20 junio 2007

Algún día, dentro de 25, 50 o 70 años, alguien vendrá de fuera, o de dentro (no lo sé) y se encontrará con una sociedad humana enferma, arrastrando una mísera existencia terrenal, aislados los unos de los otros, mal viviendo, mal vistiendo y mal comiendo, oprimidos por un estado totalitario al que no ven, pero que les proporcionará lo más importante para ellos: una conexión al mundo virtual. Ese mundo virtual será maravilloso, rico en su diversidad, espectacular, bello, impresionante, terrorífico incluso. En él se controlará el Tiempo y el Espacio, se explorarán otros planetas, se volverá a la era de los dinosaurios, se recrearán otras épocas de perdido esplendor, se volverá a luchar en batallas infinitas, y follar, se follará muchísimo. El peor castigo, en esa sociedad futura, será el ser expulsado del mundo virtual y quedarse sin conexión. El mundo "real", menos vital, ya no importará, y habrá quedado en manos de un poder omnímodo que garantizará la "conexión" a los individuos. ¿Te suena este panorama? ¡Es Matrix! No sé si acabarán metiéndonos el pin por el cogote o por el culo, pero esto tiene una pinta muy, pero que muy mala.
 
Parece que hoy proliferan este tipo de profecías. No puede uno menos que recordar Matrix y a los valientes que se oponen a tanto horror y a una humanidad sin valores y sin identidad.