Se basa en un cuento espectacular:

"Jorge y un grupo de amigos montañistas deciden escalar un
peligroso pico, pese a que una tormenta se acercaba. 
Por desgracia, la fuerte tormenta los sorprende en pleno
ascenso y son golpeados por el viento y la nieve. 
Tomados a duras penas en una escarpada pared nada pueden
hacer y la oscuridad baja rápidamente. 
Empiezan a congelarse lentamente y, de repente...pánico,
uno de los montañistas se desprende y arrastra en la caída
al resto tomados de la misma soga. 
Golpes, rebotes, dolor, oscuridad... 
Finalmente Jorge recupera el sentido colgado en el vacío y
en medio de la más completa oscuridad. 
Grita...pero nadie responde a su llamado. 
Intenta tomarse de algún risco, pero sus manos y pies sólo
encuentran el vacío. 
Sabe que pronto va a morir congelado y decide elevar una
plegaria: 
- "Señor...tengo miedo...ayúdame a salvarme..."
 De repente una voz resuena en sus oídos. 
- "Jorge, suéltate de la soga..."
 Jorge duda, no sabe si no se trata de una ilusión auditiva
en su propia cabeza. 
¿Soltarse de la soga?, es una muerte segura. 
Pasada la tormenta el equipo de rescate se sorprendió al
ver el montañista muerto, colgando de una soga a escasos
centímetros de una plataforma que perfectamente le hubiese
servido de apoyo y resguardo hasta que finalizase la
tormenta..." 
¿Saben por qué esta nota golpeó mi cabeza ? 
Porque creo que en nuestras vidas muchas veces ocurre lo
mismo. 
Estamos atados a la soga de nuestro trabajo o rutina y
estamos temerosos de tomar el riesgo de lanzarnos al
vacío. 
- "No tengo tiempo"... - "Prefiero tomarme unas vacaciones
a invertir en un nuevo negocio"... - "¿Estudiar o
Investigar?, ¿Para qué?"... 
Todas éstas son "sogas" que nos impiden llegar hasta una
plataforma segura y que nos llevan a congelarnos en la
rutina (y en algunos casos en la mediocridad). 
Los emprendedores DEBEMOS correr ciertos riesgos para
triunfar. 
Alguna vez, haga caso de la voz en su cabeza que le
aconseja cortar la soga en la oscuridad.

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