-Cosito: Tu cara me suena...

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Abogado shakesperiano: puede ser. A mi tu cara también me sonaría si no fuera redonda y lisa.

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Cosito: Bien empezamos. Yo no soy de romper pactos, y menos con la loca esa queriendo partirme la cabeza...

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Voz omnipresente de La loca): Oye! no soy una loca!!! Soy la narradora, a parte de tu familia. Asi que un respeto!

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Cosito:...

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Cosito:...A pesar de eso rompería el pacto.

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Abogado shakesperiano: La verdad es que tu cara blanca y redonda también me suena...


Resultó ser que habían sido compañeros del instituto...y empezaron a hablar de tiempos felices, de juergas, de las tías buenas que ahora o están gordísimas o que hacen la calle todas las noches, de profesores viejísimos que sorprendentemente aún siguen vivos, de los empollones que ahora son eminencias científicas, de los populares que ahora son yonkis...etc. Total que al final parece que las cosas se arreglan, y que el pacto está roto, pero para bien.
Ahora que tenemos que seguir dando de comer al loco shakesperiano, de eso no nos libramos.
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