Las noches son más frías y los mediodías ahora ya tienen sol, las estatuas cobran vida por alguna buena voluntad y los semáforos siguen en emergencia de colores, los helados tienen más sabores (aunque aún no he probado sabor felicidad), las pistas cada vez están más rotas que mi corazón y cada vez el asfalto se cansa más rápido que mi amor, los dolores de cabeza viajan a mil por hora y los policías de transito están en su eterno descanso, los ciegos ven blanco muerte y leche esperanza, los pobres tiene diamantes en los dientes y los humildes mostraron sus deseos sonrientes, la primera estrella de la noche ya perdió el encanto al igual que yo en septiembres de diferentes años perdí tanto, las mujeres de los mostradores ya no tienen que mostrar están desnudas pálidas blanca e inservibles para soñar, y aunque el mediodía haya recuperado su candor este frío suelo ya no lo calienta nadie, nadie, ni el sol.