Civilizaciones orientales y americanas fueron conocedoras de las propiedades místicas y espirituales de las piedras, donde se usaban no sólo como amuleto o agentes curativos, sino también como ayuda en el desarrollo espiritual. La antigua civilización china, produjo exquisitas tallas de jade y esmeralda. Las piedras rojas, como el rubí y el granate se usaban para curar enfermedades y ser medio de protección contra el fuego y el mal tiempo. Las piedras azules y violetas, como la turquesa y la amatista, se asociaban con la fe y la virtud. Las piedras amarillas, como el topacio, se usaban para atraer la felicidad y la prosperidad. Y las piedras verdes, como el jade y la esmeralda, las usaban para la fertilidad y la fuerza.
Durante la Edad Media, los alquimistas utilizaban el poder de las piedras en todo tipo de curaciones. La alquimia dominó la práctica de la medicina durante esta época y eventualmente fue la base de la química moderna. Algunos alquimistas se dedicaron a la transformación de los metales y la materia. Una de las creencias más básicas de la alquimia era que todos los metales poseían una esencia básica y que si mezclaba un metal puro con otro mineral esto resultaba en la transformación de un metal más puro, como el oro, el cual era considerado el más elevado producto de la naturaleza y como tal representaba al ser humano. Una de las más importantes contribuciones de los alquimistas fue el probar la dureza del diamante, al que llamaron Adamus, la piedra más perfecta que existe. Los Mayas e Indios de América se valían de los cristales para diagnosticar y tratar las enfermedades. Algunas tribus indias de México pensaban que si uno llevaba una buena vida, tras la muerte, el alma moraría en un cristal. Si alguien tenía la suerte de dar con un cristal de este tipo, éste se ponía en comunicación directa con su corazón, curando, guiando y convirtiendo sus sueños en realidad. En la lengua de los antiguos mexicanos, la sangre se llamaba chalchiuhatl, que significa agua de piedras preciosas, pues así como la sangre es vital para la vida, las piedras preciosas eran las cosas más preciadas (como la vida).
Hoy en día, en nuestra tecnología moderna, los cristales también los usamos para transmitir y amplificar energías con métodos más avanzados y seguros. Cristales naturales o artificiales, se usan en los rayos láser, en la cirugía microscópica. Cristales de cuarzo se extraen cada año de las minas, luego son triturados para ser utilizados en distintos campos científicos. El cristal de cuarzo se usa en relojes, radios, computadoras, televisores y equipos de telecomunicación. Son dos las mejores cualidades técnicas del cuarzo; sus efectos piezoeléctricos y su capacidad de memoria, la cual es evidente en los pedacitos de silicón usados en las computadoras. Recientemente se ha descubierto que si una hojuela de cristal se comprime macánicamente ésta emite una corriente eléctrica. Si una corriente eléctrica es aplicada a un cuarzo de tamaño determinado, el resultado es una oscilación o frecuencia vibracional invariable. A mitad del siglo pasado investigadores científicos descubrieron que añadiendo átomos de otras sustancias a un cristal de cuarzo se creaba un aparato de transmisión. Que fue utilizada en la radio para ampliar sus señales eléctricas, así las señales recibidas por un cristal piezoeléctrico crearon el sonido. El transmisor abrió las puertas a la comunicación moderna. Llevar también puede traer confianza a los que buscan habilidades y virtudes que creen no tener. Loa aspectos curativos de los cristales y en particular su uso como herramienta para equilibrar las energías del cuerpo, mente y espíritu.
Los usos terapéuticos de las piedras es la práctica utilizada en gemoterapia con el fin de armonizar, estabilizar y otorgar a la persona la energía que necesita, en una palabra: sanarla. Cada piedra tiene una propiedad energética diferente capaz de curar y equilibrar las diferentes partes del cuerpo de cualquier persona. También existe una o varias gemas indicadas para cada uno de nosotros dependiendo de la fecha de nuestro nacimiento, es decir, relacionada con el signo zodiacal al que pertenecemos. De esta manera cada piedra perteneciente a cada signo zodiacal es capaz de potenciar todo lo positivo de cada signo y reducir todo lo negativo. Géminis se verá beneficiado con un ojo de tigre porque esta gema por un lado le ayudará a potenciar la habilidad manual, las relaciones humanas, la creatividad, el ingenio, y por otro conseguirá apaciguar su intranquilidad, su inconstancia y su nerviosismo, entre otras muchas características positivas y negativas que definen a este signo. Tauro si lleva siempre consigo una piedra de cuarzo rosa notará cómo aumenta su paciencia, su perseverancia y estabilidad y al mismo tiempo apaciguará su testarudez, sus celos o su rencor. Cada signo tiene su piedra y cada uno de nosotros, si hacemos de "nuestra piedra" una compañera tenaz, podemos comprobar cómo sus efectos son tan beneficiosos que ya no querremos nunca desprendernos de ella.
Gracias a la curiosidad que ha sentido siempre el ser humano por todo lo que le rodeaba, hoy podemos disfrutar y beneficiarnos del inmenso poder que las piedras nos ofrecen. Nuestros antepasado miraron en torno suyo y vieron, observaron, indagaron, y encontraron. Y todo lo que ellos descubrieron nos ha sido conferido como el legado más valioso que ahora, el hombre actual, puede llegar a poseer. Tanto si obtenemos una piedra para usos concretos como si adquirimos "nuestra piedra", la tocamos, la acariciamos y la incorporamos a nuestra vida, posiblemente lleguemos a sorprendernos del beneficio y las ventajas que puede llegar a aportarnos en nuestra existencia cotidiana.

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