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October 27th, 2011

La globalización de la disidencia, de la “Primavera árabe” a la ocupación en Wall Street . = Globalizing Dissent, From Tahrir Square to Liberty Plaza.

La globalización de la disidencia, de la “Primavera árabe” a la ocupación en Wall Street

Por Amy Goodman

Soplan vientos de cambio en todo el mundo. Qué provocará ese cambio y cuando sucederá es algo imposible de predecir.

El pasado 18 de enero, en Egipto, una valiente joven dio un paso peligroso. Asmaa Mahfouz, de 25 años de edad, integraba el Movimiento 6 de abril junto a otros miles de jóvenes que participaban en debates en Internet acerca del futuro de su país. El movimiento se creó en 2008 para expresar la solidaridad de los jóvenes con los trabajadores de la ciudad industrial egipcia de Mahalla. Más adelante, en diciembre de 2010, el joven tunecino Mohamed Bouazizi se inmoló para protestar contra el sentimiento de desesperanza de su generación. Su muerte provocó el levantamiento en Túnez que derrocó al dictador que estuvo en el poder durante años, Zine el-Abidine Ben Ali.

Protestas similares se extendieron a Egipto, donde al menos cuatro hombres intentaron inmolarse. Uno de ellos, Ahmed Hashem el-Sayed, de Alejandría, falleció. Asmaa Mahfouz, indignada ante lo sucedido, publicó un video en Internet en el que miraba directamente a la cámara. Tenía la cabeza cubierta, pero mostraba su rostro. Se identificó con nombre y apellido y convocó a la gente a que se sumara a una congregación en la Plaza Tahrir el 25 de enero. En el video declaró: “Filmo este video para darles un simple mensaje: Vamos a marchar hacia la Plaza Tahrir el 25 de enero. Si aún nos queda honor y queremos vivir con dignidad en esta tierra, tenemos que marchar el 25 de enero. Iremos allí a exigir nuestros derechos humanos fundamentales. Ni siquiera hablamos de derechos políticos. Simplemente queremos que se respeten nuestros derechos humanos y nada más. Todo este gobierno es corrupto. El presidente es corrupto, las fuerzas de seguridad son corruptas. Estas personas que se inmolaron no tenían miedo de morir sino que temían a las fuerzas de seguridad. ¿No es increíble?”

Nueve meses más tarde, Asmaa Mahfouz se encontraba dando un discurso en el campamento de 'Ocupemos Wall Street' en Nueva York. El lunes por la noche, parada en las escalinatas frente a la multitud, no ocultaba su gran sonrisa mientras miraba el mar de rostros. Cuando terminó de hablar le pregunté de dónde sacaba la fuerza. Me respondió en inglés, con su humildad característica: “Cuando vi que un millón de personas se acercó a la Plaza Tahrir no podía creerlo. Y ahora creo que no tengo miedo, no soy más valiente que otros. Vi a mis compañeros egipcios enfrentarse a la policía cuando trataron de echarnos; ellos murieron por todos nosotros. Así que ellos son los verdaderos valientes y fuertes. Vi gente morir delante de mí porque querían protegerme y proteger a los demás. Ellos fueron los más valientes”.

Le pregunté cómo se sentía de estar en Estados Unidos, un país que había apoyado durante tanto tiempo al régimen de Mubarak en Egipto. Respondió: “Si bien le dieron dinero, poder y apoyo al régimen de Mubarak, nuestro pueblo, el pueblo egipcio, pudo vencer todo eso, pudo contra el poder estadounidense. El poder lo tiene el pueblo y no las balas ni las bombas ni el dinero estadounidense, nada de eso. El poder es de la gente. Por eso estoy aquí, para solidarizarme y apoyar a los manifestantes del movimiento Ocupemos Wall Street, para decirles 'el poder es de la gente', y 'sigan así que finalmente vencerán'”.

La revolución egipcia ha tenido consecuencias para Asmaa. En el pasado mes de agosto fue arrestada por las Fuerzas Armadas egipcias. Mientras mi colega Sharif Abdel Kouddous informaba desde El Cairo, Asmaa publicó dos polémicos mensajes en tweeter que provocaron su arresto por parte del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, el gobierno militar que ha estado al frente de Egipto desde el derrocamiento de Mubarak.

Su arresto provocó reacciones a nivel mundial. Grupos tan disímiles como la Hermandad Musulmana y Amnistía Internacional lo condenaron. Fue puesta en libertad pero, como Sharif advirtió en el momento, Asmaa fue tan solo una de los 12.000 civiles arrestados desde que comenzó la revolución egipcia.

El mismo tipo de arrestos están sucediendo ahora en Estados Unidos, en muchas de las protestas que tienen lugar en todo el país. Mientras Asmaa se preparaba para regresar a Egipto, cientos de policías antidisturbios arremetían contra el campamento de Occupy Oakland, donde dispararon balas de goma y lanzaron gases lacrimógenos. La Universidad de Nuevo México está amenazando con desalojar el campamento que se montó en su predio y que fue denominado “(Un)occupy Albuquerque” (Desocupar Albuquerque) para enfatizar que se trata de territorio indígena ocupado.

Asmaa Mahfouz es actualmente candidata al Parlamento egipcio y quizá algún día, afirma, lance su candidatura a la presidencia. Cuando le pregunté que le diría al Presidente Barack Obama, quien pronunció su discurso dirigido al mundo musulmán desde El Cairo, respondió: “Usted le prometió a la gente que sería el cambio y que 'sí, podemos'. Entonces estamos aquí, y desde la ocupación en Wall Street le decimos lo mismo: 'sí, podemos'. Podemos lograr la libertad; podemos obtener nuestra libertad incluso de usted”.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Globalizing Dissent, From Tahrir Square to Liberty Plaza

Ramy Raoof (CC-BY)

People gather in Tahrir Square in Cairo.

By Amy Goodman

The winds of change are blowing across the globe. What triggers such change, and when it will strike, is something that no one can predict.

Last Jan. 18, a courageous young woman in Egypt took a dangerous step. Asmaa Mahfouz was 25 years old, part of the April 6 Youth Movement, with thousands of young people engaging online in debate on the future of their country. They formed in 2008 to demonstrate solidarity with workers in the industrial city of Mahalla, Egypt. Then, in December 2010, a young man in Tunisia, Mohamed Bouazizi, set himself on fire to protest the frustration of a generation. His death sparked the uprising in Tunisia that toppled the long-reigning dictator, President Zine el-Abidine Ben Ali.

Similar acts of protest spread to Egypt, where at least four men attempted self-immolation. One, Ahmed Hashem el-Sayed of Alexandria, died. Asmaa Mahfouz was outraged and posted a video online, staring directly into the camera, her head covered, but not her face. She identified herself and called for people to join her on Jan. 25 in Tahrir Square. She said (translated from Arabic): “I’m making this video to give you one simple message: We want to go down to Tahrir Square on January 25. If we still have honor and want to live in dignity on this land, we have to go down on January 25. We’ll go down and demand our rights, our fundamental human rights. … I won’t even talk about any political rights. We just want our human rights and nothing else. This entire government is corrupt—a corrupt president and a corrupt security force. These self-immolators were not afraid of death but were afraid of security forces. Can you imagine that?”

Nine months later, Asmaa Mahfouz was giving a teach-in at Occupy Wall Street. Standing on steps above the crowd Monday night, she had a huge smile on her face as she looked out on a sea of faces. After she finished, I asked her what gave her strength. She answered with characteristic humility, speaking English: “I can’t believe it when I saw a million people join in the Tahrir Square. I’m not more brave, because I saw my colleagues, Egyptian, were going towards the policemen, when they just pushing us, and they died for all of us. So they are the one who are really brave and really strong. … I saw people, really, died in front of me, because they were protecting me and protecting others. So, they were the most brave, bravest men.”

I asked how it felt to be in the United States, which had for so long supported the Mubarak regime in Egypt. She replied: “While they giving money and power and support to Mubarak regime, our people, Egyptian people, can success against all of this, against the U.S. power. So, the power to the people, not for the U.S. bullets or bombs or money or anything. The power to the people. So that I am here to be in solidarity and support the Wall Street Occupy protesters, to say them ‘the power to the people,’ and to keep it on and on, and they will success in the end.”

The Egyptian revolution has not been without consequences for her. Last August, she was arrested by the Egyptian military. As my colleague Sharif Abdel Kouddous reported from Cairo, Asmaa sent two controversial tweets that prompted the arrest by the Supreme Council of the Armed Forces, the military government that has ruled Egypt since Mubarak’s fall.



Her arrest provoked a worldwide response, with groups ranging from the Muslim Brotherhood to Amnesty International condemning it. She was released, but, as Sharif noted at the time, Asmaa was only one of 12,000 civilians arrested since the revolution.

The arrests are happening here in the U.S. now, at many of the protest sites across the country. As Asmaa was preparing to head back to Egypt, hundreds of riot police descended on Occupy Oakland, firing beanbag rounds and tear gas. The University of New Mexico is threatening to evict the encampment there, which is called “(Un)occupy Albuquerque” to highlight that the land there is occupied native land.

Asmaa Mahfouz is running for a seat in the Egyptian Parliament, and maybe someday, she says, the presidency. When I asked her what she had to say to President Barack Obama, who had given his speech to the Muslim world in Cairo, she replied: “You promised the people that you are the change and ‘yes, we can.’ So we are here from the Wall Street Occupy, and we are saying the same word: ‘yes, we can.’ We can make the freedom, and we can get our freedom, even if it’s from you.”


Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman

Published at 11:09PM ( 0 comments / 1878 visits )
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October 20th, 2011

El Arco del Universo Moral, de Martin Luther King al movimiento de protesta en Wall Street. = The Arc of the Moral Universe, From Memphis to Wall Street.

El Arco del Universo Moral, de Martin Luther King al movimiento de protesta en Wall Street

Por Amy Goodman

El domingo pasado se inauguró el monumento nacional de homenaje a Martin Luther King Jr. El Presidente Obama dijo acerca del Dr. King: “Si viviera hoy, creo que nos recordaría que el trabajador desempleado tiene todo el derecho a denunciar los excesos en Wall Street, pero sin demonizar a quienes trabajan allí”. La inauguración oficial ocurrió al tiempo que el movimiento “Ocupemos Wall Street” suma cada vez más adeptos y se convierte en un fenómeno mundial. Lo que no dijo Obama es que si King estuviera vivo probablemente estaría manifestándose contra las políticas de su gobierno.

A pocos pasos de la ceremonia de inauguración, Cornel West, pastor, académico, escritor y activista, fue arrestado en las escalinatas de la Corte Suprema de Estados Unidos. Antes de ser enviado a prisión dijo: “Queremos dejar constancia hoy de que conocemos la relación que existe entre la codicia empresarial y lo que sucede muy a menudo con las decisiones de la Corte Suprema. Es significativo que en este día de homenaje a Martin Luther King Jr. alguien sea enviado a prisión, porque Martin King estaría aquí, dispuesto a luchar con nosotros y lo haría por su profundo amor”.

El Profesor West, que fue arrestado junto con otras 18 personas, declaró “Estamos aquí para dejar constancia de lo sucedido y para expresar nuestra solidaridad con el movimiento de protesta en todo el mundo, porque amamos a los más pobres, amamos a los trabajadores y queremos que Martin Luther King Jr. sepa que no olvidamos su lucha y sonría desde su tumba”.

Durante ese mismo fin de semana, la campaña de ataques con aviones no tripulados de las fuerzas armadas estadounidenses y la CIA, bajo el mando de el Comandante en Jefe Obama, lanzó lo que fue denominado por la Oficina de Periodismo de Investigación (BIJ), una organización independiente sin fines de lucro con sede en Londres, “el ataque número 300 con aviones no tripulados”, el 248 desde que Obama asumió la presidencia. Según la BIJ, de las al menos 2.318 personas muertas por los ataques con aviones no tripulados, entre 386 y 775 son civiles, entre ellos, 175 niños. Imaginen cómo respondería King, Premio Nobel de la Paz al igual que Obama, a estas crudas cifras.

En 1963, King publicó una recopilación de sermones titulada “La fuerza de amar”. El prefacio comienza así: “En estos días de revueltas e incertidumbre, los genios malignos de la gue-
rra y de la injusticia económica y racial amenazan incluso la supervivencia de la raza humana”. Tres de los 15 sermones fueron escritos en cárceles de Georgia, entre ellos “Sueños destrozados”. En dicho sermón escribió: “Cooperar pasivamente con un sistema injusto convierte al oprimido en un ser tan malvado como el opresor”. King retomó la idea de los sueños destrozados cuatro años más tarde, y ocho meses antes de que fuera asesinado, en su discurso denominado “Hacia donde vamos”: “En ocasiones, nuestros sueños serán destrozados y nuestras esperanzas etéreas quebradas. Cuando nuestros días se vuelvan tristes y nos invada una nube de desesperanza, y cuando nuestras noches se vuelvan más oscuras que mil medianoches, recordemos que hay una fuerza creativa del universo que trabaja para derribar a las enormes montañas del mal, un poder que es capaz de superar cualquier obstáculo y convertir el oscuro pasado en un radiante porvenir. El arco del universo moral es amplio, pero se inclina hacia el lado de la justicia”.

En ese mismo año, 1967, un año antes de que fuera asesinado, King dio su discurso “Más allá de Vietnam” en la Iglesia Riverside de la ciudad de Nueva York, donde proclamó: “Supe que nunca más podría alzar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los barrios marginales sin antes haberle hablado al mayor generador de violencia del mundo actual, mi propio gobierno”.

Esas palabras y ese discurso marcaron el estado de ánimo que caracterizaría al último y fatal año de vida de King. A pesar de las amenazas de muerte y de que sus asesores cercanos le aconsejaron no ir a Memphis, King fue a la marcha en solidaridad con los recolectores de basura de esa ciudad. El 4 de abril de 1968 murió asesinado de un disparo en el balcón del Motel Lorraine.

Dos jóvenes de aquel entonces, que fueron profundamente afectados por el asesinato de King, nos permiten recorrer el camino que va desde el arco de justicia moral del Dr. King hasta “Ocupemos Wall Street”. Uno de ellos es John Carlos, un corredor olímpico estadounidense. Carlos ganó la medalla de bronce en la carrera de 200 metros de atletismo en los Juegos Olímpicos de 1968 en Ciudad de México. Carlos y su compañero de equipo, Tommie Smith, que ganó la medalla de oro, se volvieron famosos a nivel mundial por haber hecho el saludo del Poder Negro desde el podio. Ambos subieron a recibir su medalla sin zapatos, en señal de protesta por la situación de pobreza de los niños afrodescendientes en Estados Unidos. La semana pasada, John Carlos habló en 'Ocupemos Wall Street'. Luego me dijo: “Estoy tan feliz de ver a tantas personas aquí, reunidas para decir: 'No pedimos un cambio. Exigimos un cambio'”.

El otro es el Reverendo Jesse Jackson, que estaba junto a King cuando lo asesinaron. El lunes por la madrugada, el Departamento de Policía de Nueva York parecía intentar avanzar sobre la carpa de primeros auxilios de 'Ocupemos Wall Street'. El Reverendo Jackson estaba allí. Apenas días después de cumplir 70 años, Jackson se sumó a los jóvenes manifestantes para enfrentar a la policía. La policía se retiró y el arco del universo moral se inclinó un poco más hacia el lado de la justicia.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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The Arc of the Moral Universe, From Memphis to Wall Street

Posted on Oct 18, 2011

White House / Chuck Kennedy

President Obama, first lady Michelle Obama, daughters Sasha and Malia, and Marian Robinson tour the Martin Luther King Jr. National Memorial before the dedication ceremony in Washington, D.C.

By Amy Goodman

The national memorial to Martin Luther King Jr. was dedicated last Sunday. President Barack Obama said of Dr. King, “If he were alive today, I believe he would remind us that the unemployed worker can rightly challenge the excesses of Wall Street without demonizing all who work there.” The dedication occurred amidst the increasingly popular and increasingly global Occupy Wall Street movement. What Obama left unsaid is that King, were he alive, would most likely be protesting Obama administration policies.

Not far from the dedication ceremony, Cornel West, preacher, professor, writer and activist, was being arrested on the steps of the U.S. Supreme Court. He said, before being hauled off to jail: “We want to bear witness today that we know the relation between corporate greed and what goes on too often in the Supreme Court decisions. … We will not allow this day of Martin Luther King Jr.‘s memorial to go without somebody going to jail, because Martin King would be here right with us, willing to throw down out of deep love.”

West was arrested with 18 others, declaring “solidarity with the Occupy movement all around the world, because we love poor people, we love working people, and we want Martin Luther King Jr. to smile from the grave that we haven’t forgot his movement.”

Over the same weekend as the dedication, the U.S. military/CIA’s drone campaign, under Commander in Chief Obama, launched what the independent, nonprofit Bureau of Investigative Journalism, based in London, called the 300th drone strike, the 248th since Obama took office. According to the BIJ, of the at least 2,318 people killed by drone strikes, between 386 and 775 were civilians, including 175 children. Imagine how Obama’s fellow Nobel Peace Prize laureate, Dr. King, would respond to those grim statistics.

Back in 1963, King published a collection of sermons titled “Strength to Love.” His preface began, “In these turbulent days of uncertainty the evils of war and of economic and racial injustice threaten the very survival of the human race.” Three of the 15 sermons were written in Georgia jails, including “Shattered Dreams.” In that one, he wrote, “To cooperate passively with an unjust system makes the oppressed as evil as the oppressor.” King revisited the idea of shattered dreams four years later, eight months before his assassination, in his speech called “Where Do We Go From Here,” saying: “Our dreams will sometimes be shattered and our ethereal hopes blasted. … Let us realize the arc of the moral universe is long but it bends toward justice.”

Earlier in that year, 1967, a year to the day before he was killed, King gave his oft-overlooked “Beyond Vietnam” speech at Riverside Church in New York City. King preached, “I knew that I could never again raise my voice against the violence of the oppressed in the ghettos without having first spoken clearly to the greatest purveyor of violence in the world today, my own government.”



With those words, with that speech, King set the tone for his final, fateful year. Despite death threats, and his close advisers urging him not to go to Memphis, King went to march in solidarity with that city’s sanitation workers. On April 4, 1968, he was shot and killed on the balcony of the Lorraine Motel.

Deeply impacted at the time by the assassination, we can follow two young men along King’s arc of moral justice all the way to Occupy Wall Street. One was John Carlos, a U.S. Olympic track star. Carlos won the bronze medal in the 200 meter race at the 1968 Summer Olympics in Mexico City. Carlos and his teammate Tommie Smith, who won the gold, raised their black-gloved fists in the power salute on the medal stand, instantly gaining global fame. They both stood without shoes, protesting black children in poverty in the United States. Last week, John Carlos spoke at Occupy Wall Street, and he told me after, “I’m just so happy to see so many people who are standing up to say: ‘We’re not asking for change. We demand change.’ ”

The other person is the Rev. Jesse Jackson. He was with King when he was assassinated. Late Monday night, the New York Police Department seemed to be making a move on Occupy Wall Street’s first-aid tent. Jackson was there. Just days past his 70th birthday, Jackson joined arms with the young protesters, defying the police. The police backed off. And the arc of the moral universe bent a bit more toward justice.


Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman

Published at 11:14PM ( 0 comments / 133 visits )
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October 14th, 2011

¿Una nueva era Bush o la era de la presión popular? = A New Bush Era or a Push Era?

¿Una nueva era Bush o la era de la presión popular?

Por Amy Goodman

Hace un tiempo, cuando Barack Obama era tan solo un senador estadounidense que se candidateaba a la presidencia, le dijo a un grupo de donantes en un barrio residencial de Nueva Jersey, “Háganme hacerlo”. Tomó prestada la frase de Franklin D. Roosevelt quien, según Harry Belafonte, que escuchó la historia contada directamente por Eleanor Roosevelt, dijo esto en respuesta a la demanda de derechos civiles para los afro-estadounidenses que le hizo el legendario dirigente sindical, A. Philip Randolph.

Mientras el presidente Obama ha hecho concesión tras concesión al movimiento conservador Tea Party, que está financiado por grandes corporaciones, y a sus donantes de Wall Street, ahora que está nuevamente al ruedo en la campaña electoral se advierte a sus críticos progresistas que no lo ataquen, ya que eso podría terminar ayudando en las elecciones presidenciales al candidato republicano.

Y aquí entra en escena “el 99 por ciento”. El apoyo a la campaña Ocupemos Wall Street continúa en aumento y ya ha inspirado más de 1.000 manifestaciones de solidaridad en todo el país y el mundo entero. Tras semanas de manifestación sostenida, y luego de uno de los mayores arrestos masivos en la historia de Estados Unidos, Obama finalmente comentó: “Creo que la gente está descontenta y los manifestantes están dando voz a un descontento más amplio con respecto al funcionamiento de nuestro sistema financiero”.

Tras el polémico fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos en el caso de Citizens United contra la Comisión Federal Electoral, que permite donaciones ilimitadas de empresas para financiar la propaganda electoral, el hambre de dinero para la campaña es insaciable. La campaña de reelección de Obama se propone recaudar 1.000 millones de dólares. Según el Centro para una Política Receptiva (CRP, por sus siglas en inglés), la industria financiera fue la segunda gran fuente de contribuciones a la campaña de 2008 de Obama, superada tan solo por los abogados/lobbistas del sector industrial.

Sugerir que la derrota de Obama significaría el regreso a la era Bush tiene cierto fundamento: Associated Press informó recientemente que “casi la totalidad de los 22 asesores especiales de [Mitt] Romney ocuparon cargos de jerarquía en el gobierno de Bush: en la diplomacia y en los sectores de defensa o de inteligencia. La lista también incluye a dos ex senadores republicanos, al ex director de la CIA durante el gobierno de Bush, Michael Hayden, y al ex Secretario de Seguridad Nacional Michael Chertoff”. Pero, a menos de que haya una nueva era de presión popular, la presidencia de Obama también habrá sido una prolongación de la era Bush.

La propia naturaleza del movimiento Ocupemos Wall Street cuestiona la postura habitual de los predecibles y anquilosados comentaristas de los medios masivos. Para ellos todo se trata de las diferencias entre republicanos y demócratas, diferencias que a los manifestantes les cuesta ver. Quienes participan de las protestas, ven a ambos partidos a merced de Wall Street. Richard Haass, presidente del Consejo sobre Relaciones Exteriores, una organización ligada al establishment, dijo acerca de los manifestantes “No son serios”. Se preguntó por qué no hablan de derechos. Quizá es porque, para el 99 por ciento, el problema no son la Seguridad Social y Medicare, sino la creciente desigualdad: actualmente, los 400 estadounidenses más ricos tienen más riqueza que todos los otros estadounidenses tomados en su conjunto. Y también está el enorme costo y las secuelas de la guerra, fundamentalmente la cantidad de vidas que se perdieron, pero también las vidas que fueron destruidas en ambos bandos.

Es por eso que José Vázquez, director ejecutivo de Veteranos de Irak contra la Guerra, estuvo en el acampe de la campaña Ocupemos Wall Street el lunes por la noche. “No es ninguna novedad que muchos veteranos estén desempleados, no tengan hogar y sufran muchos otros problemas vinculados a la economía. Mucha gente fue enviada al frente de batalla varias veces y todavía tienen problemas vinculados con eso. Conocí a muchos veteranos de guerra que vinieron aquí. De hecho, acabo de conocer a un soldado que está actualmente en actividad y pidió licencia para venir a Ocupemos Wall Street”.

La histórica victoria de Barack Obama se logró gracias a la participación de millones de personas de todo el espectro político. Durante los años de gobierno de Bush la gente sentía que se daba la cabeza contra una pared. Tras las elecciones, la pared se convirtió en una puerta que apenas se abrió. La pregunta es, ¿se abrirá completamente de una patada o se cerrará de un portazo? No depende de una sola persona. Obama pasó de ser jefe comunitario a comandante en jefe. Cuando las fuerzas acostumbradas a tener toda la atención de la persona más poderosa de la tierra le susurran sus exigencias al oído en la Oficina Oval, el presidente debe ver que hay una fuerza más poderosa del otro lado de la ventana, aunque no le guste, y decirse “Si hago esto, harán la revolución”. Si no hay nadie ahí afuera, estamos en graves problemas.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 350 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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A New Bush Era or a Push Era?



David Shankbone (CC-BY)

By Amy Goodman

Back when Barack Obama was still just a U.S. senator running for president, he told a group of donors in a New Jersey suburb, “Make me do it.” He was borrowing from President Franklin D. Roosevelt, who used the same phrase (according to Harry Belafonte, who heard the story directly from Eleanor Roosevelt) when responding to legendary union organizer A. Philip Randolph’s demand for civil rights for African-Americans.

While President Obama has made concession after concession to both the corporate-funded tea party and his Wall Street donors, now that he is again in campaign mode, his progressive critics are being warned not to attack him, as that might aid and abet the Republican bid for the White House.

Enter the 99 percenters. The Occupy Wall Street ranks continue to grow, inspiring more than 1,000 solidarity protests around the country and the globe. After weeks, and one of the largest mass arrests in U.S. history, Obama finally commented: “I think people are frustrated, and the protesters are giving voice to a more broad-based frustration about how our financial system works.” But neither he nor his advisers—or the Republicans—know what to do with this burgeoning mass movement.

Following the controversial Citizens United v. Federal Election Commission decision by the U.S. Supreme Court, which allows unlimited corporate donations to support election advertising, the hunger for campaign cash is insatiable. The Obama re-election campaign aims to raise $1 billion. According to the Center for Responsive Politics, the financial industry was Obama’s second-largest source of 2008 campaign contributions, surpassed only by the lawyers/lobbyists industry sector.

The suggestion that a loss for Obama would signal a return to the Bush era has some merit: The Associated Press reported recently that “almost all of [Mitt] Romney’s 22 special advisers held senior Bush administration positions in diplomacy, defense or intelligence. Two former Republican senators are included as well as Bush-era CIA chief Michael Hayden and former Homeland Security Secretary Michael Chertoff.” But so is the Obama presidency an expansion of the Bush era, unless there is a new “Push era.”

The organic strength of Occupy Wall Street defies the standard dismissals from the corporate media’s predictably stale stable of pundits. For them, it is all about the divide between the Republicans and the Democrats, a divide the protesters have a hard time seeing. They see both parties captured by Wall Street. Richard Haass, head of the establishment Council on Foreign Relations, said of the protesters, “They’re not serious.” He asked why they are not talking about entitlements. Perhaps it is because, to the 99 percent, Social Security and Medicare are not the problem, but rather growing inequality, with the 400 richest Americans having more wealth than half of all Americans combined. And then there is the overwhelming cost and toll of war, first and foremost the lives lost, but also the lives destroyed, on all sides.



It’s why, for example, Jose Vasquez, executive director of Iraq Veterans Against the War, was down at Occupy Wall Street on Monday night. He told me: “It’s no secret that a lot of veterans are facing unemployment, homelessness and a lot of other issues that are dealing with the economy. A lot of people get deployed multiple times and are still struggling. … I’ve met a lot of veterans who have come here. I just met a guy who is active duty, took leave just to come to Occupy Wall Street.”

The historic election of Barack Obama was achieved by millions of people across the political spectrum. For years during the Bush administration, people felt they were hitting their heads against a brick wall. With the election, the wall had become a door, but it was only open a crack. The question was, would it be kicked open or slammed shut? It is not up to one person. Obama had moved from community organizer in chief to commander in chief. When forces used to having the ear of the most powerful person on earth whisper their demands in the Oval Office, the president must see a force more powerful outside his window, whether he likes it or not, and say, “If I do that, they will storm the Bastille.” If there’s no one out there, we are all in big trouble.


Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman

Published at 03:36PM ( 0 comments / 123 visits )
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August 5th, 2011

La guerra, la deuda y el presidente. = War, Debt and the President.

La guerra, la deuda y el presidente

Por Amy Goodman

“El Congreso acaba de aprobar un acuerdo para reducir el déficit y evitar un default que hubiera devastado nuestra economía. Fue un debate largo y acalorado. Y quiero agradecer al pueblo estadounidense por presionar a sus funcionarios electos para que dejaran a un lado la política y trabajaran juntos por el bien del país”.

El Presidente Barack Obama elogió el acuerdo sobre la deuda el martes con las siguientes palabras: “No podemos equilibrar el presupuesto sobre las espaldas de las mismas personas que han soportado la mayor carga de esta recesión”. Sin embargo eso es precisamente lo que él y su círculo de asesores de Wall Street han hecho.

Alexander Hamilton escribió en 1790 que en los asuntos de las naciones “los préstamos en épocas de peligro público, especialmente en tiempos de una guerra externa, son un recurso indispensable”. Fue su primer informe realizado como secretario del Tesoro al nuevo Congreso de Estados Unidos. El país había pedido préstamos para luchar la Guerra de la Independencia, y Hamilton propuso un sistema de deuda pública para pagar dichos préstamos.

La historia de la deuda nacional estadounidense está inexorablemente vinculada a sus muchas guerras. La resolución de esta semana de la llamada crisis del techo de la deuda no es la excepción. El sumiso Congreso no solo acordó financiar las guerras del Presidente George W. Bush en Irak y Afganistán a través sucesivas partidas para “gastos de emergencia”, sino que también aceptó hacerlo con dinero prestado, aumentando sin objeciones el tope de endeudamiento en 10 ocasiones desde 2001.

¿Cómo le fue al Pentágono en la actual batalla presupuestaria? Parece que le fue bien. Pero a no confundirse con los soldados y los veteranos de guerra que han peleado en esas guerras.

“Este año se cumplen 50 años del discurso de [Dwight] Eisenhower sobre el complejo industrial-militar. Habló de la necesidad de una economía equilibrada, para una población próspera. Básicamente, está a la izquierda de Barack Obama con respecto a estos temas”, dijo William Hartung del Centro de Política Internacional a Democracy Now! mientras el Senado estaba reunido para votar el proyecto de ley sobre el tope de la deuda. Se refería, claro está, al difunto general devenido presidente republicano de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower.

Michael Hudson, presidente del Instituto para el Estudio de Tendencias Económicas de Largo Plazo, explicó la relación entre el tope de endeudamiento y la guerra desde una perspectiva histórica:

“[El tope] fue impuesto en 1917 durante la Primera Guerra Mundial, y la idea era impedir que el Presidente Wilson destinara aún más soldados y dinero estadounidense a la guerra. En todos los países europeos —en Inglaterra, en Francia— se introdujo el control parlamentario del presupuesto para impedir que reyes o gobernantes ambiciosos iniciaran guerras. De manera que la finalidad era limitar la capacidad de un gobierno de endeudarse para ir a la guerra, debido a que era el único motivo por el cual los gobiernos se endeudaban”.

La Ley de Control Presupuestario de 2011 dispone recortes drásticos en la red de seguridad social de Estados Unidos. El Congreso designará un comité de 12 miembros, denominado “Super Congreso”, con igual cantidad de miembros republicanos y demócratas, que debe determinar recortes por 1,2 billones de dólares para el Día de Acción de Gracias. Si el comité no logra cumplir esa meta, habrá amplios recortes obligatorios y generalizados. Los servicios sociales serían recortados, pero también se recortaría el presupuesto del Pentágono.

O tal vez no. El Comité Negro del Congreso y el Comité Progresista del Congreso se opusieron al proyecto de ley. El Presidente del Comité Negro del Congreso, Emanuel Cleaver, lo denominó “un sándwich satánico con baño de azúcar”. Para los años de ejercicio 2012 y 2013, el financiamiento discrecional aprobado se divide en dos categorías: las “vinculadas a la seguridad” y las “no vinculadas a seguridad”. Las categorías “no vinculadas a seguridad”, como los programas de alimentación, vivienda, los programas de asistencia de salud Medicare y Medicaid (la base de cualquier seguridad nacional verdadera), probablemente sean recortados. Pero el presupuesto de “seguridad” también se verá afectado, lo cual según los demócratas podría ser un incentivo para que los republicanos cooperen con el proceso.

La categoría de organismos y programas vinculados a seguridad incluye al “Departamento de Defensa, el Departamento de Seguridad Nacional, el Departamento de Asuntos de los Veteranos, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear, los servicios de inteligencia y asuntos internacionales”. Esto establece una dinámica en la que los halcones tratarán de recortar lo más posible el presupuesto de los cuerpos diplomáticos del Departamento de Estado y la ayuda extranjera para favorecer a sus patrocinadores del Pentágono y de la industria armamentista.

Bill Hartung habla del poder de los contratistas militares: “No querían que pareciera que tenían intereses especiales, pero trabajaron desde adentro. Y tenían al Presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, de su lado. Tenían a Buck McKeon, el director del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes, cuyo mayor donante es Lockeed Martin, que obtuvo grandes instalaciones militares en su distrito. Tenían gente como Randy Forbes, cuyo distrito está cerca del complejo de astilleros Newsport News Shipbuilding, donde se construyen submarinos de ataque y portaaviones. Utilizaron su influencia para tener gente dentro, para tener a sus aliados en la Cámara Baja, para promover su agenda”.

El acuerdo sobre el tope de deuda del Presidente Obama es ampliamente considerado como una derrota histórica para los progresistas y un ataque exitoso contra los logros del New Deal y de la Gran Sociedad del siglo pasado. La Congresista demócrata de Maryland, Donna Edwards, que comparte con la mitad de los diputados demócratas el haber votado en contra del presidente, resumió en Tweeter su decepción: “Nada de los multimillonarios; muchos vacíos impositivos para las corporaciones; ¿Solamente el sacrificio de las clases más bajas? ¿Sacrificio compartido? ¿Equilibrio? Parece broma.”

La congresista Edwards explica, “Solo creo que sienta un mal antecedente para el futuro, ya sea que el recorte que comenzará a regir este año sea de 20.000 millones o de un billón de dólares. El marco que indica que podemos recortar el gasto del gobierno casi a cero y no aumentar los ingresos es realmente un mal acuerdo para el pueblo estadounidense. Claramente, represento al distrito progresista, pero también creo que es la voz del pueblo estadounidense que está diciendo 'No estamos de acuerdo con que el dos por ciento de las personas que tienen mayores ingresos se salga con la suya, mientras el 98 por ciento restante tenemos que soportar toda la carga del gobierno'. Y no solo eso, sino que los factores que contribuyen a nuestra deuda a largo plazo son esas exenciones impositivas para los ricos, la factura de una receta del Presidente Bush que nunca se pagó y las guerras en Irak y Afganistán, y luego agregan a eso una crisis financiera que fue provocada por la irresponsabilidad del sector financiero. El pueblo estadounidense, gente pobre y de clase media, está diciendo 'Un momento. Nosotros no hicimos nada de esto. No nos hemos beneficiado con nada de esto. Y no deberíamos tener que pagar por esto'.”

El grupo independiente Proyecto de Supervisión del Gobierno (POGO, por sus siglas en inglés) dice acerca del “Super Congreso” que “la creación del comité no incluye muchos requisitos de transparencia”. ¿Quién será el guardián? Mientras se acercan las elecciones de 2012, que prometen ser las más caras de la historia, es esperable que la propuesta de reducción de déficit del comité, que vence en el Día de Acción de Gracias y que está sujeta a votación directa, no de muchos motivos para dar gracias.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español. Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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War, Debt and the President

U.S. Army / Staff Sgt. Brendan Stephens

By Amy Goodman

President Barack Obama touted his debt ceiling deal Tuesday, saying, “We can’t balance the budget on the backs of the very people who have borne the biggest brunt of this recession.” Yet that is what he and his coterie of Wall Street advisers have done.

In the affairs of nations, Alexander Hamilton wrote in January 1790, “loans in times of public danger, especially from foreign war, are found an indispensable resource.” It was his first report as secretary of the treasury to the new Congress of the United States. The country had borrowed to fight the Revolutionary War, and Hamilton proposed a system of public debt to pay those loans.

The history of the U.S. national debt is inexorably tied to its many wars. The resolution this week of the so-called debt ceiling crisis is no different. Not only did a compliant Congress agree to fund President George W. Bush’s wars in Iraq and Afghanistan with emergency appropriations; it did so with borrowed money, raising the debt ceiling 10 times since 2001 without quibbling.

So how did the Pentagon fare in the current budget battle? It looks like it did fine. Not to be confused with the soldiers and veterans who have fought these wars.

“This year is the 50th anniversary of [Dwight] Eisenhower’s military-industrial complex speech,” William Hartung of the Center for International Policy told me while the Senate assembled to vote on the debt ceiling bill. Speaking of the late general turned Republican U.S. president, Hartung said: “He talked about the need for a balanced economy, for a healthy population. Essentially, he’s to the left of Barack Obama on these issues.”

Michael Hudson, president of the Institute for the Study of Long-Term Economic Trends, explained the history of the debt ceiling’s connection to war:



“It was put in in 1917 during World War I, and the idea was to prevent President Wilson from committing even more American troops and money to war. In every country of Europe—England, France—the parliamentary control over the budget was introduced to stop ambitious kings or rulers from waging wars. So the whole purpose was to limit a government’s ability to run into debt for war, because that was the only reason that governments ran into debt.”

The Budget Control Act of 2011 assures drastic cuts to the U.S. social safety net. Congress will appoint a committee of 12, dubbed the “Super Congress,” evenly split between Republicans and Democrats, to identify $1.2 trillion in cuts by Thanksgiving. If the committee fails to meet that goal, sweeping, mandatory, across-the-board cuts are mandated. Social services would get cut, but so would the Pentagon.

Or would it? The Congressional Black Caucus and the Congressional Progressive Caucus opposed the bill. Congressional Black Caucus Chair Emanuel Cleaver called it “a sugarcoated Satan sandwich.” For fiscal years 2012 and 2013, the discretionary funding approved is split between “security” and “nonsecurity” categories. “Nonsecurity” categories like food programs, housing, Medicare and Medicaid (the basis of any genuine national security) will most likely be cut. But the “security” budget will get hit equally hard, which Democrats suggest would be an incentive for Republicans to cooperate with the process.

The security category includes “Department of Defense, the Department of Homeland Security, the Department of Veterans Affairs, the National Nuclear Security Administration, the intelligence community [and] international affairs.” This sets up a dynamic where hawks will be trying to cut as much as possible from the State Department’s diplomatic corps, and foreign aid, in order to favor their patrons at the Pentagon and in the weapons industry.

Hartung explained that the contractors, in addition to having the support of Speaker of the House John Boehner, “had Buck McKeon, the head of the House Armed Services Committee, whose biggest contributor is Lockheed Martin, who’s got big military facilities in his district, [and] Randy Forbes, whose district is near the Newport News Shipbuilding complex, which builds attack submarines and aircraft carriers. They used their influence to get people on the inside, their allies in the House, to push their agenda.”

President Obama’s debt ceiling deal is widely considered a historic defeat for progressives, a successful attack on the New Deal and Great Society achievements of the past century. Congresswoman Donna Edwards, D-Md., summed up the disappointment, in which half the Democrats in the House voted against their president, tweeting: “Nada from million/billionaires; corp tax loopholes aplenty; only sacrifice from the poor/middle class? Shared sacrifice, balance? Really?”

The Project on Government Oversight says of the “Super Congress” that “the creation of the committee doesn’t come with many requirements for transparency.” Who will be the watchdog? With the 2012 election coming up, promising to be the most expensive ever, expect the committee’s deficit-reduction proposal, due by Thanksgiving and subject to an up-or-down vote, to have very little to give thanks for.

Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman

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July 1st, 2011

Terrorismo alimentario en el mágico mundo de Disney. = ‘Food Terrorism’ Next Door to the Magic Kingdom.



Terrorismo alimentario en el mágico mundo de Disney

Por Amy Goodman

Cuando piensa en “terrorismo alimentario,” ¿qué es lo que se imagina? ¿Complots diabólicos para contaminar productos en las góndolas de los supermercados? Si usted fuera Buddy Dyer, el alcalde de Orlando, Florida, podría haberse imaginado a un grupo que sirve alimentos a personas sin hogar en uno de los parques de la ciudad. Por estos días se está mencionando mucho al alcalde Dyer precisamente por que consideró que los activistas del colectivo Food Not Bombs de Orlando son “terroristas alimentarios.” En las últimas semanas, al menos veintiún personas fueron arrestadas en Orlando, la ciudad de Disney World, por servir gratuitamente comida en un parque.

Food Not Bombs, o como se le llama en español “Comida, no bombas”, es una organización internacional de base que lucha contra el hambre. Como su nombre lo indica, es un movimiento que se opone a la guerra. En su página de internet dice: “Food Not Bombs comparte gratuitamente alimentos veganos y vegetarianos con personas que padecen hambre en más de mil ciudades alrededor del mundo como forma de manifestarse contra la guerra, la pobreza y la destrucción del medio ambiente. Habiendo más de mil millones de personas que pasan hambre cada día, ¿cómo es posible que gastemos más dólares en la guerra?” Los lunes a la mañana y los miércoles a la noche, el colectivo de Orlando coloca una mesa en el parque Lake Eola Park de esa ciudad y sirve allí la comida que prepara.

Desde hace un tiempo, la policía de Orlando viene arrestando a quienes sirven los alimentos. Hace poco, por ejemplo, arrestó a Benjamin Markeson, que estaba perplejo cuando me dijo: “Creemos que terrorismo es arrestar gente por intentar compartir comida con las personas pobres y hambrientas de la comunidad y satisfacer así una necesidad de la propia comunidad. Lo único que hacemos es venir al parque y servir comida a personas pobres que tienen hambre. No sé cómo pueden calificar a eso de terrorismo.”

El abogado Shayan Elahi tampoco lo sabe. Como representante del colectivo Food not Bombs de Orlando ante la justicia, presentó una petición para obtener una medida cautelar contra las acciones llevadas a cabo por la municipalidad ante el juzgado del noveno distrito judicial de Florida, presidido por el magistrado Belvin Perry Jr. El juez Perry apareció en las noticias últimamente como el sensato juez que entiende en el juicio por asesinato contra Casey Anthony, que se lleva a cabo actualmente en Orlando. Mientras que las cadenas de cable realizan una cobertura completa de lo que sucede en el juzgado, Elahi espera que Perry tenga tiempo para ocuparse en persona del caso.

En el centro de la cuestión se encuentra una ordenanza municipal, la ordenanza de “Alimentación a grandes grupos,” que exige la solicitud de un permiso a los grupos que deseen servir alimentos, aunque sea en forma gratuita, a grupos de veinticinco personas o más. Todo grupo puede gestionar dichos permisos sólo dos veces por año. Food Not Bombs Orlando ya utilizó las dos autorizaciones que recibió para este año.

La Asociación por los Derechos Civiles de Florida ha solicitado al Alcalde Dyer que ofrezca una disculpa por calificar al grupo Food Not Bombs de “terrorista”. El acto delictivo no debería ser ofrecer comida a más de veinticinco personas, sino que más de veinticinco personas necesiten alimentos.

El Dr. Elahi vincula estas medidas represivas al proceso de gentrificación que está planificado para el centro de Orlando: “El alcalde creó el Consejo de Desarrollo del centro de Orlando y su objetivo general es básicamente expulsar a todos aquellos que, según ellos son ‘los otros’ y no se adecuan a su idea de quién debería estar en el centro. Y estamos tratando de mostrarle al alcalde que los tiempos han cambiado, que estamos en un momento en el que todo el mundo sufre y que cada vez más personas de las que vienen cuando servimos alimentos de Food Not Bombs son trabajadores pobres.”

Una resolución aprobada la semana pasada por la Conferencia de Alcaldes de Estados Unidos expresa cabalmente el mensaje principal de Food Not Bombs. En la resolución, los alcaldes exhortan al gobierno a poner fin a las guerras en Afganistán y en Irak cuanto antes sea estratégicamente posible, y destinar el dinero a satisfacer las necesidades vitales que tenemos aquí, en Estados Unidos.

La región central de Florida se ha visto duramente golpeada por la recesión y figura entre los lugares con más altos índices de ejecuciones hipotecarias y quiebras del país. La Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación recientemente advirtió que se prevé que los precios de los alimentos se mantengan elevados durante lo que resta del año. La misma proyección se hace para los próximos. A principios de este año, los precios de los alimentos alcanzaron los niveles observados durante la crisis alimentaria de 2007 y 2008, que hizo estallar disturbios en varios países pobres del mundo. En Grecia, las masivas manifestaciones de protesta y la huelga general contra las medidas de austeridad han paralizado Atenas.

Una de las canciones más famosas de Disney, que no queda muy lejos de Lake Eola Park, se llama “Muy pequeño el mundo es” y dice así: “Compartimos tanto, que es hora de darnos cuenta, de que después de todo, el mundo es muy pequeño.” Hagamos que la fantasía se convierta en realidad. Compartir alimentos no debe ser un delito.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Fernanda Gerpe y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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‘Food Terrorism’ Next Door to the Magic Kingdom

By Amy Goodman

Think of “food terrorism” and what do you see? Diabolical plots to taint items on grocery-store shelves? If you are Buddy Dyer, the mayor of Orlando, Fla., you might be thinking of a group feeding the homeless and hungry in one of your city parks. That is what Dyer is widely quoted as calling the activists with the Orlando chapter of Food Not Bombs—“food terrorists.” In the past few weeks, no less than 21 people have been arrested in Orlando, the home of Disney World, for handing out free food in a park.

Food Not Bombs is an international, grass-roots organization that fights hunger. As the name implies, it is against war. Its website home page reads: “Food Not Bombs shares free vegan and vegetarian meals with the hungry in over 1,000 cities around the world to protest war, poverty and the destruction of the environment. With over a billion people going hungry each day how can we spend another dollar on war?” The Orlando chapter sets up a meal distribution table every Monday morning and Wednesday evening in the city’s Lake Eola Park.

Lately, the Orlando police have been arresting those who serve food there, like Benjamin Markeson. He was perplexed, telling me: “We think that it’s terrorism to arrest people for trying to share food with poor and hungry people in the community to meet a community need. And all we do is we come to the park and we share food with poor and hungry people. I don’t know how that qualifies as terrorism.”

Attorney Shayan Elahi doesn’t know, either. He is representing Orlando Food Not Bombs in court. He has filed for an injunction against the city in the 9th Judicial Circuit Court of Florida, which is presided over by Chief Judge Belvin Perry Jr., who is in the news as the no-nonsense judge in the Casey Anthony murder trial, happening now in Orlando. While the judge’s courtroom receives blanket coverage on cable networks, Elahi hopes Perry will have time to personally rule on his filing.

At issue is a city law, the “Large Group Feeding” ordinance, that requires groups to obtain a permit to serve food, even for free, to groups of 25 or more. Such permits are granted to any group only twice per year. Orlando Food Not Bombs has already used both of its allowed permits this year.

The Florida Civil Rights Association has called on Mayor Dyer to apologize for his designation of the Food Not Bombs group as terrorists. The crime should not be feeding more than 25 people, but that more than 25 people need food.

Attorney Elahi links the crackdown to the planned gentrification of downtown Orlando: “The mayor started the development board for downtown Orlando, and his whole goal was basically to push everybody who ... didn’t fit their idea of who should be in downtown. And we’re trying to point out to the mayor that times have changed, that now everybody is hurting, and a lot more people who come to Food Not Bombs food sharing are working poor.”

The core message of Food Not Bombs is embodied in a resolution passed just last week by the U.S. Conference of Mayors calling on Washington to end the wars in Afghanistan and Iraq as soon as strategically possible and redirect funding to meet vital human needs here at home.

Central Florida has been hit very hard by the recession and is among the top locations for foreclosures and bankruptcies. The U.N. Food and Agriculture Organization is warning that global food prices are expected to remain high for the rest of the year and beyond. Earlier this year, food prices hit levels seen during the 2007-08 food crisis that sparked unrest in poor nations worldwide. Mass protests and a general strike in Greece against planned austerity measures are shutting down Athens.

One of the most famous songs at Disney World, not far from Lake Eola Park, is called “It’s a Small World.” Its refrain: “There’s so much that we share/ that it’s time we’re aware/ it’s a small world after all.” Let’s turn fantasy into reality. Sharing food should not be a crime.

Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman

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June 24th, 2011

La crisis de Fukushima exige una nueva forma no nuclear de pensar. = Japan’s Meltdowns Demand New No-Nukes Thinking.



La crisis de Fukushima exige una nueva forma no nuclear de pensar

Por Amy Goodman

Se ha conocido nueva información que indica que el desastre de la central nuclear de Fukushima en Japón es mucho más grave de lo que se reconoció en un principio, dada la fusión total de tres de los cuatro reactores afectados. Mientras tanto, en Estados Unidos, las dos plantas nucleares de Nebraska, ambas cercanas a la ciudad de Omaha, han entrado en estado de alerta a causa de las grandes inundaciones provocadas por el desborde del Río Mossouri. La Central Nuclear Cooper se declaró en estado de emergencia de nivel 1 y se verá obligada a cerrar si el río aumenta su nivel en aproximadamente otros siete centímetros. La planta de energía nuclear de Fort Calhoun permanece cerrada desde el pasado 9 de abril, en parte debido a las inundaciones. En Minnesota, el calor extremo ocasionó la falla de los dos generadores diesel de emergencia de la planta Prairie Island. La falla del generador de emergencia fue uno de los principales problemas que derivó en la fusión de los núcleos de los reactores en Fukushima.

En mayo, el Ministro de Medio Ambiente de Austria, Nikolaus Berlakovich, convocó en respuesta al desastre de Fukushima a una reunión de los once países de Europa libres de energía nuclear. En la reunión, los países invitados resolvieron ejercer presión a favor de una Europa libre de energía nuclear. Al mismo tiempo, Alemania anunciaba que abandonará la energía nuclear en unos diez años y afianzará la investigación en energía renovable. La semana pasada, además, en las elecciones nacionales de Italia, más del noventa por ciento de los votantes rechazó rotundamente los planes del Primer Ministro Silvio Berlusconi de reiniciar los programas de generación de energía atómica en ese país.

Los directores de los programas nacionales de energía nuclear están participando esta semana en Viena de la Conferencia Ministerial sobre Seguridad Nuclear organizada por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La reunión fue convocada en respuesta a Fukushima. Irónicamente, los funcionarios, entre ellos Gregory Jaczko, director de la Comisión Reguladora Nuclear de Estados Unidos, mantienen su reunión bien a salvo, en un país que no posee plantas nucleares. Austria se encuentra al frente de la nueva alianza anti nuclear europea.

La reunión del OIEA fue precedida por un informe de la agencia de noticias Associated Press que establece que, sistemáticamente y durante décadas, los reguladores nucleares de Estados Unidos han bajado los niveles de exigencia de las regulaciones de seguridad a fin de permitir a los operadores mantener en funcionamiento las plantas nucleares. Las plantas de energía nuclear de Estados Unidos se construyeron todas durante las décadas que precedieron al desastre de la central nuclear Three Mile Island en 1979. De estas ciento cuatro plantas, todas ellas excedieron su plazo de funcionamiento. Las habilitaciones originales se emitieron por cuarenta años.

El periodista de Associated Press Jeff Donn escribió: “Cuando se empezaron a construir las primeras plantas, en las décadas del 60 y 70, se esperaba que fueran reemplazadas por versiones mejoradas mucho antes de que vencieran sus habilitaciones.” Los enormes costos iniciales de construcción, las cuestiones de seguridad y el problema de almacenamiento de los desechos nucleares radioactivos durante miles de años disuadieron a los inversionistas del sector privado. En lugar de desarrollar y construir nuevas plantas nucleares, los propietarios (generalmente compañías con fines de lucro como Exelon Corp., una compañía que a través de los años realizó importantes contribuciones para las campañas de Obama) simplemente intentan hacer que los viejos reactores continúen funcionando por más tiempo y solicitan a la Comisión Reguladora Nuclear que prorrogue las habilitaciones por veinte años más.

Europa, ya bastante adelantada con respecto a Estados Unidos en cuanto al desarrollo y utilización de tecnologías de energía renovable, se propone acelerar su camino en esa dirección. En Estados Unidos, la Comisión Reguladora Nuclear dio su aprobación preliminar para la expansión planificada por Southern Company de la planta Vogtle en Georgia, lo que eventualmente significaría la primera autorización para la construcción de una nueva planta de energía nuclear en Estados Unidos desde el accidente en Three Mile Island. El proyecto recibió el impulso del Presidente Barack Obama, quien prometió ocho mil trescientos millones de dólares de fondos federales en garantía de préstamo. Southern planea utilizar el nuevo reactor AP1000 de Westinghouse. Sin embargo, una coalición de grupos ambientalistas inició acciones para impedir el permiso, señalando que la inseguridad del nuevo reactor es inherente a su diseño.

Obama estableció lo que él denominó Comisión de Excelencia sobre el Futuro Nuclear de Estados Unidos. Uno de sus quince miembros es John Rowe, presidente y director ejecutivo de Exelon Corp. (la misma compañía de energía nuclear que realizó abundantes contribuciones a la campaña de Obama). La comisión realizó un viaje de reconocimiento a Japón para observar cómo ese país prosperaba en términos de energía nuclear justamente un mes antes del desastre de Fukushima. En mayo, la comisión reiteró su postura, que es la postura de Obama, y que sostiene que la energía nuclear debe ser parte del combinado de energías a utilizar en Estados Unidos.

En vez de eso, el combinado de energías de Estados Unidos debería incluir un programa nacional de empleo para convertir los edificios existentes en energéticamente eficientes, además de instalar tecnología para la generación de energía solar y eólica donde sea adecuado. Este programa no podría ser tercerizado y disminuiría de inmediato nuestro consumo de energía, reduciendo por ende nuestra dependencia de combustibles fósiles extranjeros, así como del carbón y energía nuclear de origen nacional. Un programa de estas características podría favorecer a los industriales de Estados Unidos, ya que el dinero permanecería dentro de la economía estadounidense. Sería una respuesta simple, eficaz y sensata a lo sucedido en Fukushima.


Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Fernanda Gerpe y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Japan’s Meltdowns Demand New No-Nukes Thinking

By Amy Goodman

New details are emerging that indicate the Fukushima nuclear disaster in Japan is far worse than previously known, with three of the four affected reactors experiencing full meltdowns. Meanwhile, in the U.S., massive flooding along the Missouri River has put Nebraska’s two nuclear plants, both near Omaha, on alert. The Cooper Nuclear Station declared a low-level emergency and will have to close down if the river rises another 3 inches. The Fort Calhoun nuclear power plant has been shut down since April 9, in part due to flooding. At Prairie Island, Minn., extreme heat caused the nuclear plant’s two emergency diesel generators to fail. Emergency-generator failure was one of the key problems that led to the meltdowns at Fukushima.

In May, in reaction to the Fukushima disaster, Nikolaus Berlakovich, Austria’s federal minister of agriculture, forestry, environment and water management, convened a meeting of Europe’s 11 nuclear-free countries. Those gathered resolved to push for a nuclear-free Europe, even as Germany announced it will phase out nuclear power in 10 years and push ahead on renewable-energy research. Then, in last week’s national elections in Italy, more than 90 percent of voters resoundingly rejected Prime Minister Silvio Berlusconi’s plans to restart the country’s nuclear power program.

Leaders of national nuclear-energy programs are gathering this week in Vienna for the International Atomic Energy Agency’s Ministerial Conference on Nuclear Safety. The meeting was called in response to Fukushima. Ironically, the ministers, including U.S. Nuclear Regulatory Commission (NRC) Chairman Gregory Jaczko, held their meeting safely in a country with no nuclear power plants. Austria is at the forefront of Europe’s new anti-nuclear alliance.

The IAEA meeting was preceded by the release of an Associated Press report stating that consistently, and for decades, U.S. nuclear regulators lowered the bar on safety regulations in order to allow operators to keep the nuclear plants running. Nuclear power plants were constructed in the U.S. in the decades leading up to the Three Mile Island disaster in 1979. These 104 plants are all getting on in years. The original licenses were granted for 40 years.

The AP’s Jeff Donn wrote, “When the first ones were being built in the 1960s and 1970s, it was expected that they would be replaced with improved models long before those licenses expired.” Enormous upfront construction costs, safety concerns and the problem of storing radioactive nuclear waste for thousands of years drove away private investors. Instead of developing and building new nuclear plants, the owners—typically for-profit companies like Exelon Corp., a major donor to the Obama campaigns through the years—simply try to run the old reactors longer, applying to the NRC for 20-year extensions.

Europe, already ahead of the U.S. in development and deployment of renewable-energy technology, is now poised to accelerate in the field. In the U.S., the NRC has provided preliminary approval of the Southern Company’s planned expansion of the Vogtle power plant in Georgia, which would allow the first construction of new nuclear power plants in the U.S. since Three Mile Island. The project got a boost from President Barack Obama, who pledged an $8.3 billion federal loan guarantee. Southern plans on using Westinghouse’s new AP1000 reactor. But a coalition of environmental groups has filed to block the permit, noting that the new reactor design is inherently unsafe.

Obama established what he called his Blue Ribbon Commission on America’s Nuclear Future. One of its 15 members is John Rowe, the chairman and chief executive officer of Exelon Corp. (the same nuclear-energy company that has lavished campaign contributions on Obama). The commission made a fact-finding trip to Japan to see how that country was thriving with nuclear power—one month before the Fukushima disaster. In May, the commission reiterated its position, which is Obama’s position, that nuclear ought to be part of the U.S. energy mix.

The U.S. energy mix, instead, should include a national jobs program to make existing buildings energy efficient, and to install solar and wind-power technology where appropriate. These jobs could not be outsourced and would immediately reduce our energy use and, thus, our reliance on foreign oil and domestic coal and nuclear. Such a program could favor U.S. manufacturers, to keep the money in the U.S. economy. That would be a simple, effective and sane reaction to Fukushima.

Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman

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June 17th, 2011

Rápida y Furiosa: La guerra contra las drogas impulsada por Estados Unidos se cobra más vidas. = War on Drugs: Fast, Furious and Fueled by the U.S.



Rápida y Furiosa: La guerra contra las drogas impulsada por Estados Unidos se cobra más vidas

Por Amy Goodman

Las muertes violentas de Brian Terry y Juan Francisco Sicilia, con apenas meses de diferencia, en la cada vez más peligrosa frontera entre México y Estados Unidos, provocaron el inicio de una revisión tardía de la llamada “Guerra contra las drogas” y un cuestionamiento del modo en el que el gobierno de Estados Unidos está, en definitiva, empeorando el problema.

La noche del 14 de diciembre de 2010, el agente Brian Terry se encontraba en el desierto de Arizona, patrullando como parte de la Unidad Táctica del Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos (BORTAC, por sus siglas en inglés), una fuerza policial altamente entrenada y armada, descrita como la fuerza paramilitar de élite de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos. Esa noche el grupo participó en un tiroteo, en el que Terry murió. A pesar de que su muerte podría haberse convertido tan solo en otro acto violento asociado con el tráfico de drogas en la frontera, un detalle provocó que diera lugar a un fuerte enfrentamiento entre el gobierno de Obama y el Congreso de Estados Unidos: las armas halladas en la escena del crimen, fusiles AK-47, fueron probablemente vendidas a delincuentes mexicanos en el marco de una operación encubierta de la Agencia Estadounidense de Control del Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF, por sus siglas en inglés).

Conocido con el nombre de “Operación Rápido y Furioso”, el programa secreto tenía como finalidad rastrear armas vendidas en Estados Unidos a supuestos intermediarios, personas que compran armas a nombre de otros. La operación de la ATF permitió que las armerías vendieran gran cantidad de armas a intermediarios que la ATF sospechaba compraban para cárteles de drogas mexicanos. En lugar de arrestar al intermediario, considerado por la ATF como un criminal relativamente menor, rastreaban las armas que ingresaban a México permitiría a la ATF arrestar a los cabecillas de los cárteles criminales. Al menos, ese era el plan.

Según el informe del Centro para la Integridad Pública, en el marco del programa “Rápido y Furioso” se vendieron al menos 1.756 armas. Alrededor de 300 fueron vendidas antes de que comenzara la operación. De esas más de 2.000 armas, tan solo 800 fueron recuperadas. Dos de las armas recuperadas fueron halladas en la escena del asesinato de Terry, en una región conocida como Peck Canyon, en la parte estadounidense de la frontera entre Nogales, México, y Tucson, Arizona.

El agente especial John Dodson de la ATF fue uno de los tantos agentes de campo que le dijo a sus superiores que la operación encubierta era imprudente. Sus preocupaciones no fueron atendidas y la operación continuó. Luego del asesinato de Terry, Dodson denunció la operación en primer lugar al Departamento de Justicia, luego al Senador republicano Charles Grassley. Grassley le pidió explicaciones al Fiscal General Eric Holder y ahora el Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara de Representantes—presidido por el representante republicano Darrell Issa—está llevando a cabo una serie de audiencias sobre el caso.

Al sur de la frontera, Juan Sicilia y otros seis jóvenes fueron brutalmente asesinados en marzo de este año, apenas otras siete víctimas inocentes de la arrasadora violencia que está padeciendo México y que ya se ha cobrado las vidas de 35.000 personas desde diciembre de 2006, cuando el Presidente mexicano Felipe Calderón comenzó su ofensiva contra los cárteles de droga. Javier Sicilia, el padre de Sicilia, es un reconocido poeta e intelectual mexicano. Poco después del asesinato de su hijo, Sicilia escribió su último poema, dedicado a él. Ahora está comprometido con la lucha contra la violencia y el derramamiento de sangre en su país. Encabezó una manifestación en mayo desde Cuernavaca, su ciudad natal, hasta la famosa plaza del Zócalo en Ciudad de México, en la que participaron 200.000 personas. El fin de semana pasado, encabezó otra marcha hacia la frontera, y luego hasta El Paso, Texas.

Sicilia está en contra de los cárteles, por supuesto. Pero también culpa a Calderón y a Estados Unidos. Pide que se ponga fin a la “Iniciativa Mérida”, a través de la cual Estados Unidos proporciona armas y entrenamiento a las fuerzas militares mexicanas para la lucha contra el narcotráfico. Sicilia también pide la legalización de las drogas, una petición en la que es acompañado sorprendentemente por el ex presidente mexicano conservador, Vicente Fox y cada vez más por el propio Calderón.

El Presidente Calderón viajará a Estados Unidos esta semana. Recientemente cuestionó a la industria armamentista estadounidense por lucrar con la venta de armas que terminan en México. También criticó el levantamiento de la prohibición de las armas de asalto en Estados Unidos, lo que provocó un gran aumento de la violencia con armas en México.

Un nuevo informe publicado por tres senadores demócratas de Estados Unidos establece que aproximadamente el 70 por ciento de las armas incautadas en México entre 2009 y 2010 provinieron de Estados Unidos. De las casi 30.000 armas incautadas en México durante ese período, más de 20.000 provinieron de Estados Unidos.

Si algo debería ser rápido y furioso en Estados Unidos es el impulso de políticas sensatas y prudentes sobre control de armas y drogas. Quizá cuando eso suceda, Javier Sicilia vuelva a escribir poesía.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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War on Drugs: Fast, Furious and Fueled by the U.S.

By Amy Goodman

The violent deaths of Brian Terry and Juan Francisco Sicilia, separated by the span of just a few months and by the increasingly bloody U.S.-Mexico border, have sparked separate but overdue examinations of the so-called War on Drugs, and how the U.S. government is ultimately exacerbating the problem.

On the night of Dec. 14, 2010, Agent Brian Terry was in the Arizona desert as part of the highly trained and specially armed BORTAC unit, described as the elite paramilitary force within the U.S. Border Patrol. The group engaged in a firefight, and Terry was killed. While this death might have become just another violent act associated with drug trafficking along the border, one detail has propelled it into a high-stakes confrontation between the Obama administration and the U.S. Congress: Weapons found at the scene, AK-47s, were sold into likely Mexican criminal hands under the auspices of a covert operation of the federal Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF).

Dubbed “Operation Fast and Furious,” the secret program aimed to trace arms sold in the U.S. to so-called straw buyers, people who buy arms on behalf of others. The ATF’s operation allowed gun shops to sell bulk weapons to straw buyers who the ATF suspected were buying on behalf of Mexican drug cartels. Instead of arresting the straw buyer, considered a relatively low-level criminal by the ATF, tracing the guns as they made their way into Mexico might allow the ATF to arrest more senior members of the criminal cartels. At least, that was the plan.

According to reporting by the Center for Public Integrity, 1,765 guns were knowingly sold as part of “Fast and Furious.” Another 300 or so were sold before the operation started. Of these more than 2,000 guns, fewer than 800 have been recovered. Two of the guns recovered were found at the site of Terry’s death, in a region known as Peck Canyon, on the U.S. side of the border between Nogales, Mexico, and Tucson, Ariz.

Special Agent John Dodson of the ATF was among many field agents who advised superiors that the covert operation was unwise. Their concerns were not acted on, and the operation continued. After Terry’s murder, Dodson blew the whistle, first to the Justice Department, then to Republican Sen. Charles Grassley. Grassley has questioned Attorney General Eric Holder, and the House Committee on Oversight and Government Reform, chaired by Republican Darrell Issa, is now engaged in hearings on the case.

South of the border, Sicilia and six other young men were brutally murdered in March, just seven more innocent victims in the raging violence in Mexico that has claimed more than 35,000 victims since December 2006, when President Felipe Calderon began his crackdown on the drug cartels. Sicilia’s father is Javier Sicilia, a renowned poet and intellectual in Mexico. Soon after his son’s murder, Sicilia wrote his final poem, dedicated to his son. He is now committed to the nonviolent struggle against the bloodshed in his country. He led a protest march in May from his hometown of Cuernavaca to Mexico City’s famous Zocalo, the central plaza, where 200,000 people rallied. Last weekend, he led another march, all the way to the border, and then into El Paso, Texas.



Sicilia is against the cartels, for sure. But he holds Calderon, and the United States, culpable as well. He is calling for an end to “the Merida Initiative,” in which the U.S. provides arms and training for the Mexican military to fight the cartels. Sicilia also is calling for the legalization of drugs, a call in which he is joined, surprisingly, by the conservative former president of Mexico, Vicente Fox, and increasingly by Calderon himself.

Calderon is traveling in the U.S. this week, and has spoken out about the U.S. arms industry that is profiting from the sales of weapons that end up in Mexico. He also has criticized the repeal of the U.S. assault-weapons ban, which has led to a massive increase in gun violence in Mexico.

A new report released by three Democratic U.S. senators finds some 70 percent of guns seized in Mexico from 2009 to 2010 came from the United States. Of the nearly 30,000 guns seized in Mexico during that period, more than 20,000 came from the U.S.

If anything should be fast and furious in the United States, it should be the push for sane and sensible gun control and drug policies. Perhaps then, Javier Sicilia will start writing poetry again.

Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman

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April 29th, 2011

Pena de muerte: Uno de los mayores crímenes de Estados Unidos. = Capital punishment: America's worst crime.

Pena de muerte: Uno de los mayores crímenes de Estados Unidos

Por Amy Goodman

La causa por la condena a pena de muerte de Mumia Abu-Jamal dio un giro inesperado esta semana, cuando un tribunal federal de apelaciones declaró por segunda vez que la condena de muerte de Abu-Jamal fue inconstitucional. El Tribunal Federal de Apelaciones de Filadelfia halló que las instrucciones para la condena recibidas por el jurado y la forma del veredicto que tuvieron que utilizar en la condena no fueron claras. A pesar de que la controversia acerca de la culpabilidad o inocencia de Abu-Jamal no fue tratada, el caso deja en evidencia los problemas inherentes a la pena de muerte y al sistema de justicia penal estadounidense, especialmente el papel que juega la cuestión racial.

El 9 de diciembre de 1981, el oficial de policía de Filadelfia Daniel Faulkner detuvo un automóvil conducido por William Cook, el hermano de Abu-Jamal. Lo que sucedió a continuación es aún motivo de disputa. Hubo disparos y tanto el oficial Faulkner como Abu-Jamal recibieron impactos de bala. Faulkner murió y Abu-Jamal fue hallado culpable de homicidio en un proceso judicial presidido por el juez Alberto Sabo, quien es ampliamente considerado racista. En apenas uno de muchos nefastos ejemplos, una taquígrafa del tribunal afirmó en una declaración jurada que escuchó a Sabo decir en la antesala del tribunal “Voy a ayudarlos a ejecutar a ese negro”.

Este último dictamen del tribunal de apelaciones está directamente relacionado con la conducta del Juez Sabo en la fase de condena del juicio a Abu-Jamal. La Corte Suprema de Pensilvania está considerando varios argumentos sobre si Abu-Jamal recibió o no un juicio justo. Lo que el tribunal de apelaciones halló en forma unánime esta semana es que no recibió una justa condena. El Fiscal de Distrito de Filadelfia, Seth Williams, decidió apelar el nuevo fallo ante la Corte Suprema de Estados Unidos. Al respecto, Williams dijo: “No voy a pedir que se revea todo el dictamen del Tribunal de Apelaciones, pero creo que a esta altura le pediré a la Corte Suprema que aclare y tome una decisión sobre qué deberíamos hacer en este momento ”.

Como consecuencia de este fallo, Abu-Jamal podría obtener una revisión completa de la sentencia en el tribunal, ante un nuevo jurado. En la audiencia de revisión, se le darían instrucciones claras al jurado acerca de cómo decidir entre aplicar una condena a cadena perpetua o la pena de muerte, algo que el tribunal de apelaciones consideró que no recibió en 1982. En el mejor de los casos, Abu Jamal podría salir de la cruel reclusión y aislamiento en el “corredor de la muerte” de la prisión de máxima seguridad SCI-Greene de Pensilvania. John Payton, abogado director del Fondo de Defensa Legal de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color (NAACP, por sus siglas en inglés), y representante legal de Abu-Jamal, dijo: “El fallo es un paso importante en la lucha por corregir los errores de un capítulo lamentable en la historia de Pensilvania...y ayuda a relegar a un pasado lejano el tipo de injusticias en las que se basó esta condena de muerte”.

Su otra abogada, Judith Ritter, profesora de la facultad de derecho de la Universidad Widener, me dijo: “Esto es extremadamente importante. Es literalmente una decisión de vida o muerte, y ratifica la desición de principios de la década de 2000 de dejar en suspenso la pena de muerte. En ese momento el Fiscal de Distrito impugnó el fallo de que la pena de muerte había sido implementada en forma inconstitucional, y ahora una vez más logramos la victoria judicial con respecto al fallo de que el jurado dictó una condena inconstitucional”

Le pregunté a la abogada Ritter si había hablado con Abu-Jamal luego de que el tribunal emitiera el fallo, y me dijo que la prisión no había aprobado su solicitud de una llamada legal de emergencia. No me sorprendió, considerando la cantidad de años que llevo cubriendo este caso.

Abu-Jamal tuvo que enfrentar muchos obstáculos para hacer escuchar su voz. El 12 de agosto de 1999, mientras estábamos en plena emisión de Democracy Now!, Abu-Jamal llamó a nuestro programa para ser entrevistado. Cuando comenzó a hablar, un guardia de la prisión arrancó el teléfono de la pared. Mumia Abu-Jamal volvió a llamar un mes más tarde y nos contó:

“Otro guardia apareció en la puerta de la celda gritando a viva voz, '¡Esta llamada se terminó!' Cuando exigí saber por qué, respondió 'esta orden vino desde arriba'. Inmediatamente llamé al sargento que estaba de guardia, 'Sargento, ¿de dónde vino esta orden?' Se encogió de hombros y respondió: 'No lo sé. Simplemente recibimos una llamada para cortarle la comunicación'”.

Abu-Jamal presentó una demanda por la violación de sus derechos y la ganó.

A pesar de permanecer en aislamiento, Mumia Abu-Jamal continuó durante todo este tiempo con su trabajo como periodista. Sus comentarios radiales semanales son transmitidos a lo largo y ancho del país. Así cierra su programa cada semana: “Desde el corredor de la muerte, soy Mumia Abu-Jamal”. Mumia Abu-Jamal es autor de seis libros y recientemente fue invitado a presentar una ponencia sobre encarcelamiento racial en la Universidad de Princeton. Allí dijo (desde su teléfono celular conectado a un micrófono): “Muchos hombres, mujeres y jóvenes...pueblan el complejo industrial carcelario de Estados Unidos. Como muchos de ustedes saben, Estados Unidos, con apenas 5% de la población mundial, alberga el 25% de los presos del mundo...la cantidad de personas negras en prisión aquí supera la del régimen del apartheid en Sudáfrica en su peor momento”.

Estados Unidos se aferra a la pena de muerte, quedando solo en esta materia entre los países del mundo industrializado. De hecho, se encuentra entre los países del mundo que realizan ejecuciones con mayor frecuencia junto a China, Irán, Corea del Norte, Arabia Saudita y Yemen. El fallo de esta semana en el caso de Mumia Abu-Jamal es una razón más para abolir la pena de muerte.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Capital punishment: America's worst crime

Mumia Abu-Jamal has been on death row for 29 years. Now, a court rules his sentencing unconstitutional. When will we learn?

Mumia Abu-Jamal, a former Black Panther party member, has spent 29 years on death row, convicted for the 1981 killing of Philadelphia police officer Daniel Faulkner

The death penalty case of Mumia Abu-Jamal took a surprising turn this week, as a federal appeals court declared, for the second time, that Abu-Jamal's death sentence was unconstitutional. The third US circuit court of appeals, in Philadelphia, found that the sentencing instructions the jury received, and the verdict form they had to use in the sentencing, were unclear. While the disputes surrounding Abu-Jamal's guilt or innocence were not addressed, the case highlights inherent problems with the death penalty and the criminal justice system, especially the role played by race.

Early on 9 December 1981, Philadelphia police officer Daniel Faulkner pulled over a car driven by William Cook, Abu-Jamal's brother. What happened next is in dispute. Shots were fired, and both Officer Faulkner and Abu-Jamal were shot. Faulkner died, and Abu-Jamal was found guilty of his murder in a court case presided over by Judge Albert Sabo, who was widely considered to be a racist. In just one of too many painful examples, a court stenographer said in an affidavit that she heard Sabo say, in the courtroom antechamber, "I'm going to help them fry the n****r."

This latest decision by the court of appeals relates directly to Sabo's conduct of the sentencing phase of Abu-Jamal's court case. The Pennsylvania supreme court is considering separate arguments surrounding whether or not Abu-Jamal received a fair trial at all. What the court of appeals unanimously found this week is that he did not receive a fair sentencing. Philadelphia District Attorney Seth Williams has decided to appeal the decision to the US supreme court, saying:

"The right thing for us to do is to ask the US supreme court to hear this and to make a ruling on it."

As a result of this ruling, Abu-Jamal could get a new, full sentencing hearing, in court, before a jury. In such a hearing, the jury would be given clear instructions on how to decide between applying a sentence of life in prison as opposed to the death penalty – something the court found he did not receive back in 1982. At best, Abu-Jamal would be removed from the cruel confines of solitary confinement on Pennsylvania's death row at SCI Greene. John Payton, director counsel of the NAACP legal defence fund, which is representing Abu-Jamal in court, said:

"This decision marks an important step forward in the struggle to correct the mistakes of an unfortunate chapter in Pennsylvania history ... and helps to relegate the kind of unfairness on which this death sentence rested to the distant past."

His other attorney, Judith Ritter, a law professor at Widener University school of law, told me: "This is extremely significant. It's a life or death decision." I asked her if she had spoken to Abu-Jamal yet, and she told me that the prison failed to approve her request for an emergency legal phone call. I was not surprised, given my many years of covering his case.

He has faced multiple obstacles as he has tried to have his voice heard. On 12 August 1999, as I was hosting Democracy Now!, Abu-Jamal called into our news hour, mid-broadcast, to be interviewed. As he began to speak, a prison guard yanked the phone out of the wall. Abu-Jamal called back a month later and recounted that:

"Another guard appeared at the cell hollering at the top of his lungs, 'This call is terminated!' I immediately called to the sergeant standing by and looking on and said, 'Sergeant, where did this order come from?' He shrugged his shoulders and said: 'I don't know. We just got a call to cut you off.'"

Abu-Jamal sued over the violation of his rights, and won.

Despite his solitary confinement, Abu-Jamal has continued his work as a journalist. His weekly radio commentaries are broadcast from coast to coast. He is the author of six books. He was recently invited to present to a conference on racial imprisonment at Princeton University. He said (through a cellphone held up to a microphone):

"Vast numbers of men, women and juveniles … populate the prison industrial complex here in America. As many of you know, the US, with barely 5% of the world's population, imprisons 25% of the world's prisoners … the numbers of imprisoned blacks here rivals and exceeds South Africa's hated apartheid system during its height."

The United States clings to the death penalty, alone in the industrialised world. In fact, it stands with China, Iran, North Korea, Saudi Arabia and Yemen as the world's most frequent executioners. This week's decision in Mumia Abu-Jamal's case stands as one more clear reason why the death penalty should be abolished.

• Denis Moynihan contributed research to this column.

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April 1st, 2011

Guerra de Libia, manjar para ricos. = War in Libya: Rich Delicacy.

Guerra de Libia, manjar para ricos

Por Daniel Alejandro Benítez Quiñones, AIN
Servicio Especial de la AIN


El mundo atraviesa una intensa crisis económica; reajustes presupuestarios y recortes fiscales están a la orden del día en las naciones más industrializadas, muchas de las cuales -ahora mismo- destinan millones de dólares a la guerra contra Libia.
Y es que resulta paradójico observar cómo esta nueva escalada militar acontece justamente cuando el planeta se encuentra sacudido por el descalabro de las principales economías y es víctima de diversos desastres naturales.
El costo de la operación en Libia, para derrocar al Presidente Muanmar Al Gaddafi, ya suma varios miles de millones dólares desde su inicio, lo cual hace pensar que lanzar más guerras es la “inversión” escogida por los gobiernos de la coalición para reactivar sus depauperadas economías.
Reportes de prensa del primer día de la agresión explicaban que, solo en esa jornada, los misiles Tomahawk lanzados por Estados Unidos costaron más de 100 millones de dólares, mientras sus siempre dispuestos aliados de la Unión Europea gastan 700 mil euros diariamente en misiles; cada vez que un avión de combate Tornado despega, representa 40 mil euros.
Si a esto se le añade el costo de las naves de guerra apostadas en el Mar Mediterráneo, y el mantener toda la infraestructura bélica, con el despliegue de tropas, el gasto en combustibles y alimentos, las cifras son exorbitantes.
“Odisea del Amanecer”, rimbombante nombre para catalogar la intervención en los asuntos internos de Libia, es demostración de que el capitalismo en crisis necesita de la imposición y el autoritarismo militar para apropiarse de recursos naturales y materias primas.
Para los Estados Unidos, que desde el año 2000 ha duplicado sus gastos
militares, esta intervención es otra más para que los tanques pensantes del Pentágono desarrollen sus estrategias y prueben armas y equipamientos de combate.
Esta agresión imperial también demuestra el doble rasero de quienes se erigen en gendarmes internacionales, ahora “preocupados” por la situación del pueblo libio, pero desentendidos de las atrocidades que comete constantemente Israel contra los palestinos.
La Organización del Tratado del Atlántico Norte -protagonista principal de la escalada bélica en la nación norafricana- no intervino cuando el ejército de Tel Aviv asaltó la flota de activistas solidarios que llevaban ayuda humanitaria a los bloqueados palestinos de Gaza.
En nombre de los derechos humanos, se ha iniciado otra conflagración, apoyada por el dudoso Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, quien no ha podido frenar los apetitos del complejo militar que lo llevó al poder y lo tiene envuelto en esta guerra de impredecible costo político y económico.
Así anda este planeta, patas arriba, con desplomes financieros y despidos masivos, con quiebras y aumento de los impuestos, donde los únicos beneficiarios son los ricos y poderosos, los que ahora ven crecersu billetera, sobre los muertos y la sangre libia. (Por Daniel Alejandro Benítez Quiñones, AIN)

Cuban News Agency
www.cubanews.ain.cu
ainnews@ain.cu

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War in Libya: Rich Delicacy


By Daniel Alejandro Benítez Quiñones


The world is going through an intense economic crisis; budget readjustments and fiscal cuts on a daily basis in the industrialized nations many of which destine millions of dollars to the war against Libya. It is a paradox to see how the new military escalation is taking place precisely when the main economic nations are undergoing a serious crisis and are victims of different natural disasters.

The cost of the operation in Libya, aimed at ousting President Muammar Al Gaddafi, already amounts to several billions of dollars since its beginning which makes us think that starting more wars is an “investment” selected by the coalition governments to reactivate their deteriorating economies.


Press reports on the first day of the aggression indicated that only on day one, the Tomahawk missiles launched by the US were worth over 100 million dollars, while its always willing allies from the European Union spent 700 000 Euros daily in missiles; every time a Tornado combat aircraft took off it represented 40 000 Euros.

If we add the cost of the war ships posted in the Mediterranean Sea and maintaining the whole infrastructure on alert, with troop deployment, fuel and food spending, the amount is enormous.

“Operation Odyssey Dawn”, describing the intervention into Libya’s internal affairs, is an example that capitalism already in deep crisis needs military imposition to control natural resources and raw materials. For the United States, whose military spending has doubled since 2000, this intervention is another for the Pentagon’s think tanks to develop its strategies and test new weapons and combat equipment.

This imperial aggression shows the double morale of those that think that they are the police of the world, and is now “concerned” for the situation of the Libyan people but ignores the atrocities that are constantly committed by the Israeli government against the Palestinians.

NATO –main protagonist of the war escalation in north Africa- did not intervene when the Israeli army attacked the flotilla of the solidarity activists that were carrying humanitarian aid to the Palestinian people in Gaza.


In behalf of human rights, another war has begun, supported by the doubtful Nobel Peace Prize laureate Barack Obama who has not been able to stop the appetite of the military industry that took him to power and has him involved in this war of unpredictable political and economic
consequences.


This is the current situation in our world, with financial collapses and massive unemployment with bankruptcies and tax increases benefitting only the rich and powerful that are strengthening with Libyan deaths and blood.

Cuban News Agency
www.cubanews.ain.cu
ainnews@ain.cu

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April 1st, 2011

Georgia y la Corte Suprema de Estados Unidos: Jugando con la maquinaria de la muerte. = Georgia and the U.S. Supreme Court: Tinkering With the Machinery of Death.

Georgia y la Corte Suprema de Estados Unidos: Jugando con la maquinaria de la muerte

Por Amy Goodman

El 28 de marzo, la Corte Suprema se negó a considerar el caso de la condena a pena de muerte de Troy Anthony Davis. Era su última apelación. Davis fue condenado a pena de muerte en Georgia hace casi veinte años luego de haber sido hallado culpable de matar de un disparo a Mark MacPhail, un oficial de policía que no estaba de servicio, en Savannah. Desde su procesamiento, siete de los nueve testigos no policiales se retractaron de su declaración, alegando coerción e intimidación policial para obtener su testimonio. A pesar de la duda que rodea a este caso, Troy Anthony Davis podría ser ejecutado en las próximas semanas.

Davis está ahora a merced de la Junta de Perdón y Libertad Condicional del estado de Georgia, que podría conmutar su pena por cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Será una lucha difícil, a pesar de los pedidos de indulto a nivel nacional e internacional realizados por figuras como el Papa Benedicto XVI, el Arzobispo Desmond Tutu y el ex Presidente Jimmy Carter.

La hermana de Davis, Martina Correia, llevó adelante una campaña incansable para que se hiciera justicia en el caso de su hermano. En respuesta a la decisión de la Corte Suprema, me dijo: “Ayer nos quedamos perplejos y consternados al enterarnos de la noticia de que la Corte Suprema de Estados Unidos había denegado la petición de Troy. Se negó a considerar el caso porque (...) a nadie le interesa la evidencia de inocencia real, y a nadie le interesa ver la retractación de la declaración de los testigos como una parte realmente fuerte y viable de este caso, a pesar de que hayan declarado otros testigos. Creo que tiene que haber una movilización a nivel mundial por el caso de Troy, y la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos debe ocuparse de una vez por todas del hecho de que en Estados Unidos no es inconstitucional ejecutar a una persona inocente”.

Martina Correia plantea un hecho importante pero poco conocido acerca de la ley de pena de muerte en Estados Unidos, a saber, que el actual precedente judicial permite la ejecución de personas inocentes. Aunque parezca mentira, la Corte Suprema, en un dictamen de 1993, sugirió que “la evidencia de inocencia real” no es causa suficiente para dejar a alguien en libertad. La corte solamente presta atención a si se siguen las normas jurídicas, a la vez que reconoce que aún así gente inocente podría ser condenada y ejecutada. En dichos casos, un prisionero podría solicitar el indulto. Parece que la Corte aún no ha aprendido lo que muchos estados sí lograron aprender: que el sistema de la pena de muerte no funciona y no tiene arreglo.

Recientemente Illinois se convirtió en el décimo sexto estado de Estados Unidos en declarar ilegal la pena de muerte. Luego de promulgar la ley, el gobernador Pat Quinn, dijo: “He concluido luego de ver toda la información que he recibido, que es imposible crear un sistema perfecto, infalible, libre de discriminación con respecto a la raza o las circunstancias económicas o la geografía. He concluido tras analizar todo lo que recibí que es imposible en nuestro estado tener un sistema de pena de muerte perfecto y consistente. Creo que abolir la pena de muerte es lo correcto y lo justo”. Quinn sigue los pasos de un anterior gobernador de Illinois, el republicano George Ryan, quien conmutó las condenas a pena de muerte de 120 prisioneros en dicho estado.

Ambos gobernadores de Illinois recuerdan al ex magistrado de la Corte Suprema Harry A. Blackmun, que escribió en 1994 en su voto discordante, luego de que la Corte negara la apelación en última instancia a un condenado a pena de muerte “A partir de este día, ya no jugaré con la maquinaria de la muerte”.

Jugar con la maquinaria de la muerte es precisamente lo que algunos estados parecen estar haciendo. El tiopental es uno de los tres fármacos utilizados en el “cóctel” letal administrado en la mayoría de las ejecuciones en Estados Unidos. Hospira, la última empresa con sede en Estados Unidos que fabricaba tiopental sódico, dejó de elaborar este fármaco controlado, provocando su escasez a nivel nacional. Los estados comenzaron a pelearse por mantener suministro suficiente en sus cámaras de ejecución. Cuando California le pidió prestado un fármaco similar a Arizona, el Subsecretario del Departamento de Corrección y Rehabilitación de California, Scott Kernan, escribió en un correo electrónico enviado a sus pares de Arizona: “Nos salvaron la vida...”.

Resulta que Georgia habría importado ilegalmente su suministro de tiopental de una empresa de dudosa reputación de Londres, denominada Dream Pharma Ltd., administrada por un matrimonio en un lugar alquilado en la parte trasera de una academia de conducción. Georgia no cuenta actualmente con un permiso de la DEA, la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos, para importar sustancias controladas, por lo que la DEA recientemente confiscó el suministro de tiopental de dicho estado. Mientras se aguarda la investigación del caso, Georgia no contará con este elemento fundamental, por lo que no podrá ejecutar a Davis ni a ningún otro prisionero condenado a pena de muerte.

El mismo día en que la Corte Suprema le negó la apelación a Davis, Amnistía Internacional publicó su informe anual sobre pena de muerte. Estados Unidos aún figura en la lista de los principales países que realizan ejecuciones, junto a China, Irán, Arabia Saudita, Yemen y Corea del Norte.

Además de encabezar la lucha por la vida de su hermano, Martina Correia ha tenido que luchar por su propia vida. El día del fallo judicial se cumplieron diez años de que comenzó su batalla contra el cáncer de mama. Su rostro aparece en la camioneta de mamografías móviles que ayuda a salvar la vida de mujeres de bajos recursos en Savannah. La Coalición Nacional Contra el Cáncer de Mama la nombró a ella y a la ex Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, “Mujeres que hacen las cosas bien”. Correia, con su humildad habitual, siente que merecerá ese título cuando la vida de su hermano también haya sido salvada.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Georgia and the U.S. Supreme Court: Tinkering With the Machinery of Death

By

Amy Goodman

On March 28, the Supreme Court refused to hear the death penalty case of Troy Anthony Davis. It was his last appeal. Davis has been on Georgia’s death row for close to 20 years after being convicted of shooting to death off-duty police officer Mark MacPhail in Savannah. Since his conviction, seven of the nine non-police witnesses have recanted their testimony, alleging police coercion and intimidation in obtaining the testimony. Despite the doubt surrounding his case, Troy Anthony Davis could be put to death within weeks.

Davis is now at the mercy of the Georgia State Board of Pardons and Parole, which could commute his sentence to life without parole. It will be a tough fight, despite widespread national and international support for clemency from figures such as Pope Benedict XVI, Archbishop Desmond Tutu and former President Jimmy Carter.

Davis’ sister, Martina Correia, has tirelessly campaigned for justice for her brother. In response to the Supreme Court decision, she told me: “We were really shocked and appalled yesterday when we received the news ... no one wants to look at the actual innocence, and no one wants to look at the witness recantation as a real strong and viable part of this case, even though new witnesses have come forward. There needs to be a global mobilization about Troy’s case, and the fact that in the United States it’s not unconstitutional to execute an innocent person needs to be addressed once and for all by the U.S. Supreme Court.”

Correia brings up a significant but little-known fact about death penalty law in the U.S., namely, that current court precedent allows the execution of innocent people. Remarkably, the Supreme Court, in a 1993 opinion, suggested that “actual innocence” is not a sufficient cause to be let free. The court only cares if the legal rules are followed, while acknowledging that innocent people could still be convicted and put to death. In such cases, a prisoner could appeal for executive clemency. It seems the court has not yet learned what many states have, that the death penalty system is broken beyond repair.

Illinois recently became the 16th state in the U.S. to outlaw the death penalty. Gov. Pat Quinn, after signing the bill into law, said, “I have concluded that our system of imposing the death penalty is inherently flawed ... it is impossible to devise a system that is consistent, that is free of discrimination on the basis of race, geography or economic circumstance, and that always gets it right.” He follows an earlier Illinois governor, Republican George Ryan, who commuted the death sentences of 120 death row prisoners in that state.

Both Illinois governors bring to mind former Supreme Court Justice Harry A. Blackmun, who wrote, in a dissenting opinion in 1994 after the court denied yet another death row inmate’s last appeal, “From this day forward, I no longer shall tinker with the machinery of death.”

Tinkering with the machinery of death is just what some states seem to be doing. Thiopental is one of the three drugs used in the lethal “cocktail” administered in most executions in this country. Hospira, the last U.S.-based company to make sodium thiopental, quit making the controlled drug, creating a national shortage. States began scrambling to keep their death chambers well-stocked. When California borrowed a similar drug from Arizona, California Undersecretary of Corrections and Rehabilitation Scott Kernan wrote in an email, “You guys in AZ are life savers ...”

Georgia, it turns out, seems to have illegally imported its supply from a dubious, London-based company called Dream Pharma Ltd., run by a husband and wife out of a rented space in the back of a driving school. Georgia is not currently licensed by the Drug Enforcement Administration to import controlled substances, so the DEA recently confiscated the state’s thiopental supply. Pending an investigation, Georgia will not have this key ingredient and will not be able to execute Davis or any other death row inmate.

On the same day that the Supreme Court denied Davis’ appeal, Amnesty International issued its annual report on the death penalty. The United States remains among the world’s leading executioners, along with China, Iran, Saudi Arabia, Yemen and North Korea.

In addition to leading the fight for her brother, Martina Correia has been fighting for her own life. The day of the court decision was the 10th anniversary of her ongoing battle against breast cancer. Her face adorns the mobile mammography van that helps save the lives of poor women in Savannah. The National Breast Cancer Coalition named her and former House Speaker Nancy Pelosi “Women Who Get It Right.” Correia, with customary humility, feels she won’t have earned the title until her brother’s life is saved as well.

Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman

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March 25th, 2011

Una advertencia al mundo. = Three Mile Island, Chernobyl, Fukushima: the unfolding crisis in Japan, no stranger to atomic horror, is a message we must heed.

Una advertencia al mundo

Por Amy Goodman

Al describir la devastación en una ciudad de Japón, un periodista escribió: "Parece como si una aplanadora gigante hubiera pasado por encima y arrasado con todo lo que allí existía. Escribo estos hechos...como una advertencia al mundo". El periodista era Wilfred Burchett, que escribía desde Hiroshima, Japón el 5 de septiembre de 1945. Burchett fue el primer periodista de Occidente en llegar a Hiroshima luego de que allí se lanzara la bomba atómica. Informó acerca de una extraña enfermedad que seguía matando a la gente, incluso un mes después de ese primer y letal uso de armas nucleares contra seres humanos. Sus palabras podrían perfectamente estar describiendo las escenas de aniquilación que acaban de tener lugar en el noreste de Japón. Debido al empeoramiento de la catástrofe en la central nuclear de Fukushima, su grave advertencia al mundo sigue estando hoy más que vigente.

El desastre se profundiza en el complejo nuclear de Fukushima tras el mayor terremoto en la historia de Japón y el tsunami que lo sucedió, que dejó miles de muertos. Las explosiones en los rectores número 1 y número 3 liberaron radiación a un nivel tal que fue medida por un buque de la Armada estadounidense desde una distancia de 160 kilómetros, lo que obligó al buque a alejarse de la costa. Una tercera explosión sucedió en el reactor número 2, provocando que muchos especularan que el contenedor primario, donde se mantiene el uranio sometido a fisión nuclear y que es de vital importancia, se había dañado. Poco después se incendió el reactor número 4, a pesar de que no estaba funcionando cuando el terremoto azotó el país. Cada reactor también ha tenido que utilizar el combustible nuclear almacenado en su interior, y ese combustible puede provocar grandes incendios, liberando más radiación al aire. Todos los sistemas de enfriamiento fallaron, así como también los sistemas de seguridad adicionales, y una pequeña delegación de valientes trabajadores permanece en el lugar, a pesar de la peligrosa radiación, que podría ser letal, tratando de bombear agua del mar a las estructuras dañadas para enfriar el combustible radiactivo.

El Presidente Barack Obama asumió la iniciativa de liderar un "renacimiento nuclear" y propuso nuevas garantías de préstamos federales por 36.000 millones de dólares para promover el interés de las empresas de energía en la construcción de nuevas plantas nucleares (lo que se suma a los 18.500 millones de dólares que habían sido aprobados durante el gobierno de George W. Bush). La primera empresa de energía que esperaba recibir esta dádiva pública fue Southern Company, por dos reactores anunciados para Georgia. La última vez que se autorizó y logró llevarse a cabo la construcción de una nueva planta de energía nuclear en Estados Unidos fue en 1973, cuando Obama estaba en séptimo grado en la Escuela Punahou en Honolulu. El desastre de Three Mile Island en 1979 y el de Chernobil en 1986 efectivamente clausuraron la posibilidad de avanzar en nuevos proyectos de energía nuclear con objetivos comerciales en Estados Unidos. Sin embargo, este país sigue siendo el mayor productor de energía nuclear comercial en el mundo. Las 104 plantas nucleares habilitadas son viejas, y se acercan al fin de su vida útil originalmente proyectada. Los propietarios de las plantas están solicitando al gobierno federal extender sus licencias para operar.

La Comisión Reguladora Nuclear (NRC, por sus siglas en inglés) está a cargo de otorgar y controlar estas licencias. El 10 de marzo, la NRC emitió un comunicado de prensa “acerca de la renovación de la licencia operativa de la Planta de Energía Nuclear Vermont Yankee cerca de Brattleboro, Vermont, por veinte años más. Está previsto que el personal de la NRC pronto expida la licencia renovada”, decía el comunicado de prensa. Harvey Wasserman, de NukeFree.org, me dijo: "El reactor número 1 de Fukushima es idéntico al de la planta de Vermont Yankee, que ahora está a la espera de renovar su licencia y que el pueblo de Vermont pretende cerrar. Es importante tener en cuenta que este tipo de accidente, este tipo de desastre, podría haberle ocurrido a cuatro reactores en California, si el terremoto de 9.0 grados de la escala Richter hubiera azotado el Cañón del Diablo en San Luis Obispo o San Onofre entre Los Ángeles y San Diego. Podríamos perfectamente ser ahora testigos de la evacuación de Los Ángeles o San Diego, si este tipo de cosa hubiera sucedido en California. Y, por supuesto, Vermont tiene el mismo problema. Hay 23 reactores en Estados Unidos que son idénticos o casi idénticos al reactor 1 de Fukushima". La mayoría de los habitantes de Vermont, entre ellos el gobernador del estado, Peter Shumlin, apoya el cierre del reactor Vermont Yankee, diseñado y construido por General Electric.

La crisis nuclear en Japón ha tenido repercusiones a nivel mundial. Hubo manifestaciones en toda Europa. Eva Joly, miembro del Parlamento europeo, dijo en una manifestación: "La idea de que esta energía es peligrosa pero podemos manejarla fue desechada hoy. Y sabemos cómo eliminar las plantas nucleares: necesitamos energía renovable, necesitamos molinos, necesitamos energía geotérmica y necesitamos energía solar". Suiza detuvo sus planes de renovar las licencias de sus reactores, y 10.000 manifestantes en Stuttgart exhortaron a la Canciller alemana Angela Merkel a que ordene el cierre inmediato de las siete plantas nucleares alemanas construidas antes de la década del 80. En Estados Unidos, el diputado demócrata de Massachusetts, Ed Markey, dijo "Lo que está sucediendo en Japón en este momento da indicios de que también en Estados Unidos podría ocurrir un grave accidente en una planta nuclear".

La era nuclear se inició no muy lejos de Fukushima, cuando Estados Unidos se convirtió en la única nación en la historia de la humanidad en lanzar bombas atómicas en otro país, dos bombas que destruyeron Hiroshima y Nagasaki y mataron a cientos de miles de civiles. El periodista Wilfred Burchett fue el primero en descrbirir la “plaga atómica”, como la llamó: “En estos hospitales encuentro gente que, cuando cayeron las bombas no sufrió ninguna lesión, pero que ahora están muriendo a causa de las secuelas. Su salud comenzó a deteriorarse sin motivo aparente”. Más de 65 años después de que se sentara en los escombros con su vapuleada máquina de escribir Hermes y escribiera su advertencia al mundo, ¿qué hemos aprendido?

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Three Mile Island, Chernobyl, Fukushima: the unfolding crisis in Japan, no stranger to atomic horror, is a message we must heed

Fresh fire broke out at the nuclear power plant in Fukushima early on 16 March. Photograph: Tepco/AFP/Getty Images




It looks as if a monster steamroller had passed over it and squashed it out of existence. I write these facts … as a warning to the world.

So wrote a reporter, describing the devastation of one city in Japan. That reporter was Wilfred Burchett, writing from Hiroshima, Japan, on 5 September 1945. Burchett was the first western reporter to make it to Hiroshima after the atomic bomb was dropped there. He reported on the strange illness that continued to kill people, even a full month after that first, dreadful use of nuclear weapons against humans.

His words could well describe the scenes of annihilation in northeastern Japan today. Given the worsening catastrophe at the Fukushima nuclear power plant, his grave warning to the world remains all too relevant.

The disaster deepens at the Fukushima complex in the aftermath of the largest recorded earthquake in Japanese history and the tsunami that followed, killing thousands. Explosions in Fukushima reactors No 1 and No 3 released radiation that was measured by a US Navy vessel as far away as 100 miles, prompting the ship to move farther out to sea. A third explosion happened at reactor No 2, leading many to speculate that the vital containment vessel, holding uranium undergoing fission, may have been breached.

Then reactor No 4 caught fire, even though it wasn't running when the earthquake hit. Each reactor also has spent nuclear fuel stored with it, and that fuel can cause massive fires, releasing more radiation into the air. The cooling systems and their backups all have failed, and a small crew of courageous workers remains on-site, despite the life-threatening radiation, trying to pump seawater into the damaged structures to cool the radioactive fuel.

President Barack Obama had hoped to usher in a "nuclear renaissance", and proposed $36bn in new federal, taxpayer-subsidised loan guarantees to entice energy corporations to build new plants (adding to the $18.5bn already approved during the George W Bush administration). The first energy corporation in line to receive the public largesse was Southern Co, for two reactors slated for Georgia. The last time new construction on a nuclear power plant in the US was ordered, and ultimately built, was back in 1973, when Obama was a seventh-grader at the Punahou School on Honolulu. The Three Mile Island disaster in 1979, and the Chernobyl disaster in 1986, effectively shut down new commercial nuclear projects in the US.

Nevertheless, the US remains the largest producer of commercial nuclear power in the world. The 104 licensed commercial nuclear plants are old, close to the end of their originally projected life spans. Plant owners are petitioning the federal government to extend their operating licences.

These licences are controlled by the Nuclear Regulatory Commission (NRC). On 10 March, the NRC issued a press release "regarding renewal of the operating license for the Vermont Yankee nuclear power station near Brattleboro, Vermont, for an additional 20 years. The NRC staff expects to issue the renewed license soon." Harvey Wasserman, of NukeFree.org, told me:

"The first reactor at Fukushima is identical to the Vermont Yankee plant … There are 23 reactors in the United States that are identical or close to identical to the first Fukushima reactor."

A majority of Vermonters, including the state's governor, Peter Shumlin, support shutting down the Vermont Yankee reactor, designed and built by General Electric.

The Japanese nuclear crisis has sparked global repercussions. Protests erupted across Europe. Eva Joly, a French member of the European parliament, said at one protest:

"We know how to get out of the nuclear plants: We need renewable energy, we need windmills, we need geothermal, and we need solar energy."

Switzerland has halted plans to re-license its reactors, and 10,000 protesters in Stuttgart prompted German Chancellor Angela Merkel to order an immediate shutdown of Germany's seven pre-1980 nuclear plants. In the US, Representative Ed Markey (Democrat, Massachusetts) said:

"What is happening in Japan right now shows that a severe accident at a nuclear power plant can happen here."

The nuclear age dawned not far from Fukushima, when the United States became the sole nation in human history to drop nuclear bombs on another country, destroying Hiroshima and Nagasaki, and killing hundreds of thousands of civilians. Journalist Wilfred Burchett described, for the first time, the "atomic plague", writing:

"In these hospitals I found people who, when the bomb fell, suffered absolutely no injuries, but now are dying from the uncanny after-effects. For no apparent reason their health began to fail."

More than 65 years after he sat in the rubble with his battered Hermes typewriter and typed his warning to the world, what have we learned?

• Denis Moynihan contributed research to this column.

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March 12nd, 2011

La OTAN, la guerra, la mentira y los negocios. = NATO, war, lies and business.

REFLEXIONES DEL COMPAÑERO FIDEL
La OTAN, la guerra, la mentira y los negocios


Como algunos conocen, en septiembre de 1969, Muammar al-Gaddafi, un militar árabe beduino de peculiar carácter e inspirado en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser, promovió en el seno de las Fuerzas Armadas un movimiento que derrocó al Rey Idris I de Libia, un país desértico casi en su totalidad y de escasa población, situado al norte de África, entre Túnez y Egipto.

Los importantes y valiosos recursos energéticos de Libia fueron descubriéndose progresivamente.

Nacido en el seno de una familia de la tribu beduina de pastores nómadas del desierto, en la región de Trípoli, Gaddafi era profundamente anticolonialista. Se asegura que un abuelo paterno murió luchando contra los invasores italianos cuando Libia fue invadida por éstos en 1911. El régimen colonial y el fascismo cambiaron la vida de todos. Se dice, igualmente, que el padre sufrió prisión antes de ganarse el pan como obrero industrial.

Incluso, los adversarios de Gaddafi aseguran que se destacó por su inteligencia como estudiante; fue expulsado del liceo por sus actividades antimonárquicas. Logró matricularse en otro liceo y después graduarse en leyes en la Universidad de Bengasi a los 21 años. Ingresa después en el Colegio Militar de Bengasi donde creó lo que se denominó el Movimiento Secreto Unionista de Oficiales Libres, concluyendo posteriormente sus estudios en una academia militar británica.

Estos antecedentes explican la notable influencia que ejerció después en Libia y en otros líderes políticos, estén hoy a favor o en contra de Gaddafi.

Había iniciado su vida política con hechos incuestionablemente revolucionarios.

En marzo de 1970, tras manifestaciones masivas nacionalistas, logró la evacuación de los soldados británicos del país y, en junio, Estados Unidos desalojó la gran base aérea cerca de Trípoli, entregada a instructores militares egipcios, país aliado a Libia.

En 1970, varias compañías petroleras occidentales y sociedades bancarias con participación de capitales extranjeros fueron afectadas por la Revolución. A fines de 1971, la famosa British Petroleum corrió la misma suerte. En el área agropecuaria todos los bienes italianos fueron confiscados, los colonos y sus descendientes expulsados de Libia.

La intervención estatal se orientó al control de las grandes empresas. La producción de ese país pasó a disfrutar de uno de los niveles más altos del mundo árabe. Se prohibió el juego y el consumo de alcohol. El estatus jurídico de la mujer, tradicionalmente limitado, fue elevado.

El líder libio se enfrascó en teorías extremistas que se oponían tanto al comunismo como al capitalismo. Fue una etapa en la que Gaddafi se dedicó a la teorización, que no tiene sentido incluir en este análisis, aunque sí señalar que en el artículo primero de la Proclama Constitucional de 1969 se establecía el carácter "Socialista" de la Jamahiriya Árabe Libia Popular.

Lo que deseo enfatizar es que a Estados Unidos y sus aliados de la OTAN nunca le interesaron los derechos humanos.

La olla de grillos que tuvo lugar en el Consejo de Seguridad, en la reunión del Consejo de Derechos Humanos con sede en Ginebra, y en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, fue puro teatro.

Comprendo perfectamente las reacciones de los líderes políticos envueltos en tantas contradicciones y estériles debates, dada la urdimbre de intereses y problemas que deben atender.

Todos sabemos muy bien que el carácter de miembro permanente, el poder de veto, la posesión de armas nucleares, y no pocas instituciones son fuentes de privilegios e intereses impuestos por la fuerza a la humanidad. Se puede estar o no de acuerdo con muchas de ellas, pero jamás aceptarlas como medidas justas o éticas.

El imperio pretende ahora hacer girar los acontecimientos en torno a lo que hizo o no Gaddafi, porque necesita intervenir militarmente en Libia y golpear la ola revolucionaria desatada en el mundo árabe. Hasta ahora no se decía una palabra, se guardaba silencio y se hacían negocios.

Promovida la latente rebeldía libia por los órganos de inteligencia yanki, o por los errores del propio Gaddafi, es importante que los pueblos no se dejen engañar, ya que muy pronto la opinión mundial tendrá suficientes elementos para saber a qué atenerse.

A mi juicio, y así lo expresé desde el primer momento, había que denunciar los planes de la belicosa OTAN.

Libia, igual que muchos países del Tercer Mundo, es miembro del Movimiento de Países No Alineados, del Grupo de los 77 y otras organizaciones internacionales, a través de las cuales se establecen relaciones independientemente de su sistema económico y social.

A grandes rasgos: la Revolución en Cuba, inspirada en principios Marxistas-Leninistas y Martianos, había triunfado en 1959 a 90 millas de Estados Unidos, que nos impuso la Enmienda Platt y era propietario de la economía de nuestro país.

Casi de inmediato, el imperio promovió contra nuestro pueblo la guerra sucia, las bandas contrarrevolucionarias, el criminal bloqueo económico, y la invasión mercenaria de Girón, custodiada por un portaaviones y su infantería de marina lista para desembarcar si la fuerza mercenaria obtenía determinados objetivos.

Apenas año y medio después nos amenazó con el poderío de su arsenal nuclear. Una guerra de ese carácter estuvo a punto de estallar.

Todos los países latinoamericanos, con la excepción de México, participaron del criminal bloqueo que todavía perdura, sin que nuestro país jamás se rindiera. Es importante recordarlo para los que carecen de memoria histórica.

En enero de 1986, esgrimiendo la idea de que Libia estaba detrás del llamado terrorismo revolucionario, Reagan ordenó romper relaciones económicas y comerciales con ese país.

En marzo, una fuerza de portaaviones en el Golfo de Sirte, dentro de aguas consideradas nacionales por Libia, desató ataques que ocasionaron la destrucción de varias unidades navales provistas de lanzamisiles y de sistemas de radares de costa que ese país había adquirido en la URSS.

El 5 de abril, una discoteca en Berlín Occidental, frecuentada por soldados de Estados Unidos, fue víctima de explosivos plásticos, en el que tres personas murieron, dos de ellas militares norteamericanos y muchos fueron heridos.

Reagan acusó a Gaddafi y ordenó a la Fuerza Aérea que diera respuesta. Tres escuadrones despegaron de los portaaviones de la VI Flota y bases en el Reino Unido, atacaron con misiles y bombas siete objetivos militares en Trípoli y Bengasi. Alrededor de 40 personas murieron, 15 de ellas civiles. Advertido del avance de los bombarderos, Gaddafi reunió la familia y estaba abandonando su residencia ubicada en el complejo militar de Bab Al Aziziya, al sur de la capital. No había concluido la evacuación cuando un misil impactó directamente en la residencia, su hija Hanna murió y otros dos hijos resultaron heridos. El hecho recibió un amplio rechazo; la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución de condena por violación de la Carta de la ONU y el Derecho Internacional. Igual hizo en términos enérgicos el Movimiento de Países No Alineados, la Liga Árabe y la OUA.

El 21 de diciembre de 1988, un Boeing 747 de la compañía Pan Am que volaba de Londres a Nueva York se desintegró en pleno vuelo por el estallido de una bomba, los restos cayeron sobre la localidad de Lockerbie, y la tragedia costó 270 vidas de 21 nacionalidades.

En un principio el Gobierno de Estados Unidos sospechó de Irán, como represalia por la muerte de 290 personas por el derribo de un Airbus de su línea estatal. Las investigaciones, según los yankis, implicaban dos agentes de la inteligencia libia. Imputaciones similares contra Libia se hicieron por un avión de la aerolínea francesa en ruta Brazzaville-N’Djamena-París, implicando a funcionarios libios que Gaddafi rechazó extraditar por hechos que negó categóricamente.

Una leyenda tenebrosa se fabricó contra él con la participación de Reagan y Bush padre.

Desde 1975 hasta la etapa final del gobierno de Reagan, Cuba se había consagrado a sus deberes internacionalistas en Angola y otros países de África. Conocíamos de los conflictos que se desarrollaron en Libia o en torno a ella por lecturas y testimonios de personas muy vinculadas a ese país y al mundo árabe, así como por las impresiones que guardamos de numerosas personalidades de distintos países con los que tuvimos contactos en aquellos años.

Muchos conocidos líderes africanos con los que Gaddafi mantenía relaciones estrechas se esforzaron por buscar soluciones a las tensas relaciones entre Libia y el Reino Unido.

El Consejo de Seguridad le había impuesto sanciones a Libia que comenzaron a superarse cuando Gaddafi aceptó someter a juicio, con determinadas condiciones, a los dos acusados por el avión que estalló sobre Escocia.

Delegaciones libias comenzaron a ser invitadas a reuniones intereuropeas. En julio de 1999 Londres inició el restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas con Libia, después de algunas concesiones adicionales.

En septiembre de ese año, los ministros de la Unión Europea aceptaron revocar las medidas restrictivas al comercio tomadas en 1992.

El 2 de diciembre, Massimo D’Alema, primer ministro italiano, realizó la primera visita de un jefe de gobierno europeo a Libia.

Desaparecida la URSS y el campo socialista de Europa, Gaddafi decidió aceptar las demandas de Estados Unidos y la OTAN.

Cuando visité Libia en mayo de 2001, me exhibió las ruinas del traidor ataque con que Reagan asesinó a su hija, y estuvo a punto de exterminar a toda la familia.

A inicios del 2002, el Departamento de Estado informó que estaban en curso conversaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Libia.

En mayo se había vuelto a incluir a Libia en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, aunque, en enero, el presidente George W. Bush no había mencionado al país africano en su célebre discurso sobre los integrantes del "eje del mal".

Al iniciarse el año 2003, en virtud del acuerdo económico sobre indemnizaciones alcanzado entre Libia y los países demandantes, Reino Unido y Francia, el Consejo de Seguridad de la ONU levantó las sanciones de 1992 contra Libia.

Antes de finalizar el 2003, Bush y Tony Blair informaron de un acuerdo con Libia, país que había entregado a expertos de inteligencia del Reino Unido y Washington documentación de los programas no convencionales de armas, así como misiles balísticos con un alcance superior a 300 kilómetros. Funcionarios de ambos países ya habían visitado diversas instalaciones. Era el fruto de muchos meses de conversaciones entre Trípoli y Washington, como reveló el propio Bush.

Gaddafi cumplió sus promesas de desarme. En pocos meses Libia entregó las cinco unidades de misiles Scud-C con un alcance de 800 kilómetros y los cientos de Scud-B, cuyo alcance sobrepasaba los 300 kilómetros en misiles defensivos de corto alcance.

A partir de octubre de 2002 se inició el maratón de visitas a Trípoli: Berlusconi, en octubre de 2002; José María Aznar, en septiembre de 2003; Berlusconi de nuevo en febrero, agosto y octubre de 2004; Blair, en marzo de 2004; el alemán Schröeder, en octubre de ese año; Jacques Chirac, en noviembre de 2004. Todo el mundo feliz. Poderoso caballero es don dinero.

Gaddafi recorrió triunfalmente Europa. Fue recibido en Bruselas en abril de 2004 por Romano Prodi, presidente de la Comisión Europea; en agosto de ese año el líder libio invitó a Bush a visitar su país; Exxon Mobil, Chevron, Texaco y Conoco Philips ultimaban la reanudación de la extracción de crudo a través de joint ventures.

En mayo de 2006, Estados Unidos anunció la retirada de Libia de la lista de países terroristas y el establecimiento de relaciones diplomáticas plenas.

En 2006 y 2007, Francia y Estados Unidos suscribieron acuerdos de cooperación nuclear con fines pacíficos; en mayo de 2007, Blair volvió a visitar a Gaddafi en Sirte. British Petroleum firmó un contrato "enormemente importante" según se declaró para la exploración de yacimientos de gas.

En diciembre de 2007, Gaddafi realizó dos visitas a Francia y firmó contratos de equipamientos militares y civiles por valor de 10 000 millones de euros; y a España, donde se entrevistó con el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Contratos millonarios se suscribieron con importantes países de la OTAN.

¿Qué es lo que ahora ha originado la retirada precipitada de las embajadas de Estados Unidos y los demás miembros de la OTAN?

Todo resulta sumamente extraño.

George W. Bush, el padre de la estúpida guerra antiterrorista, declaró el 20 de septiembre de 2001 a los cadetes de West Point "Nuestra seguridad requerirá [¼ ] la fuerza militar que ustedes dirigirán, una fuerza que debe estar lista para atacar inmediatamente en cualquier oscuro rincón del mundo. Y nuestra seguridad requerirá que estemos listos para el ataque preventivo cuando sea necesario defender nuestra libertad y [¼ ] nuestras vidas."

"Debemos descubrir células terroristas en 60 países o más [¼ ] Junto a nuestros amigos y aliados, debemos oponernos a la proliferación y afrontar a los regímenes que patrocinan el terrorismo, según requiera cada caso."

¿Qué pensará Obama de ese discurso?

¿Qué sanciones impondrá el Consejo de Seguridad a los que mataron más de un millón de civiles en Irak y a los que todos los días asesinan hombres, mujeres y niños en Afganistán, donde en días recientes la población enardecida se lanzó a las calles a protestar contra la matanza de niños inocentes?

Un despacho de la AFP procedente de Kabul, fechado hoy 9 de marzo, revela que: "El año pasado fue el más letal para los civiles en nueve años de guerra entre los talibanes y las fuerzas internacionales en Afganistán, con casi 2 800 muertos, un 15% más que en 2009, indicó el miércoles un informe de la ONU, que subraya el costo humano del conflicto para la población."

"¼ la insurrección de los talibanes se intensificó y ganó terreno en estos últimos años, con acciones de guerrilla más allá de sus bastiones tradicionales del sur y del este."

"Con 2 777 exactamente, el número de civiles muertos en 2010 aumentó en 15% con respecto a 2009, indica el informe anual conjunto de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán¼ "

"El presidente Barack Obama expresó el 3 de marzo su "profundo pesar" al pueblo afgano por los nueve niños muertos, y también lo hicieron el general estadounidense David Petraeus, comandante en jefe de la ISAF, y el secretario de Defensa, Robert Gates."

"¼ el reporte de la UNAMA destaca que el número de civiles muertos en 2010 es cuatro veces superior a los soldados de las fuerzas internacionales caídos en combate en ese mismo año."

"El año 2010 ha sido, de lejos, el año más mortífero para los soldados extranjeros en nueve años de guerra, con 711 muertos, confirmando que la guerrilla de los talibanes se intensificó pese al envío de 30 000 soldados estadounidenses de refuerzo el año pasado."

Durante 10 días, en Ginebra y en Naciones Unidas, se pronunciaron más de 150 discursos sobre violaciones de los derechos humanos que fueron repetidos millones de veces por televisión, radio, Internet y la prensa escrita.

El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, en su intervención del pasado 1º de marzo de 2011 ante los Ministros de Relaciones Exteriores reunidos en Ginebra, expresó:

"La conciencia humana rechaza la muerte de personas inocentes en cualquier circunstancia y lugar. Cuba comparte plenamente la preocupación mundial por las pérdidas de vidas de civiles en Libia y desea que su pueblo alcance una solución pacífica y soberana a la guerra civil que allí ocurre, sin ninguna injerencia extranjera, y que garantice la integridad de esa nación."

Algunos de los párrafos finales de su intervención fueron lapidarios:

"Si el derecho humano esencial es el derecho a la vida, ¿estará listo el Consejo para suspender la membresía de los Estados que desaten una guerra?"

"¿Suspenderá a los Estados que financien y suministren ayuda militar empleada por el Estado receptor en violaciones masivas, flagrantes y sistemáticas de los derechos humanos y en ataques contra la población civil, como las que ocurren en Palestina?"

"¿Aplicará esa medida contra países poderosos que realicen ejecuciones extrajudiciales en territorio de otros Estados con empleo de alta tecnología, como municiones inteligentes y aviones no tripulados?"

"¿Qué ocurrirá con Estados que acepten en sus territorios cárceles ilegales secretas, faciliten el tránsito de vuelos secretos con personas secuestradas o participen de actos de tortura?"

Compartimos plenamente la valiente posición del líder bolivariano Hugo Chávez y el ALBA.

Estamos contra la guerra interna en Libia, a favor de la paz inmediata y el respeto pleno a la vida y los derechos de todos los ciudadanos, sin intervención extranjera, que solo serviría a la prolongación del conflicto y los intereses de la OTAN.

Fidel Castro Ruz
Marzo 9 de 2011

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Reflections of Fidel
NATO, war, lies and business


AS some people know, in September of 1969, Muammar al-Gaddafi, a Bedouin Arab soldier of unusual character and inspired by the ideas of the Egyptian leader Gamal Abdel Nasser, promoted within the heart of the Armed Forces a movement which overthrew King Idris I of Libya, almost a desert country in its totality, with a sparse population, located to the north of Africa between Tunisia and Egypt.

Libya’s significant and valuable energy resources were progressively being discovered.

Born into the heart of a Bedouin community, nomadic desert shepherds in the region of Tripoli, Gaddafi was profoundly anti-colonialist. It is known that a paternal grandfather died fighting against the Italian invaders when Libya was invaded by the latter in 1911. The colonial regime and fascism changed everyone’s lives. It is likewise said that his father was imprisoned before earning his daily bread as an industrial worker.

Even Gaddafi’s adversaries confirm that he stood out for his intelligence as a student; he was expelled from high school for his anti-monarchical activities. He managed to enroll in another school and later to graduate in law at the University of Benghazi, aged 21. He then entered the Benghazi Military College, where he created the Union of Free Officers Movement, subsequently completing his studies in a British military academy.

These antecedents explain the notable influence that he later exercised in Libya and over other political leaders, whether or not they are now for or against Gaddafi.

He initiated his political life with unquestionably revolutionary acts.

In March 1970, in the wake of mass nationalist protests, he achieved the evacuation of British soldiers from the country and, in June, the United States vacated the large airbase close to Tripoli, which was handed over to military instructors from Egypt, a country allied with Libya.

In 1970, a number of Western oil companies and banking societies with the participation of foreign capital were affected by the Revolution. At the end of 1971, the same fate befell the famous British Petroleum. In the agricultural sector all Italian assets were confiscated, and the colonialists and their descendants were expelled from Libya.

State intervention was directed toward the control of the large companies. Production in that country grew to become one of the highest in the Arab world. Gambling was prohibited, as was alcohol consumption. The legal status of women, traditionally limited, was elevated.

The Libyan leader became immersed in extremist theories as much opposed to communism as to capitalism. It was a stage in which Gaddafi devoted himself to theorizing, which would be meaningless to include in this analysis, except to note that the first article of the Constitutional Proclamation of 1969, established the "Socialist" nature of the Libyan Arab Jamahiriya.

What I wish to emphasize is that the United States and its NATO allies were never interested in human rights.

The pandemonium that occurred in the Security Council, in the meeting of the Human Rights Council based in Geneva, and in the UN General Assembly in New York, was pure theater.

I can perfectly comprehend the reactions of political leaders embroiled in so many contradictions and sterile debates, given the intrigue of interests and problems which they have to address.

All of us are well aware that status as a permanent member, veto power, the possession of nuclear weapons and more than a few institutions, are sources of privilege and self-interest imposed on humanity by force. One can be in agreement with many of them or not, but never accept them as just or ethical measures.

The empire is now attempting to turn events around to what Gaddafi has done or not done, because it needs to militarily intervene in Libya and deliver a blow to the revolutionary wave unleashed in the Arab world. Through now not a word was said, silence was maintained and business was conducted.

Whether a latent Libyan rebellion was promoted by yankee intelligence agencies or by the errors of Gaddafi himself, it is important that the peoples do not let themselves be deceived, given that, very soon, world opinion will have enough elements to know what to believe.

In my opinion, and as I have expressed since the outset, the plans of the bellicose NATO had to be condemned.

Libya, like many Third World countries, is a member of the Non-Aligned Movement, the Group of 77 and other international organizations, via which relations are established independently of economic and social system.

Briefly: the Revolution in Cuba, inspired by Marxist-Leninist and Martí principles, had triumphed in 1959 at 90 miles from the United States, which imposed the Platt Amendment on us and was the proprietor of our country’s economy.

Almost immediately, the empire promoted against our people dirty warfare, counterrevolutionary gangs, the criminal economic blockade and the mercenary invasion of the Bay of Pigs, guarded by an aircraft carrier and its marines ready to disembark if the mercenary force secured certain objectives.

Barely a year and a half later, it threatened us with the power of its nuclear arsenal. A war of that nature was about to break out.

All the Latin American countries, with the exception of Mexico, took part in the criminal blockade which is still in place, without our country ever surrendering. It is important to recall that for those lacking historical memory.

In January 1986, putting forward the idea that Libya was behind so-called revolutionary terrorism, Reagan ordered the severing of economic and commercial relations with that country.

In March, an aircraft carrier force in the Gulf of Sirte, within what Libya considered its national waters, unleashed attacks which destroyed a number of naval units equipped with rocket launchers and coastal radar systems which that country had acquired in the USSR.

On April 5, a discotheque in West Berlin frequented by U.S. soldiers was the target of a plastic explosives attack, in which three people died, two of them U.S. soldiers, and many people were injured.

Reagan accused Gaddafi and ordered the Air Force to respond. Three squadrons took off from 6th Fleet aircraft carriers and bases in the United Kingdom, and attacked with missiles and bombs seven military targets in Tripoli and Benghazi. Some 40 people died, 15 of them civilians. Warned in advance of the bombardments, Gaddafi gathered together his family and was leaving his residence located in the Bab Al Aziziya military complex south of the capital. The evacuation had not been completed when a missile directly hit the residence, his daughter Hanna died and another two of his children were wounded. That act was widely rejected; the UN General Assembly passed a resolution of condemnation given what was a violation of the UN Charter and international law. The Non-Aligned Movement, the Arab League and the OAU did likewise in energetic terms.

On December 21, 1988, a Pan Am Boeing 747 flying from London to New York disintegrated in full flight when a bomb exploded aboard, the wreckage fell on the locality of Lockerbie and the tragedy cost the lives of 270 people of 21 nationalities.

Initially, the United States suspected Iran, in reprisal for the death of 290 people when an Airbus belonging to its state line was brought down. According to the yankees, investigations implicated two Libyan intelligence agents. Similar accusations against Libya were made in the case of the French airline on the Brazzaville-N’Djamena-Paris route, implicating Libyan officials whom Gaddafi refused to extradite for acts that he categorically denied.

A sinister legend was fabricated against him, with the participation of Reagan and Bush Senior.

From 1975 to the final stage of the Regan administration, Cuba dedicated itself to its internationalist duties in Angola and other African nations. We were aware of the conflicts developing in Libya or around her via readings and testimonies from people closely linked to that country and the Arab world, as well as impressions we retained from many figures in different countries with whom we had contact during those years.

Many known African leaders with whom Gaddafi maintained close relations made efforts to find a solution to the tense relations between Libya and the United Kingdom.

The Security Council had imposed sanctions on Libya which began to be overcome when Gaddafi agreed to the trial, under specific conditions, of the two men accused of the plane sabotage over Scotland.

Libyan delegations began to be invited to inter-European meetings. In July 1999 London initiated the reestablishment of full diplomatic relations with Libya after some additional concessions.

In September of that year, European Union ministers agreed to revoke the restrictive trade measures imposed in 1992.

On December 2, Massimo D’Alema, the Italian prime minister, made the first visit to Libya by a European head of government.

With the disappearance of the USSR and the European socialist bloc, Gaddafi decided to accept the demands of the United States and NATO.

When I visited Libya in May 2001, he showed me the ruins left by the treacherous attack during which Reagan murdered his daughter and almost exterminated his entire family.

In early 2002, the State Department announced that diplomatic talks between the United States and Libya were underway.

In May, Libya was once again included on the list of states sponsoring terrorism although, in January, President George W. Bush had not mentioned the African country in his famous speech on members of the "axis of evil."

At the beginning of 2003, in accordance with the economic agreement on compensation reached between Libya and the plaintiffs, the United Kingdom and France, the UN Security Council lifted its 1992 sanctions against Libya.

Before the end of 2003, Bush and Tony Blair reported an agreement with Libya, which had submitted documentation to British and U.S. intelligence experts about conventional weapons programs and ballistic missiles with a range of more than 300 kilometers. Officials from both countries had already visited a number of installations. It was the result of many months of conversation between Tripoli and Washington, as Bush himself revealed.

Gaddafi kept his disarmament promises. Within five months Libya handed over the five units of Scud-C missiles with a range of 800 km and hundreds of Scud-B which have a range exceeding the 300 kilometers of defensive short-range missiles.

As of October, 2002, a marathon of visits to Tripoli began: Berlusconi, in October 2002; José María Aznar, in September 2003; Berlusconi again in February, August and October of 2004; Blair, in March of 2004; the German Schröeder, in October of that year; Jacques Chirac, November 2004. Everybody happy. Money talks.

Gaddafi toured Europe triumphantly. He was received in Brussels in April of 2004 by Romano Prodi, president of the European Commission; in August of that year the Libyan leader invited Bush to visit his country; Exxon Mobil, Chevron, Texaco and Conoco Philips established renewed oil extraction operations through joint ventures.

In May of 2006, the United States announced the removal of Libya from its list of nations harboring terrorists and established full diplomatic relations.

In 2006 and 2007, France and the U.S. signed accords for cooperation in nuclear development for peaceful ends; in May, 2007, Blair returned to visit Gaddafi in Sirte. British Petroleum signed a contract it described as "enormously important," for the exploration of gas fields.

In December of 2007, Gaddafi made two trips to France to sign military and civilian equipment contracts for 10 billion euros, and to Spain where he met with President José Luis Rodríguez Zapatero. Contracts worth millions were signed with important NATO countries.

What has now brought on the precipitous withdrawal of U.S. and other NATO members' embassies?

It all seems extremely strange.

George W. Bush, father of the stupid anti-terrorist war, said on September 20, 2011 to west Point cadets, "Our security will require … the military you will lead, a military that must be ready to strike at a moment's notice in any dark corner of the world. … to be ready for preemptive action when necessary to defend our liberty and to defend our lives.

"We must root out terrorist cells in 60 countries or more … with our friends and allies, we have to stop their proliferation and confront regimes which harbor or support terrorism, as is required in each case."

What might Obama think of that speech?

What sanctions will the Security Council impose on those who have killed more than a million civilians in Iraq and those who everyday are murdering men, women and children in Afghanistan, where just recently the angry population took to the streets to protest the massacre of innocent children?

An AFP dispatch from Kabul, dated today, March 9, reveals, "Last year was the most lethal for civilians in the nine-year war between the Taliban and international forces in Afghanistan, with almost 2,800 deaths, 15% more than in 2009, a United Nations report indicated on Wednesday, underlining the human cost of the conflict for the population.

"… The Taliban insurrection has intensified and gained ground in these last few years, with guerrilla actions beyond its traditional bastions in the South and East.

"At exactly 2,777, the number of civilian deaths in 2010 increased by 15% as compared to 2009," the UN Assistance Mission in Afghanistan annual report indicated.

"On March 3, President Barack Obama expressed his profound condolences to the Afghan people for the nine children killed, as did U.S. General David Petraeus, commander in chief of the ISAF and Secretary of Defense Robert Gates.

"… The UNAMA report emphasizes that the number of civilian deaths is four times greater than the number of international forces soldiers killed in combat during the same year.

"So far, 2010 has been the most deadly for foreign soldiers in the nine years of war, with 711 dead, confirming that the Taliban's guerilla war has intensified despite the deployment of 30,000 U.S. reinforcements last year."

Over the course of 10 days, in Geneva and in the United Nations, more than 150 speeches were delivered about violations of human rights, which were repeated million of times on television, radio, Internet and in the written press.

Cuba's Foreign Minister Bruno Rodríguez, in his remarks March 1, 2011 before Foreign Relations ministers in Geneva, said:

"Humanity's conscience is repulsed by the deaths of innocent people under any circumstances, anyplace. Cuba fully shares the worldwide concern for the loss of civilian lives in Libya and hopes that its people are able to reach a peaceful and sovereign solution to the civil war occurring there, with no foreign interference, and guarantee the integrity of that nation."

Some of the final paragraphs of his speech were scathing.

"If the essential human right is the right to life, will the Council be ready to suspend the membership of states that unleash war?

"Will it suspend states which finance and supply military aid utilized by recipient states for mass, flagrant and systematic violations of human rights and attacks on the civilian population, like those taking place in Palestine?

"Will it apply measures to powerful countries which are perpetuating extra-judicial executions in the territory of other states with the use of high technology, such as smart bombs and drone aircraft?

"What will happen with states which accept secret illegal prisons in their territories, facilitate the transit of secret flights with kidnapped persons aboard, or participate in acts of torture?

We fully share the valiant position of the Bolivarian leader Hugo Chávez and the Bolivarian Alliance for the Peoples of Our America (ALBA).

We are against the internal war in Libya, in favor of immediate peace and respect for the lives and rights of all citizens, without foreign intervention, which would only serve to prolong the conflict and NATO interests.

Fidel Castro Ruz

March 9, 2011


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March 10th, 2011

Preservemos los medios comunitarios. = Don’t Ice Out Public Media.

Preservemos los medios comunitarios

Por Amy Goodman

El bosque de álamos de Kebler Pass, Colorado es uno de los organismos vivos más grandes del mundo. Miles de álamos comparten el mismo sistema de raíces interconectadas. El fin de semana pasado, atravesé el camino Kebler Pass, que está a tres mil metros de altura, en una moto de nieve. Hice el recorrido entre las localidades de Paonia y Crested Butte. Realicé un viaje relámpago a Colorado para ayudar a las radios comunitarias a recaudar fondos, por lo que asistí a nueve eventos de beneficencia en tan solo dos días. El director de programación de la emisora de radio comunitaria KVNF de Paonia nos dejó donde comienza el camino. Allí nos recogió el director de programación de la radio comunitaria KBUT de Crested Butte y, junto con un grupo de DJs de la emisora, recorrimos rápidamente en motos de nieve los 50 kilómetros de camino que hay entre las dos localidades.

Ahora que los republicanos tienen la mayoría en la Cámara de Representantes, una de las primeras medidas que tomaron fue recortar a cero el actual financiamiento de la Corporación de Radiodifusión Pública (CPB, por sus siglas en inglés). Asimismo, el diputado Doug Lamborn de Colorado Springs presentó un proyecto de ley para quitar en forma permanente el financiamiento a la CPB. Lamborn le dijo a NPR: "Vivimos en una realidad en la que hay 150 canales de cable. El 99 por ciento de los estadounidenses tienen televisión. Tenemos Internet en nuestros teléfonos celulares. Estamos en una época en que ya no es necesario subsidiar la radiodifusión".

Pero la radiodifusión pública y comunitaria se estableció precisamente a raíz de los peligros de los medios comerciales. Cuando hablamos de la guerra, necesitamos un medio que no esté auspiciado por los fabricantes de armas. Cuando hablamos de la reforma del sistema de salud, necesitamos un medio que no esté patrocinado por las empresas de seguros de salud o las grandes farmacéuticas.

En una declaración realizada la semana pasada ante el Senado, la Secretaria de Estado Hillary Clinton criticó duramente a los medios comerciales. Dijo: "La audiencia de Al Jazeera está aumentando en Estados Unidos porque trasmite noticias reales. Puede que uno no esté de acuerdo con ellas, pero uno siente que está recibiendo noticias reales todo el día en lugar de un millón de comerciales y, ustedes saben, discusiones entre charlatanes y el tipo de cosas que nosotros hacemos en nuestros informativos, algo que no es particularmente informativo para nosotros y mucho menos para los extranjeros".

Clinton estaba pidiendo más financiamiento para los órganos de propaganda en el extranjero del gobierno de Estados Unidos, como Voice of America, Radio Martí y el canal de televisión en árabe producido en Virginia y transmitido en Medio Oriente, Al-Hurra. Está previsto que ese brazo del Departamento de Estado reciba 769 millones de dólares, casi el doble de financiamiento que la Corporación para la Radiodifusión Pública. El sistema de medios de las fuerzas armadas de Estados Unidos tiene un presupuesto anual que supera los 150 millones de dólares y distribuye programación de entretenimiento a las bases en el extranjero y contenido propagandístico las 24 horas a través de su plataforma de televisión, el Canal del Pentágono.

Clinton agregó: "Asistimos a una guerra de la información. Ya saben, durante la Guerra Fría fuimos muy buenos en transmitir el mensaje de Estados Unidos hacia afuera. Luego de la caída del muro de Berlín dijimos: 'Está bien. Ya fue suficiente. Lo logramos. Terminamos nuestra tarea'. Y lamentablemente estamos pagando un precio muy alto por eso. Y nuestros medios privados no pueden llenar ese vacío".

Si bien el diagnóstico de Clinton sobre las fallas de los medios comerciales estadounidenses es correcta, su respuesta es equivocada. Necesitamos más noticias genuinas y menos propaganda. El profesor Robert McChesney, especializado en estudios de los medios masivos de comunicación, estuvo de acuerdo con esta afirmación. Me dijo: "Lo que hay que hacer es tomar buena parte de esos 750 millones de dólares, agregarlo a lo que se está gastando actualmente en Estados Unidos, y crear un sistema de radiodifusión público y comunitario que sea realmente dinámico, fuerte y competitivo, que trate al gobierno de Estados Unidos de la misma forma que trata a cualquier otro gobierno, que tenga el mismo estándar de periodismo, y luego lo transmita al mundo, haga eso completamente accesible al mundo. Y creo que eso mostraría lo mejor de Estados Unidos. Y esa sería una voz que tendría un gran atractivo para la gente de todo el mundo que está sedienta de libertad y democracia. Y reforzaría la posición de Estados Unidos en el mundo más que cualquier otra cosa".

En la zona rural de Colorado, en las regiones rurales de todo el país y en las reservas indígenas estadounidenses, las emisoras comunitarias de radio dependen en un 25 a 50 por ciento de fondos de la CPB para su funcionamiento. En el evento de beneficencia en Paonia, que fue un éxito de público, la Directora General de KVNF Sally Kane explicó la crisis: "La Ley de Comunicaciones de 1934 reserva solo un pequeño espectro de las señales de radio para que sirvan al interés público y estén libres de influencia comercial. Este servicio público es esencial para la población rural de Estados Unidos. Paradójicamente, son las emisoras de radio rurales las que sufrirían las consecuencias en forma desproporcionada si se elimina el financiamiento. Una vez más se trata de cortar los servicios a quienes más los necesitan, mientras se protege a los grupos que pueden pagar a un pelotón de lobbistas para que defiendan sus intereses. Me niego a imaginar a mi región sin mi radio comunitaria".

La respuesta fue la misma en todas las paradas del recorrido: Idaho Springs, Carbondale, Panoia, Crested Butte, Monarch Pass, Salida (el límite occidental del distrito del congresista Lamborn), Tellkuride, Rico y por último Durango. En los salones de las municipalidades, auditorios y teatros repletos, la pasión de los habitantes del lugar por sus emisoras de radio demuestra que, al igual que los álamos de las Montañas Rocosas, estas pequeñas emisoras de radio son resistentes, fuertes y están profundamente enraizadas en sus comunidades. Su financiamiento es una inversión que debería mantenerse.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Don’t Ice Out Public Media

By

Amy Goodman

The aspen grove on Kebler Pass in Colorado is one of the largest organisms in the world. Thousands of aspen share the same, interconnected root system. Last weekend, I snowmobiled over the pass, 10,000 feet above sea level, between the towns of Paonia and Crested Butte. I was racing through Colorado to help community radio stations raise funds, squeezing in nine benefits in two days. The program director of public radio station KVNF in Paonia dropped us at the trailhead, where the program director of KBUT public radio in Crested Butte and a crew of station DJs picked us up on snowmobiles to whisk us 30 miles over the pass.

Now that the Republicans have taken over the House of Representatives, one of their first acts was to “zero out” current funding for the Corporation for Public Broadcasting (CPB). Furthermore, Rep. Doug Lamborn from Colorado Springs has offered a bill to permanently strip CPB funding. Lamborn told NPR, “We live in a day of 150 cable channels—99 percent of Americans own a TV, we get Internet on our cell phones, we are in a day and age when we no longer need to subsidize broadcasting.”

But public broadcasting was established precisely because of the dangers of the commercial media. When we are discussing war, we need a media not brought to us by weapons manufacturers. When discussing health care reform, we need a media not sponsored by insurance companies or Big Pharma.

In Senate testimony last week, Secretary of State Hillary Clinton fiercely criticized the commercial media, saying: “We are in an information war, and we are losing that war. ... Viewership of Al-Jazeera is going up in the United States because it’s real news. You may not agree with it, but you feel like you’re getting real news around the clock instead of a million commercials and, you know, arguments between talking heads and the kind of stuff that we do on our news.” Clinton was asking for more funding for the overseas propaganda organs of the U.S. government, like Voice of America, Radio Marti and the Arabic-language TV channel that is produced in Virginia for broadcast to the Middle East, Al-Hurra. That arm of the State Department is slated to receive $769 million, almost twice the funding of the CPB. The U.S. military’s media operation has an annual budget exceeding $150 million and distributes entertainment programming to overseas bases, and propagandistic content on its full-time U.S. television platform, The Pentagon Channel.

While Clinton’s description of the failed U.S. commercial media is correct, her prescription is all wrong. We need more genuine news and less propaganda. Media studies professor Robert McChesney echoed that, telling me: “The smart thing to do is to take most of that $750 million, add it onto what’s being spent currently in the United States, and create a really dynamic, strong, competitive public and community broadcasting system that treats the U.S. government the same way it treats other governments, the same standard of journalism, then broadcast that to the world, make that fully accessible to the world. And I think that would show the United States at its very best.”

In rural Colorado, as in rural regions across the country, and on Native American reservations, public radio stations rely on CPB grants for anywhere from 25 percent to 50 percent of their operating budgets. At the standing-room-only benefit in Paonia, KVNF General Manager Sally Kane explained the crisis: “The Communications Act of 1934 set aside a small spectrum of the airwaves to serve the public interest and to be free of commercial influence. ... Once again, it’s cutting services to those who need it most, while protecting those groups who can afford a posse of lobbyists to defend their interests. I refuse to imagine my region without my community radio station.”

The response was the same, from Idaho Springs, to Carbondale, Paonia, via snowmobile to Crested Butte, then over Monarch Pass to Salida (at the western edge of Lamborn’s district), to Telluride, then Rico, and on to Durango. In the packed town halls, auditoriums and theaters, the passion among the local residents for their stations demonstrates that, like the aspen groves of the Rocky Mountains, these small stations are resilient, strong and deeply rooted in their communities. Their funding is an investment that should be preserved.

Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman.
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February 25th, 2011

Levantamientos populares: de Medio Oriente al Medio Oeste. = Uprisings: From the Middle East to the Midwest.

Levantamientos populares: de Medio Oriente al Medio Oeste

Por Amy Goodman

Cerca de ochenta mil personas marcharon el sábado al Capitolio del estado de Wisconsin en Madison, como parte de una creciente protesta contra el intento del flamante gobernador republicano Scott Walker, no solo de acosar a los sindicatos que nuclean a los empleados públicos, sino de desarticularlos. El levantamiento popular de Madison sucede inmediatamente después de los de Medio Oriente. Un estudiante universitario veterano de la guerra de Irak, llevaba un cartel que decía “Fui a Irak y ¿volví a mi casa en Egipto?” Otro decía, “Walker: el Mubarak del Medio Oeste”.
Del mismo modo, en Madison circuló una foto de un joven en una manifestación en El Cairo con un cartel que decía “Egipto apoya a los trabajadores de Wisconsin: el mismo mundo, el mismo dolor”. Mientras tanto, en un intento por derrocar al eterno dictador Muammar Gaddafi, los libios siguen desafiando la violenta ofensiva del gobierno, al tiempo que más de 10.000 personas marcharon el martes en Columbus, Ohio para oponerse al intento del gobernador republicano John Kasich de dar un golpe de estado legislativo en contra de los sindicatos.

Hace apenas algunas semanas, la solidaridad entre jóvenes egipcios y policías de Wisconsin, o entre trabajadores libios y empleados públicos de Ohio, hubiera parecido increíble.

El levantamiento en Túnez fue provocado por el suicidio de un joven llamado Mohamed Bouazizi, egresado universitario de 26 años de edad, que no podía encontrar trabajo en su profesión. Mientras vendía frutas y verduras en el mercado, en repetidas oportunidades fue víctima de maltrato por parte de las autoridades tunecinas que en un momento le terminaron confiscando la balanza. Completamente frustrado se prendió fuego, chispa que encendió las protestas que se convirtieron en una ola revolucionaria en Medio Oriente y Norte de África. Durante décadas, la gente de la región ha vivido bajo dictaduras –muchas de las cuales reciben ayuda militar de Estados Unidos-, ha sufrido violaciones a los derechos humanos, además de tener bajos ingresos, altas tasas de desempleo y prácticamente ninguna libertad de expresión. Todo esto mientras las élites amasaban fortunas.

En los conflictos que vemos hoy en Wisconsin y Ohio hay un trasfondo semejante. La “Gran Recesión” de 2008, según el economista Dean Baker, ingresó en su trigésimo séptimo mes sin señales de mejoría. En un documento reciente, Baker dice que debido a la crisis financiera “muchos políticos argumentan que es necesario reducir en forma drástica las generosas jubilaciones del sector público, y de ser posible, no cumplir con las obligaciones jubilatorias ya asumidas. Gran parte del déficit en el sistema jubilatorio se debe a la caída de la bolsa de valores en los años 2007-2009”.

En otras palabras, los mercachifles de Wall Street que vendían las complejas acciones respaldadas por hipotecas que provocaron el colapso financiero, son quienes causaron el déficit en las pensiones. El periodista ganador del premio Pulitzer, David Cay Johnston dijo recientemente: “El empleado estatal promedio de Wisconsin gana 24.500 dólares al año. No se trata de una gran jubilación; el 15 por ciento del dinero destinado a esta jubilación anualmente es lo que se le paga a Wall Street por administrarlo. Es realmente un porcentaje demasiado alto para pagarle a Wall Street por administrar el dinero”.

Entonces, mientras la banca de inversión recorta un enorme porcentaje de los fondos jubilatorios, los trabajadores son demonizados y se les pide que hagan sacrificios. Los que provocaron el problema en cambio, luego obtuvieron rescates generosos, ahora reciben altísimos salarios y bonificaciones y no están siendo responsabilizados. Si rastreamos el origen el dinero, resulta que la campaña de Walker fue financiada por los tristemente célebres hermanos Koch, grandes patrocinadores de las organizaciones que forman el movimiento conservador tea party. Además donaron un millón de dólares a la Asociación de Gobernadores Republicanos, que otorgó un apoyo significativo a la campaña de Walker. Entonces, ¿acaso resulta sorprendente que Walker apoye a las empresas al otorgarles exenciones impositivas y que haya lanzando una gran campaña contra los empleados del sector público sindicalizados?

Uno de los sindicatos que Walter y Kasich en Ohio tienen en la mira es la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condados y Municipales (AFSCME, por sus siglas en inglés). El sindicato fue fundado en 1932, en medio de la Gran Depresión, en Madison. Tiene 1,6 millones de afiliados, entre quienes hay enfermeros, personal penitenciario, personal de guarderías, técnicos de emergencias médicas y trabajadores de la salud. Vale la pena recordar, en este Mes de la Historia Negra, que la lucha de los trabajadores de la salud del local Nº 1733 de AFSCME hizo que Dr. Martin Luther King Jr. fuera a Memphis, Tennessee, en abril de 1968. Como me dijo el Reverendo Jesse Jackson cuando marchaba junto a los estudiantes y sus profesores sindicalizados en Madison el martes pasado: “El último acto del Dr. King sobre la tierra, su viaje a Memphis, Tennessee, fue por el derecho de los trabajadores a negociar convenios colectivos de trabajo y el derecho al descuento de la cuota sindical de su salario. No es posible beneficiar a los ricos, mientras se deja a los pobres sin nada”.

Los trabajadores de Egipto, formando una coalición extraordinaria con los jóvenes, tuvieron un papel decisivo en el derrocamiento del régimen de ese país. En las calles de Madison, bajo la cúpula del Capitolio, se está produciendo otra muestra de solidaridad. Los trabajadores de Wisconsin hicieron concesiones en sus salarios y jubilaciones, pero no renunciarán al derecho a negociar convenios colectivos de trabajo. En este momento sería inteligente que Walker negociara. No es una buena época para los tiranos.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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Uprisings: From the Middle East to the Midwest

By

Amy Goodman

As many as 80,000 people marched to the Wisconsin state Capitol in Madison on Saturday as part of an ongoing protest against newly elected Republican Gov. Scott Walker’s attempt to not just badger the state’s public employee unions, but to break them. The Madison uprising follows on the heels of those in the Middle East. A sign held by one university student, an Iraq War vet, read, “I went to Iraq and came home to Egypt?” Another read, “Walker: Mubarak of the Midwest.” Likewise, a photo has circulated in Madison of a young man at a rally in Cairo, with a sign reading, “Egypt supports Wisconsin workers: One world, one pain.” Meanwhile, Libyans continue to defy a violent government crackdown against masses seeking to oust longtime dictator Moammar Gadhafi, and more than 10,000 marched Tuesday in Ohio to oppose Republican Gov. John Kasich’s attempted anti-union legislative putsch.

Just a few weeks ago, solidarity between Egyptian youth and Wisconsin police officers, or between Libyan workers and Ohio public employees, might have elicited a raised eyebrow.

The uprising in Tunisia was sparked by the suicide of a young man named Mohamed Bouazizi, a 26-year-old university graduate who could not find professional work. Selling fruits and vegetables in the market, he was repeatedly harassed by Tunisian authorities who eventually confiscated his scale. Unbearably frustrated, he set himself on fire, a spark that ignited the protests that became the wave of revolution in the Middle East and North Africa. For decades in the region, people have lived under dictatorships—many that receive U.S. military aid—suffering human-rights abuses along with low income, high unemployment and almost no freedom of speech. All this, while the elites amassed fortunes.

Similar grievances underlie the conflicts in Wisconsin and Ohio. The “Great Recession” of 2008, according to economist Dean Baker, is now in its 37th month, with no sign of relenting. In a recent paper, Baker says that, due to the financial crisis, “many political figures have argued the need to drastically reduce the generosity of public sector pensions, and possibly to default on pension obligations already incurred. Most of the pension shortfall ... is attributable to the plunge in the stock market in the years 2007-2009.”

In other words, Wall Street hucksters, selling the complex mortgage-backed securities that provoked the collapse, are the ones who caused any pension shortfall. Pulitzer Prize-winning journalist David Cay Johnston said recently: “The average Wisconsin state employee gets $24,500 a year. That’s not a very big pension ... 15 percent of the money going into it each year is being paid out to Wall Street to manage the money. That’s a really huge high percentage to pay out to Wall Street to manage the money.”

So, while investment bankers skim a huge percentage off pension funds, it’s the workers who are being demonized and asked to make the sacrifices. Those who caused the problem, who then got lavish bailouts and now are treated to huge salaries and bonuses, are not being held accountable. Following the money, it turns out Walker’s campaign was funded by the notorious Koch brothers, major backers of the tea party organizations. They also gave $1 million to the Republican Governors Association, which gave substantial support to Walker’s campaign. Is it surprising that Walker supports corporations with tax breaks, and has launched a massive attack on unionized, public-sector employees?

One of the unions being targeted by Walker, and by Kasich in Ohio, is AFSCME, the American Federation of State, County and Municipal Employees. The union was founded in 1932, in the midst of the Great Depression, in Madison. Its 1.6 million members are nurses, corrections officers, child-care providers, EMTs and sanitation workers. It is instructive to remember, in this Black History Month, that it was the struggle of the sanitation workers of AFSCME local No. 1733 that brought Dr. Martin Luther King Jr. to Memphis, Tenn., back in April 1968. As Jesse Jackson told me as he marched with students and their unionized teachers in Madison on Tuesday: “Dr. King’s last act on earth, marching in Memphis, Tenn., was about workers’ rights to collective bargaining and rights to dues checkoff. You cannot remove the roof for the wealthy and remove the floor for the poor.”

The workers of Egypt were instrumental in bringing down the regime there, in a remarkable coalition with Egypt’s youth. In the streets of Madison, under the Capitol dome, another demonstration of solidarity is taking place. Wisconsin’s workers have agreed to pay and pension concessions, but will not give up their right to collective bargaining. At this point, Walker would be wise to negotiate. It is not a good season to be a tyrant.

Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman


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February 22nd, 2011

El plan de la OTAN es ocupar Libia. = The NATO Plan Is to Occupy Libya. = O plano da OTAN é ocupar a Líbia. = Le plan de l’OTAN est d’occuper la Libye

REFLEXIONES DEL COMPAÑERO FIDEL
El plan de la OTAN es ocupar Libia



El petróleo se convirtió en la principal riqueza en manos de las grandes transnacionales yankis; a través de esa fuente de energía dispusieron de un instrumento que acrecentó considerablemente su poder político en el mundo. Fue su principal arma cuando decidieron liquidar fácilmente a la Revolución Cubana tan pronto se promulgaron las primeras leyes justas y soberanas en nuestra Patria: privarla de petróleo.

Sobre esa fuente de energía se desarrolló la civilización actual. Venezuela fue la nación de este hemisferio que mayor precio pagó. Estados Unidos se hizo dueño de los enormes yacimientos con que la naturaleza dotó a ese hermano país.

Al finalizar la última Guerra Mundial comenzó a extraer de los yacimientos de Irán, así como de los de Arabia Saudita, Iraq y los países árabes situados alrededor de ellos, mayores cantidades de petróleo. Estos pasaron a ser los principales suministradores. El consumo mundial se elevó progresivamente a la fabulosa cifra de aproximadamente 80 millones de barriles diarios, incluidos los que se extraen en el territorio de Estados Unidos, a los que ulteriormente se sumaron el gas, la energía hidráulica y la nuclear. Hasta inicios del siglo XX el carbón había sido la fuente fundamental de energía que hizo posible el desarrollo industrial, antes de que se produjeran miles de millones de automóviles y motores consumidores de combustible líquido.
El derroche del petróleo y el gas está asociado a una de las mayores tragedias, no resuelta en absoluto, que sufre la humanidad: el cambio climático.

Cuando nuestra Revolución surgió, Argelia, Libia y Egipto no eran todavía productores de petróleo, y gran parte de las cuantiosas reservas de Arabia Saudita, Iraq, Irán y los Emiratos Árabes Unidos estaban por descubrirse.

En diciembre de 1951, Libia se convierte en el primer país africano en alcanzar su independencia después de la Segunda Guerra Mundial, en la que su territorio fue escenario de importantes combates entre tropas alemanas y del Reino Unido, que dieron fama a los generales Erwin Rommel y Bernard L. Montgomery.
El 95 % de su territorio es totalmente desértico. La tecnología permitió descubrir importantes yacimientos de petróleo ligero de excelente calidad que hoy alcanzan un millón 800 mil barriles diarios y abundantes depósitos de gas natural. Tal riqueza le permitió alcanzar una perspectiva de vida que alcanza casi los 75 años, y el más alto ingreso per cápita de África. Su riguroso desierto está ubicado sobre un enorme lago de agua fósil, equivalente a más de tres veces la superficie de Cuba, lo cual le ha hecho posible construir una amplia red de conductoras de agua dulce que se extiende por todo el país.

Libia, que tenía un millón de habitantes al alcanzar su independencia, cuenta hoy con algo más de 6 millones.

La Revolución Libia tuvo lugar en el mes de septiembre del año 1969. Su principal dirigente fue Muammar al-Gaddafi, militar de origen beduino, quien en su más temprana juventud se inspiró en las ideas del líder egipcio Gamal Abdel Nasser. Sin duda que muchas de sus decisiones están asociadas a los cambios que se produjeron cuando, al igual que en Egipto, una monarquía débil y corrupta fue derrocada en Libia.
Los habitantes de ese país tienen milenarias tradiciones guerreras. Se dice que los antiguos libios formaron parte del ejército de Aníbal cuando estuvo a punto de liquidar a la Antigua Roma con la fuerza que cruzó los Alpes.

Se podrá estar o no de acuerdo con el Gaddafi. El mundo ha sido invadido con todo tipo de noticias, empleando especialmente los medios masivos de información. Habrá que esperar el tiempo necesario para conocer con rigor cuánto hay de verdad o mentira, o una mezcla de hechos de todo tipo que, en medio del caos, se produjeron en Libia. Lo que para mí es absolutamente evidente es que al Gobierno de Estados Unidos no le preocupa en absoluto la paz en Libia, y no vacilará en dar a la OTAN la orden de invadir ese rico país, tal vez en cuestión de horas o muy breves días.


Los que con pérfidas intenciones inventaron la mentira de que Gaddafi se dirigía a Venezuela, igual que lo hicieron en la tarde de ayer domingo 20 de febrero, recibieron hoy una digna respuesta del Ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro, cuando expresó textualmente que hacía "votos porque el pueblo libio encuentre, en ejercicio de su soberanía, una solución pacífica a sus dificultades, que preserve la integridad del pueblo y la nación libia, sin la injerencia del imperialismo¼ "

Por mi parte, no imagino al dirigente libio abandonando el país, eludiendo las responsabilidades que se le imputan, sean o no falsas en parte o en su totalidad.


Una persona honesta estará siempre contra cualquier injusticia que se cometa con cualquier pueblo del mundo, y la peor de ellas, en este instante, sería guardar silencio ante el crimen que la OTAN se prepara a cometer contra el pueblo libio.

A la jefatura de esa organización belicista le urge hacerlo. ¡Hay que denunciarlo!

Fidel Castro Ruz

Febrero 21 de 2011
10 y 14 p.m.

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Reflections by Fidel Castro

The NATO Plan Is to Occupy Libya

Oil has become the principal wealth in the hands of the great Yankee
transnationals; through this energy source they had an instrument that
considerably expanded their political power in the world. It was their
main weapon when they decided to easily liquidate the Cuban Revolution as
soon as the first just and sovereign laws were passed in our Homeland:
depriving it of oil.
Upon this energy source today’s civilization was developed. Venezuela
was the nation in this hemisphere that paid the highest price. The United
States became the lord and master of the huge oil fields that Mother
Nature had bestowed upon that sister country.
At the end of the last World War, it started to extract greater
amounts of oil from the oil fields of Iran, as well as those in Saudi
Arabia, Iraq and the Arab countries located around them. These became the
main suppliers. World consumption progressively increased to the fabulous
figure of approximately 80 million barrels a day, including those being
extracted on United States territory, to which later gas, hydro and
nuclear energies were added. Until the beginning of the twentieth
century, coal had been the basic source of energy that made industrial
development possible, before billions of automobiles and engines consuming
the liquid fuel were produced.
The squandering of oil and gas is associated with one of the greatest
tragedies, not in the least resolved, which is suffered by humankind:
climate change.
When our Revolution arose, Algeria, Libya and Egypt were not yet oil
producers and a great part of the abundant reserves of Saudi Arabia, Iraq,
Iran and the United Arab Emirates were still to be discovered.
In December of 1951, Libya becomes the first African country to attain
its independence after WW II, during which its territory was the stage for
important battles between the troops of Germany and the United Kingdom,
conferring fame and glory on Generals Erwin Rommel and Bernard L. Montgomery.
Ninety-five percent of its territory is completely made up of desert.
Technology permitted the discovery of vital oilfields of excellent
quality light oil that today reach one million 800 thousand barrels a day
along with abundant deposits of natural gas. Such riches allowed it to
reach life expectancy that is almost at 75 years of age and the highest
per capita income in Africa. Its harsh desert is located over an enormous
lake of fossil waters, equivalent to more than three times the land area
of Cuba; this has made it possible to construct a broad network of
pipelines of fresh water that stretch from one end of the country to the
other.
Libya, which had a million inhabitants when it attained independence,
today has somewhat more than 6 million.
The Libyan Revolution took place in the month of September of the year
1969. Its main leader was Muammar al-Gaddafi, a soldier of Bedouin origin
who, in his early years, was inspired by the ideas of the Egyptian leader
Gamal Abdel Nasser. Without any doubt, many of his decisions are
associated with the changes that were produced when, as in Egypt, a weak
and corrupt monarchy was overthrown in Libya.
The inhabitants of that country have age-old warrior traditions. It
is said that ancient Libyans were a part of Hannibal’s army when he was at
the point of destroying Ancient Rome with the troops that crossed the Alps.
One can agree with Gaddafi or not. The world has been invaded with
all kinds of news, especially using the mass media. One has to wait the
necessary length of time in order to learn precisely what is the truth and
what are lies, or a mixture of events of every kind that, in the midst of
chaos, were produced in Libya. For me, what is absolutely clear is that
the government of the United States is not in the least worried about
peace in Libya and it will not hesitate in giving NATO the order to invade
that rich country, perhaps in a matter of hours or a few short days.
Those who with perfidious intentions invented the lie that Gaddafi was
headed for Venezuela, just as they did yesterday afternoon on Sunday the
20th of February, today received an fitting response from Foreign Affairs
Minister Nicolás Maduro when he literally stated that he was “wishing
that the Libyan people would find, in the exercise of their sovereignty, a
peaceful solution to their difficulties, that would preserve the integrity
of the Libyan people and nation, without the interference of imperialism...”
As for me, I cannot imagine that the Libyan leader would abandon his
country; escaping the responsibilities he is charged with, whether or not
they are partially or totally false.
An honest person shall always be against any injustice being committed
against any people in the world, and the worst of all, at this moment,
would be to remain silent in the face of the crime that NATO is getting
ready to commit against the Libyan people.
The leadership of that war-mongering organization has to do it. We
must condemn it!

Fidel Castro Ruz
February 21, 2011
10:14 p.m.

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Reflexões de Fidel
O plano da OTAN é ocupar a Líbia

O petróleo se converteu na riqueza principal, nas mãos das grandes multinacionais ianques; através dessa energia dispuseram de um instrumento que acrescentou consideravelmente seu poder político no mundo. Foi sua arma principal quando quiseram liquidar facilmente a Revolução cubana, mal se promulgaram as primeiras leis justas e soberanas em nossa Pátria: privá-la do petróleo.

Alicerçada nessa fonte de energia teve seu desenvolvimento a civilização atual. A Venezuela foi a nação deste hemisfério que maior preço pagou. Os Estados Unidos se tornaram nos donos das enormes jazidas com a que a natureza dotou esse irmão país.

Ao finalizar a Segunda Guerra Mundial, começou a extrair maiores volumes de petróleo das jazidas do Irã, bem como das da Arábia Saudita, Iraque e os países árabes situados em torno destes países. Estes passaram a ser os fornecedores principais. O consumo mundial foi se elevando até a quantia fabulosa de aproximadamente 80 milhões de barris diários, incluídos os que são extraídos do território dos Estados Unidos, aos que posteriormente se somaram o gás, a energia hidráulica e a nuclear. Até começos do século 20, o carvão tinha sido a fonte fundamental de energia, que tornou possível o desenvolvimento industrial, antes que se produzissem bilhões de carros e de motores consumidores de combustível líquido.

O esbanjamento do petróleo e do gás é associado a uma das maiores tragédias, ainda não resolvido no absoluto, que a humanidade está sofrendo: a mudança climática.

Quando a nossa Revolução triunfou, Argélia, Líbia e Egito ainda não eram produtores de petróleo e boa parte das quantiosas reservas da Arábia Saudita, Irã, Iraque e os Emirados Árabes, ainda estavam por serem descobertas.

Em dezembro de 1951, Líbia se converteu no primeiro país africano a atingir a independência, depois da Segunda Guerra Mundial, tendo sido seu território palco de importantes combates entre as tropas alemãs e as do Reino Unido, que deram fama aos generais Erwin Rommel e Bernard L. Montgomery.

Mais de 95% do território líbio é desértico. A tecnologia permitiu descobrir importantes jazidas de petróleo leve, de excelente qualidade, que hoje atingem 1,8 milhão de barris diários e abundantes depósitos de gás natural. Essa riqueza lhe permitiu atingir uma expectativa de vida que chega quase aos 75 anos, e o mais alto ingresso per capita da África. Seu rigoroso deserto é situado acima de um enorme lago de água fóssil, equivalente a mais de três vezes a superfície de Cuba, questão que lhe permitiu construir uma ampla rede de tubagens condutoras de água doce que se estende pelo país todo.

A Líbia, que tinha um milhão de habitantes ao atingir a independência, hoje conta com algo mais de seis milhões.

A Revolução líbia teve lugar no mês de setembro do ano 1969. Seu líder principal foi Muammar al-Khadafi, militar de origem beduína, quem ainda muito jovem se inspirou nas ideias do líder egípcio Gamal Abdel Nasser. Sem dúvida, muitas de suas decisões estão associadas às mudanças que se produziram na altura em que, tal como no Egito, uma monarquia fraca e corrupta foi derrocada na Líbia.

Os habitantes desse país têm tradições guerreiras milenares. Fala-se que os antigos líbios fizeram parte do exército de Aníbal quando este esteve prestes a liquidar a antiga Roma com a força que cruzou os Alpes.

Pode-se ou não concordar com Khadafi. O mundo foi invadido por todo o tipo de notícias, empregando, especialmente, a mídia. Será preciso esperar o tempo necessário para conhecermos com rigor, o quanto há de verdade ou mentira. Ou uma mistura de fatos de todo tipo que, em meio do caos, se produziram na Líbia. O que para mim se torna evidente é que ao governo dos Estados Unidos não lhe preocupa minimamente a paz na Líbia e não vacilará na hora de dar à OTAN a ordem de invadir esse rico país, talvez em questão de horas ou em breves dias.

Aqueles que com pérfidas intenções inventaram a mentira de que Khadafi se dirigia à Venezuela, tal como fizeram na tarde de domingo 20 de fevereiro, receberam hoje uma digna resposta do ministro das Relações Exteriores da Venezuela, Nicolas Maduro, quando expressou textualmente que "fazia votos porque o povo líbio encontre, no exercício de sua soberania, uma solução pacífica a suas dificuldades, que preserve a integridade do povo e da nação líbia, sem a ingerência do imperialismo..."

Da minha parte, não imagino o líder líbio abandonando o país, eludindo as responsabilidades que lhe imputam, sejam ou não falsas em parte ou na totalidade.

Uma pessoa honesta sempre reagirá contra qualquer injustiça que seja cometida contra qualquer povo do mundo, e o pior disso, neste instante, seria guardar silêncio diante do crime que a OTAN se prepara para cometer contra o povo líbio.

A chefia dessa organização bélica quer fazê-lo com urgência. É preciso denunciar isso!

Fidel Castro Ruz

21 de fevereiro de 2011

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RÉFLEXIONS DE FIDEL CASTRO
Le plan de l’OTAN est d’occuper
la Libye

• LE pétrole est devenu la principale richesse aux mains des grandes transnationales yankees ; cette source de richesse leur a permis de disposer d’un instrument qui a accru considérablement leur pouvoir politique dans le monde. Quand elles décidèrent de liquider la Révolution cubaine qui venait de promulguer les premières lois justes et souveraines dans notre patrie, elles ont eu recours à une arme qu’elles jugeaient imparable : la priver de pétrole.

C’est sur cette source d’énergie que s’est développée la civilisation actuelle. Sur notre continent, le Venezuela a été le pays qui l’a payé le plus cher dans la mesure où les USA se sont emparés des gisements énormes dont la Nature a doté ce pays frère.

A la fin de la dernière guerre mondiale, des quantités toujours plus élevées de pétrole ont été extraites des gisements d’Iran, ainsi que de ceux d’Arabie saoudite, d’Irak et des pays arabes situés autour qui en devinrent les principaux fournisseurs. La consommation mondiale n’a cessé de s’élever pour atteindre le chiffre fabuleux d’environ quatre-vingts millions de barils par jour, y compris ceux qui sont extraits aux Etats-Unis, à quoi sont venus s’ajouter le gaz, l’énergie hydraulique et l’énergie nucléaire. Le charbon avait été jusqu’au début du XXe siècle la source d’énergie fondamentale qui permit le développement industriel, avant la production de milliards de véhicule automobiles et de moteurs consommant le carburant liquide.

Le gaspillage du pétrole et du gaz est associé à l’une des plus grandes tragédies, absolument pas solutionnées, que souffre l’humanité : les changements climatiques.

Quand notre Révolution a vu le jour, l’Algérie, la Libye et l’Egypte n’étaient pas encore productrices de pétrole, et une bonne partie des grosses réserves de l’Arabie saoudite, de l’Irak, de l’Iran et des Emirats arabes unis restaient encore à découvrir.

La Libye est devenue en décembre 1951 le premier pays africain à atteindre son indépendance après la Deuxième Guerre mondiale au cours de laquelle son territoire fut le théâtre de combats importants entre les troupes allemandes et celles du Royaume-Uni qui rendirent célèbres les généraux Erwin Rommel et Bernard L. Montgomery.

Le territoire de la Libye est désertique à 95%. La technologie a permis de découvrir d’importants gisements d’excellent pétrole léger – qui produisent aujourd’hui 1,8 million de barils par jour – et des gisements abondants de gaz naturel. Cette richesse a permis au pays d’avoir une espérance de vie de presque soixante-quinze ans et le revenu par habitant le plus élevé d’Afrique. Son rude désert est situé sur un énorme lac d’eau fossile, qui fait le triple de la surface de Cuba, ce qui lui a permis de construire un vaste réseau de conduites d’eau potable à travers tout le pays.

La Libye, qui comptait un million d’habitants à son indépendance, en a aujourd’hui un peu plus de six.

La Révolution libyenne a eu lieu en septembre 1969. Son principal dirigeant était Mouammar Kadhafi, un militaire d’origine bédouine, qui s’inspira dès sa première jeunesse des idées du leader égyptien Gamal Abdel Nasser. Nombre de ses décisions furent sans doute associées aux changements qui se produisirent quand, tout comme en Egypte, une monarchie faible et corrompue y fut renversée.

Les habitants de ce pays ont des traditions guerrières millénaires. On dit que les anciens Libyens firent partie de l’armée d’Annibal quand celui-ci faillit liquider l’ancienne Rome en traversant les Alpes.

On peut d’accord ou non avec Mouammar Kadhafi. Le monde est actuellement bombardé de nouvelles de toutes sortes, surtout produites par les médias. Il faudra attendre le temps nécessaire pour connaître vraiment ce qu’il a de vrai et de mensonges ou de semi-vérités dans ce qu’on nous dit de la situation chaotique en Libye. Ce qui est absolument évident à mes yeux, c’est que l’administration étasunienne se fiche bien de la paix en Libye et qu’elle n’hésitera pas à donner l’ordre à l’OTAN d’envahir ce riche pays, peut-être même dans quelques heures ou quelques jours.

Ceux qui, motivés par de perfides desseins, ont inventé, hier dimanche 20 février dans l’après-midi, le mensonge selon lequel Mouammar Kadhafi se dirigeait au Venezuela, ont eu droit aujourd’hui à la digne réponse du ministre vénézuélien des Affaires étrangères, Nicolas Maduro, qui a affirmé « souhaiter que le peuple libyen trouve, dans l’exercice de sa souveraineté, un règlement pacifique à ses difficultés, de façon à préserver son intégrité et celle de sa nation, sans ingérence de l’impérialisme… »

Je n’imagine pas, quant à moi, que le dirigeant libyen puisse abandonner le pays et fuir les responsabilités qu’on lui impute, qu’elles soient fausses ou non en tout ou partie.

Toute personne honnête sera toujours opposée à n’importe quelle injustice commise contre n’importe quel peuple du monde. La pire serait maintenant de faire silence sur le crime que l’OTAN s’apprête à commettre contre le peuple libyen.

Pour les chefs de cette organisation belliciste, il y a urgence. Il faut le dénoncer !

Fidel Castro Ruz
Le 21 février 2011
22 h 14
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February 17th, 2011

No silenciarán a la juventud egipcia.

No silenciarán a la juventud egipcia

Por Amy Goodman

“En honor a Christoph Probst, Hans Scholl y Sophie Scholl” dice un cartel en la parte superior del muy visitado blog del disidente egipcio Kareem Amer. Y continúa “Decapitados el 22 de febrero de 1943 por haberse atrevido a decirle no a Hitler y sí a la libertad y la justicia para todos”. El cartel del joven bloguero recuerda al valiente grupo de panfletistas antinazis que se autodenominaron Colectivo Rosa Blanca. Este grupo redactó y distribuyó secretamente seis panfletos denunciando las atrocidades nazis. En uno de ellos declaraban “No nos callaremos”. Sophie y su hermano Hans Scholl fueron capturados por los nazis, juzgados, procesados y decapitados.

Kareem Amer, quien estuvo cuatro años preso en Egipto por escribir en su blog, desapareció de las calles de El Cairo tras abandonar la Plaza Tahrir con un amigo, según el sitio cyberdissidents.org. El grupo supone que Amer se encuentra ahora entre los cientos de periodistas y activistas de derechos humanos detenidos por el régimen del dictador egipcio Hosni Mubarak, y acaba de lanzar una campaña para exigir su liberación.

Kareem Amer desapareció justo antes de que Wael Ghonim fuera liberado. Ghonim es un ejecutivo de Google de 30 años de edad que ayudó a administrar la página de Facebook que tuvo un papel decisivo en la organización de las protestas del 25 de enero en Egipto. La página se llama “Todos somos Khaled Said” en honor a un joven asesinado por la policía en Alejandría en junio de 2010. Una foto del cadáver de Khaled Said apareció en Internet. Tenía signos de haber recibido golpes brutales en la cara. Ghonim viajó a Egipto para participar en las protestas, y fue arrestado y detenido en forma secreta por el gobierno egipcio durante 12 días. El canal de televisión egipcio Dream 2 lo entrevistó tras su liberación. En la entrevista Ghonim se derrumbó y rompió en llanto frente a las cámaras cuando le mostraron las fotos de muchos de los que habían sido asesinados en las protestas. “Dijimos que lucharemos por nuestros derechos y por nuestro país. No soy un héroe. Solamente estaba utilizando el teclado en Internet. Nunca puse mi vida en peligro. Los verdaderos héroes son los que están ahí afuera”.

La liberación de Ghonim hizo que la multitud que aún exige el fin del régimen de 30 años de Mubarak en la Plaza Tahrir aumentara. Tahrir, que significa “liberación” en árabe, es el cuerpo y el alma del movimiento democrático en Egipto, pero no es el único lugar donde se reúne gente valiente contraria al régimen. Mientras escribo esta columna, se está instalando un nuevo campamento frente al Parlamento egipcio y seis mil trabajadores están en huelga en el Canal de Suez. Mientras la consolidada dictadura afirmaba estar haciendo concesiones, sus fuerzas de choque desataban una ola de violencia, intimidación, arrestos y asesinatos.

El sector de la población egipcia compuesto por una pujante juventud es el que está liderando la revolución. El Movimiento Juvenil 6 de Abril se formó el año pasado en apoyo a los trabajadores textiles en huelga en la ciudad egipcia de Mahalla. Una de las fundadoras del movimiento, Asmaa Mahfouz, que acaba de cumplir 26 años, publicó un video en Facebook el 18 de enero, días después de que la revolución tunecina provocara el derrocamiento del dictador de ese país.

Asmaa dijo: “Estoy haciendo este video para darles un simple mensaje: Queremos ir a la Plaza Tahrir el 25 de enero. Iremos allí a exigir nuestros derechos humanos fundamentales. Simplemente queremos nuestros derechos humanos y nada más. Yo voy a ir el 25 de enero, y voy a distribuir volantes en las calles. No voy a prenderme fuego. Si las fuerzas de seguridad quieren prenderme fuego, que vengan y lo hagan. Si te consideras hombre, ven conmigo el 25 de enero. Quien diga que las mujeres no deberían ir a las manifestaciones porque las van a golpear, que se ahorre el honor y la hombría y venga conmigo el 25 de enero’.

Su convocatoria a la acción fue otra chispa. Desde Internet, la gente comenzó a organizarse en los barrios, superando la barrera digital con volantes impresos y el boca a boca. Luego del 25 de enero, el primer día épico de protesta, Asmaa Mahfouz publicó otro mensaje en video: “Lo que aprendimos ayer es que es la gente la que tiene el poder, no los matones. El poder está en la unidad y no en la división. Ayer vivimos los mejores momentos de nuestras vidas”.

En la primera semana de protestas se quebró lo que muchos denominan “la barrera del miedo”. Desde que el 28 de enero comenzó la violenta ofensiva del gobierno, según Human Rights Watch, al menos 302 personas fueron asesinadas en El Cairo, Alejandría y Suez.

El Presidente Obama continúa insistiendo en que Estados Unidos no puede elegir al líder de Egipto, sino que el pueblo egipcio debe hacerlo. Es verdad. Pero el gobierno de Obama continúa brindando ayuda económica y militar al régimen de Mubarak. El sello “Hecho en Estados Unidos” estampado en las latas de gases lacrimógenos utilizadas contra los manifestantes en la Plaza Tahrir enfureció a la gente que estaba allí. Durante los últimos treinta años, Estados Unidos ha gastado millones de dólares para apoyar al régimen de Mubarak. Es preciso detener ya mismo el flujo de dinero y de armas.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 650 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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February 17th, 2011

El presupuesto de Obama congelará a los pobres. = Obama’s Budget: Freezing the Poor.

El presupuesto de Obama congelará a los pobres

Por Amy Goodman

Esta semana, el Presidente Barack Obama hizo público su presupuesto para 2012 y orgulloso, pronunció las siguientes palabras: “Pedí que se congelara el gasto interno anual en los próximos cinco años. Este congelamiento reduciría el déficit en más de 400.000 millones de dólares durante la próxima década y llevaría este tipo de gasto –el gasto discrecional nacional- al menor nivel de nuestra economía desde la presidencia de Dwight Eisenhower”.

Presten atención a la palabra “congelar”. Eso es precisamente lo que podría sucederle a mucha gente si este presupuesto es aprobado tal cual fue propuesto. Mientras el gasto de defensa aumenta, luego de que el Pentágono realizara su mayor pedido de financiamiento desde la Segunda Guerra Mundial, el presupuesto propone recortar a la mitad el programa denominado Programa de Asistencia Energética a Hogares de Bajos Ingresos (LIHEAP, por sus siglas en inglés).

El programa LIHEAP ofrece fondos federales a los estados para que éstos puedan ayudar económicamente a hogares de bajos ingresos y así satisfacer sus necesidades energéticas, principalmente calefacción. La mayoría de los beneficiarios de este programa son personas de la tercera edad o discapacitados. El programa tiene actualmente un financiamiento de 5.000 millones de dólares y Obama está pidiendo que se reduzca a 2.570 millones –casi la mitad-. Este es un programa de vida o muerte porque literalmente puede evitar que la gente se muera de frío y representa menos de la décima parte del 1 por ciento del presupuesto anual de 3,7 billones de dólares que fue presentado.

Comparemos esta cifra con el presupuesto militar presentado. “Gasto de defensa” es una denominación incorrecta. Hasta 1947-48, el nombre oficial del Pentágono era (correctamente) Departamento de Guerra. En el presupuesto dado a conocer el Día de San Valentín, el Departamento de Defensa solicita 553.000 millones de dólares como presupuesto base, más un aumento de 22.000 millones con respecto a la asignación presupuestaria de 2010. La Casa Blanca solicitó lo que denomina “78.000 millones” en recortes, que el Secretario de Defensa Robert Gates está considerando. Pero como señala el Institute for Policy Studies: “El Departamento de Defensa habla de recortar su propio presupuesto –78.000 millones en cinco años- y la mayoría de los medios toman esto al pie de la letra, pero no deberían hacerlo. El Pentágono sigue con la costumbre de planificar aumentos ambiciosos, para luego bajarlos y denominar esto un recorte”.

El presupuesto de 553.000 millones de dólares del Pentágono ni siquiera incluye los gastos de guerra. Para mérito de Obama, los mismos están de hecho en el presupuesto. Recuerden cuando el Presidente George W. Bush se refirió varias veces a los gastos como necesidades de “emergencia” y presionó al Congreso para que aprobara fondos complementarios por fuera del proceso presupuestario habitual. Sin embargo, el gobierno de Obama le dio a las guerras de Irak, Afganistán y Pakistán el apodo orwelliano de “Operaciones de contingencia en el extranjero” y solicita 118.000 millones de dólares. Si sumamos a esto los 55.000 millones para el Programa Nacional de Inteligencia (un punto del presupuesto cuya cantidad nunca antes había sido revelada, según el experto del gobierno en asuntos secretos Steven Aftergood), el presupuesto militar/de inteligencia dado a conocer públicamente estaría en el orden de los tres cuartos de billón de dólares.

El presupuesto de 216 páginas que presentó el Presidente Obama no menciona ni una sola vez al Pentágono. Sin embargo, menciona el nombre del Presidente Eisenhower. En dos oportunidades le atribuye a Eisenhower la creación del sistema nacional de autopistas interestatales y, como ya se mencionó, hace alarde de la propuesta de congelar el gasto: “Este congelamiento sería el mayor esfuerzo destinado a restringir el gasto discrecional de los últimos 30 años, y para 2015 disminuiría los fondos discrecionales para gastos no relacionados con la seguridad como parte de la economía, al nivel más bajo desde que Dwight Eisenhower fue Presidente”.

Si Obama va a referirse a su predecesor, debería aprender de la advertencia profética de Eisenhower, pronunciada en su discurso de despedida de 1961: “Nos hemos visto obligados a crear una industria armamentista permanente de enormes proporciones. Tres millones y medio de hombres y mujeres participan directamente en el establecimiento de defensa. La influencia total—económica, política e incluso espiritual—se siente en cada ciudad, en cada capitolio estatal, en cada oficina del gobierno federal. Reconocemos la necesidad fundamental de este desarrollo. Sin embargo debemos entender sus graves repercusiones. En los consejos del gobierno debemos tratar de evitar que el complejo militar-industrial adquiera influencia injustificada, ya sea buscada o no. Existe y seguirá existiendo potencial para que haya un aumento desastroso del poder en manos inadecuadas”.

Otro discurso de Eisenhower que debería guiar a Obama fue pronunciado en abril de 1953, ante la Sociedad Estadounidense de Directores de Periódicos, apenas dos semanas después de que asumiera como presidente. En ese discurso, el general devenido presidente, dijo “Cada arma que se fabrica, cada buque de guerra que se echa al agua, cada cohete que se dispara significa en última instancia un robo a quienes padecen hambre y no tienen alimento, a quienes tienen frío y no tienen abrigo”.

Estamos viviendo uno de los inviernos más fríos en la historia. Una de cada ocho personas en Estados Unidos utiliza cupones alimenticios, lo que representa el mayor porcentaje en la historia. Muchos otros también carecen de asistencia de salud, a pesar de los beneficios iniciales de la ley de reforma del sistema de salud aprobada el año pasado.

Los estadounidenses tienen frío, hambre y están desempleados. Al aumentar el gasto militar, que ya es superior a todos los presupuestos militares del mundo tomados en su conjunto, simplemente estamos llevando ese sufrimiento al exterior. Deberíamos tener claro cuáles son nuestras prioridades.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 600 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 300 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Obama’s Budget: Freezing the Poor

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Amy Goodman

President Barack Obama unleashed his proposed 2012 budget this week, pronouncing, proudly: “I’ve called for a freeze on annual domestic spending over the next five years. This freeze would cut the deficit by more than $400 billion over the next decade, bringing this kind of spending—domestic discretionary spending—to its lowest share of our economy since Dwight Eisenhower was president.”

Focus on the word “freeze.” That is exactly what many people might do, if this budget passes as proposed. While defense spending increases, with the largest Pentagon funding request since World War II, the budget calls for cutting in half a program called Low Income Home Energy Assistance Program, or LIHEAP.

LIHEAP offers block grants to states so they can offer financial assistance to low-income households in order to meet home energy needs, mostly for heating. Most of its recipients are the elderly and disabled. The program is currently funded at more than $5 billion. Obama is calling for that to be slashed to $2.57 billion—roughly half. This life-or-death program, which literally can help prevent people from freezing to death, represents less than one-tenth of 1 percent of the proposed $3.7 trillion annual budget.

Compare this with the proposed military budget. “Defense spending” is a misnomer. Until 1947-48, the Pentagon was officially, and appropriately, called the War Department. In the proposed budget released on Valentine’s Day, the Department of Defense request is $553 billion for the base budget, an increase of $22 billion above the 2010 appropriation. The White House has touted what it calls “$78 billion” in cuts that Defense Secretary Robert Gates is considering. But as the Institute for Policy Studies notes: “The Defense Department talks about cutting its own budget—$78 billion over five years—and most reporting takes this at face value. It shouldn’t. The Pentagon is following the familiar tradition of planning ambitious increases, paring them back and calling this a cut.”

The $553 billion Pentagon budget doesn’t even include war. To Obama’s credit, the costs are actually in the budget. Recall, President George W. Bush repeatedly called the expenditures “emergency” needs, and pressured Congress to pass supplemental funding, outside of the normal budget process. The Obama administration, nevertheless, has given the wars in Iraq, Afghanistan and Pakistan the Orwellian moniker “Overseas Contingency Operations,” and is asking for $118 billion. Add to that the $55 billion for the National Intelligence Program (a budget item for which the amount has never before been revealed, according to government secrecy expert Steven Aftergood), and the publicly revealed military/intelligence budget is at close to three-quarters of a trillion dollars.

Obama’s 216-page budget doesn’t mention “Pentagon” once. He does invoke the name of President Eisenhower, though. Two times he credits Eisenhower for creating the national interstate highway system, and, as mentioned, boasts of the proposed spending freeze: “This freeze would be the most aggressive effort to restrain discretionary spending to take effect in 30 years and, by 2015, would lower nonsecurity discretionary funding as a share of the economy to the lowest level since Dwight D. Eisenhower was president.”

If he is going to reference his predecessor, he should learn from Eisenhower’s prescient warning, given in his farewell speech in 1961: “In the councils of government, we must guard against the acquisition of unwarranted influence, whether sought or unsought, by the military-industrial complex. The potential for the disastrous rise of misplaced power exists and will persist.”

Another Eisenhower speech that should guide Obama was given in April 1953, before the American Society of Newspaper Editors, just two weeks after he was inaugurated as president. In it, the general-turned-president said, “Every gun that is made, every warship launched, every rocket fired signifies, in the final sense, a theft from those who hunger and are not fed, those who are cold and are not clothed.”

This is one of the coldest winters on record. One in eight people in the U.S. is on food stamps, the largest percentage of Americans ever. More, as well, are without health insurance, despite the initial benefits of the health-care reform act passed last year.

Americans are cold, hungry and unemployed. By increasing military spending, already greater than all of the world’s military budgets combined, we are only spreading that misery abroad. We should get our priorities straight.

Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman

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February 3rd, 2011

Cuando las empresas eligen a los déspotas antes que la democracia. = When Corporations Choose Despots Over Democracy

Cuando las empresas eligen a los déspotas antes que la democracia



Por Amy Goodman

"La gente llevaba un cartel que decía 'Para: Estados Unidos. De: El pueblo egipcio. Dejen de apoyar a Mubarak. ¡Se terminó!'" decía el tweeter de mi valiente colega y productor en jefe de Democracy Now! Sharif Abdel Kouddous, desde las calles de El Cairo.

Más de dos millones de personas se manifestaron el martes en todo Egipto; la mayoría de ellas inundaron la plaza Tahrir de El Cairo. Tahrir, que significa “liberación” en árabe, se convirtió en el epicentro de lo que parece ser una revolución en gran medida pacífica, espontánea y sin líderes en el país más poblado de Medio Oriente. Este increíble levantamiento que desafió el toque de queda militar, fue conducido por los jóvenes, que constituyen la mayor parte de los 80 millones de habitantes del país. Twitter y Facebook y los mensajes de texto de teléfonos celulares ayudaron a esta nueva generación a vincularse y organizarse, a pesar de vivir desde hace tres décadas en una dictadura apoyada por Estados Unidos. En respuesta, el régimen de Mubarak, con la ayuda de empresas estadounidenses y europeas, cortó el acceso a Internet y restringió el servicio de telefonía celular, dejando a Egipto en la oscuridad digital. A pesar de los cortes, como me dijo el activista mediático y profesor de comunicaciones C.W. Anderson con respecto a si lo que estaba ocurriendo en Medio Oriente era una especie de revolución de Twitter: “no es la tecnología, sino la gente la que hace la revolución”.

La gente en las calles exige democracia y autodeterminación. Sharif viajó a Egipto el viernes por la noche, a un terreno incierto. Las odiadas fuerzas de seguridad del Ministerio del Interior y la policía de camisas negras leales al Presidente Hosni Mubarak estaban reprimiendo y matando gente, arrestando periodistas y rompiendo y confiscando cámaras.

El sábado por la mañana, Sharif se dirigió a la plaza Tahrir. A pesar del bloqueo a Internet y los mensajes de texto, Sharif, talentoso periodista y genio de la tecnología, pronto halló la manera de publicar mensajes en Tweeter desde Tahrir: “Qué escena asombrosa: están pasando tres tanques cargados de gente que grita '¡Fuera Hosni Mubarak!'”.

Egipto ha sido el segundo gran receptor de ayuda externa de Estados Unidos durante décadas, después de Israel (sin contar los fondos gastados en las guerras y ocupaciones de Irak y Afganistán). El régimen de Mubarak ha recibido alrededor de 2 mil millones de dólares al año desde que asumió el poder, en su inmensa mayoría para las fuerzas armadas.

¿A dónde fue a parar ese dinero? En general a empresas estadounidenses. Le pedí a William Hartung de la fundación New America Foundation, que explicara esto:

"Es una forma de bienestar empresarial para empresas como Lockheed Martin y General Dynamics, porque el dinero va a Egipto y luego vuelve para aviones F-16, para tanques M-1, para motores de aeronaves, para todo tipo de misiles, para pistolas, latas de gases lacrimógenos de una empresa llamada Combined Systems International, cuyo nombre figura al costado de las latas halladas en las calles de Egipto".

Hartung acaba de publicar un libro, Los profetas de la guerra: Lockheed Martin y la creación del complejo militar industrial. Continuó diciendo: “Lockheed Martin ha encabezado acuerdos de 3.800 millones de dólares en estos últimos diez años; General Dynamics de 2.500 millones para tanques; Boeing de 1.700 millones para misiles y helicópteros y Raytheon para todo tipo de misiles para las fuerzas armadas. Entonces, básicamente este es un elemento fundamental destinado a mantener el régimen, pero gran parte del dinero se recicla. Los contribuyentes podrían simplemente darle el dinero directamente a Lockheed Martin o General Dynamics”.

De manera similar, la “llave general” para bloquear Internet y los teléfonos celulares en Egipto fue activada con la colaboración de las empresas. La empresa Vodafone (el gigante mundial en telefonía celular propietaria del 45 por ciento de las acciones de Verizon Wireless en Estados Unidos) con sede en el Reino Unido, intentó justificarse en un comunicado de prensa: “Nos quedó claro que Vodafone no tenía opciones legales ni prácticas, sino que debía satisfacer las exigencias de las autoridades”.

Narus, una subsidiaria de Boeing Corp., vendió equipamiento a Egipto para permitir “una inspección profunda de paquete” (DPI, por sus siglas en inglés), según Tim Karr del grupo de política de medios Free Press. Karr dijo que la tecnología de Narus “permite a las empresas egipcias de telecomunicaciones ver los mensajes de texto de los teléfonos celulares e identificar el tipo de voces disidentes que existen. También brinda herramientas tecnológicas para ubicar dichas voces geográficamente y rastrearlas”.

Mubarak prometió no presentarse como candidato a la reelección en septiembre. Pero el pueblo de Egipto le exige que se vaya ahora. ¿Cómo duró 30 años? Quizá eso se pueda explicar mejor en relación con una advertencia de un general del ejército de Estados Unidos hace 50 años, el Presidente Dwight D. Eisenhower que dijo “Debemos tratar de evitar que el complejo militar-industrial adquiera influencia injustificada, ya sea buscada o no”.

Ese complejo mortal no solo es un peligro para la democracia a nivel nacional, sino también cuando apoya a déspotas en el extranjero.

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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps, editado por Gabriela Díaz Cortez y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 650 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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When Corporations Choose Despots Over Democracy

By Amy Goodman

“People holding a sign ‘To: America. From: the Egyptian People. Stop supporting Mubarak. It’s over!” so tweeted my brave colleague, “Democracy Now!” senior producer Sharif Abdel Kouddous, from the streets of Cairo.

More than 2 million people rallied throughout Egypt on Tuesday, most of them crowded into Cairo’s Tahrir Square. Tahrir, which means liberation in Arabic, has become the epicenter of what appears to be a largely spontaneous, leaderless and peaceful revolution in this, the most populous nation in the Middle East. Defying a military curfew, this incredible uprising has been driven by young Egyptians, who compose a majority of the 80 million citizens. Twitter and Facebook, and SMS text messaging on cell phones, have helped this new generation to link up and organize, despite living under a U.S.-supported dictatorship for the past three decades. In response, the Mubarak regime, with the help of U.S. and European corporations, has shut down the Internet and curtailed cellular service, plunging Egypt into digital darkness. Despite the shutdown, as media activist and professor of communications C.W. Anderson told me, “people make revolutions, not technology.”

The demands are chanted through the streets for democracy, for self-determination. Sharif headed to Egypt Friday night, into uncertain terrain. The hated Interior Ministry security forces, the black-shirted police loyal to President Hosni Mubarak, were beating and killing people, arresting journalists, and smashing and confiscating cameras.

On Saturday morning, Sharif went to Tahrir Square. Despite the SMS and Internet blackout, Sharif, a talented journalist and technical whiz, figured out a workaround, and was soon tweeting out of Tahrir: “Amazing scene: three tanks roll by with a crowd of people riding atop each one. Chanting ‘Hosni Mubarak out!’ ”

Egypt has been the second-largest recipient of U.S. foreign aid for decades, after Israel (not counting the funds expended on the wars and occupations of Iraq and Afghanistan). Mubarak’s regime has received roughly $2 billion per year since coming to power, overwhelmingly for the military.

Where has the money gone? Mostly to U.S. corporations. I asked William Hartung of the New America Foundation to explain:

“It’s a form of corporate welfare for companies like Lockheed Martin and General Dynamics, because it goes to Egypt, then it comes back for F-16 aircraft, for M-1 tanks, for aircraft engines, for all kinds of missiles, for guns, for tear-gas canisters [from] a company called Combined Systems International, which actually has its name on the side of the canisters that have been found on the streets there.”

Hartung just published a book, “Prophets of War: Lockheed Martin and the Making of the Military-Industrial Complex.” He went on: “Lockheed Martin has been the leader in deals worth $3.8 billion over that period of the last 10 years; General Dynamics, $2.5 billion for tanks; Boeing, $1.7 billion for missiles, for helicopters; Raytheon for all manner of missiles for the armed forces. So, basically, this is a key element in propping up the regime, but a lot of the money is basically recycled. Taxpayers could just as easily be giving it directly to Lockheed Martin or General Dynamics.”

Likewise, Egypt’s Internet and cell phone “kill switch” was enabled only through collaboration with corporations. U.K.-based Vodafone, a global cellular-phone giant (which owns 45 percent of Verizon Wireless in the U.S.) attempted to justify its actions in a press release: “It has been clear to us that there were no legal or practical options open to Vodafone ... but to comply with the demands of the authorities.”

Narus, a U.S. subsidiary of Boeing Corp., sold Egypt equipment to allow “deep packet inspection,” according to Tim Karr of the media policy group Free Press. Karr said the Narus technology “allows the Egyptian telecommunications companies ... to look at texting via cell phones, and to identify the sort of dissident voices that are out there. ... It also gives them the technology to geographically locate them and track them down.”

Mubarak has pledged not to run for re-election come September. But the people of Egypt demand he leave now. How has he lasted 30 years? Maybe that’s best explained by a warning from a U.S. Army general 50 years ago, President Dwight D. Eisenhower. He said, “We must guard against the acquisition of unwarranted influence, whether sought or unsought, by the military-industrial complex.”

That deadly complex is not only a danger to democracy at home, but when shoring up despots abroad.

Denis Moynihan contributed research to this column.

Amy Goodman is the host of “Democracy Now!,” a daily international TV/radio news hour airing on more than 900 stations in North America. She is the author of “Breaking the Sound Barrier,” recently released in paperback and now a New York Times best-seller.

© 2011 Amy Goodman

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