Entre tanto invierno de caras sin emociones, de relojes sin corazón : las ventanas dejan que se traspase la tristeza del mundo a este salón... blanco y gris de techos negros. Mi condición de humano culpa a la herencia genética de la tristeza de María Elena, ahora bien, no por ello soy más que ella. No por ello soy ella, no soy su estampa, no soy una copia, ni siquiera el hecho de pintarme los ojos como ella, no. [...♣]

De lo que no soy es fácil estar seguro, mas cuentas al mundo tendré que dar muy pronto. Dar cuentas del fruto "maduro" que ha acarriado el tiempo en mi cuerpo, en mi mente y el conocimiento. El mundo no pregunta por si hay en mí felicidad, tristeza, amargura, engaño, prostitución de sueños, no; a él sólo le interesa algo más superficial... que puedo darle yo que no le hayan dado jamás... que mis manos construyan algo lucrativo y que destruyan más a los demás [♣]