Sus piernas eran tan largas… tan sensuales... que podían conquistar
el simple hecho que no quería que se sumergiera en la tristeza…
en el simple hecho que no quería que se vaya…
que no creía que terminaría así…
sus piernas blancas rozaron mi alfombra con la sola intención de causar calma…
me desesperaban más… y más entonces grité…. –¡Basta SOLEDAD! Soy tuya y de nadie más […♣]