó. "no manches" Rodrigo, por gente como tú la democracia no funciona. Ja. Pinches hijos de diputado, me cae que son cínicos y puñeteros. Todos huelen a muerto aquí. Sólo hay dos personas que me dicen Rodrigo. Ayer, el que se preocupa más por mí de los dos, me preguntó si andaba jodidón. No, le contesté, pero ¿sabes que me gustaría? No guey ¿qué?. Que me emocionara tanto como a los demás saber que ya dieron el cartel del puto Coachella, nada más eso. Nada más eso.