Tus ojos vuelven a tener protagonismo en este mundo, en mi mundo ellos guían a los faros de mi vida, contigo las coincidencias son interpretadas de la mejor manera y acomodadas de la manera más tierna solo para ilusionarme de una manera soñada. La realidad es más cruel que las duchas frías de seis de la mañana.

De alguna forma podía olerte, podía sentirte aunque en ningún instante estuve en tu cabeza. Entre tantos corazones podía ubicar el tuyo como el perro sabueso en busca de tus restos, de lo poco que siempre queda de ti para mí. Entre tanta oscuridad pude ubicar tu corazón de cigarro cansado y tu piel blanca de algodón incendiada por la emoción.