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Silencio


Un bosque se me abre
en un pequeño sendero.


De repente –muy suavemente- aparece alguien,
caminando, a mi lado.
”¿Quién eres y de dónde vienes?”,
pregunto sorprendido.

Yo soy El Silencio”,
dice sonriente .
”Soy de otro país
muy lejos del tuyo”.

“¿Y a dónde quieres ir?”, le pregunto en voz baja.

”Quiero ir donde tú -o- si te gusta más, quisiera ir donde tú.”

“¿Y por qué justamente a mí?
Esto te lo puedo decir muy fácilmente”,
contestó dulcemente.

” Vives en un país muy ruidoso,
la gente grita fuerte,
las máquinas chirrían fuerte,
incluso las imágenes gritan fuerte ”




”Tienes razón -de hecho es así”, digo en voz baja.
”Ves -por eso te he buscado”.
Durante un rato reina el silencio entre nosotros dos.
Su compasión me conmueve.

”Esto les pasa a muchas personas”, agrego.
“Sufren por el ruido,
hablan sin cesar,
ya no se entienden.



Si quieres estar donde yo”
- sigo preguntando con timidez -
”¿cómo ocurrirá?
¿Me invadirás?”
”Eso es imposible”, contesta.
”Soy demasiado grande para ti”.

”Entonces es todo en vano”,
digo con un dejo de tristeza.
“No – no – nada es en vano –
es que me abro a ti”.



Y el cuerpo, el alma y el espíritu
se sumergen en
la envoltura protectora de
Silencio.




Text und Fotos von Albert Jäger
Übersetzungt von Jutta Blaser