Con casi 2000 metros de altura se alza majestuosamente el cerro Uritorco, en las sierras chicas de la provincia de Córdoba, Argentina. Antes de la conquista de América, este cerro ya era considerado sagrado por los indígenas de la época llamados Comechingones.
La tradición oral que llega a nosotros a través de las creencias populares de los ancianos lugareños, nos dice que estas tribus contemplaban extasiados las luces o entidades cósmicas que surcaban el cielo, atribuyendo este fenómeno a los espíritus de los muertos milenarios que emergían de sus tumbas, cuanto más grande era la luz, mayor energía demostraba tener el espíritu. También se podían ver caminando por el cerro a hombres que desaparecían entre las piedras sin dejar rastro alguno, según parece estos seres provenían del fondo de la tierra.