Pastor Abel Molina

(Juan 11:4)

“Oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.”

A través de éste versículo se ha tratado de inculpar a Dios de las enfermedades que suceden dentro y fuera del pueblo de Dios, atribuyendo la enfermedad a un plan divino.

Pueden ser muchos los versículos que te puedo dar dónde se demuestra que el plan de Dios para sus hijos es que vivamos en salud (3 Juan 2), que no nos enfermemos (Juan 10:10), que tengamos larga vida (Proverbios 3:16), que seamos prosperados (1 Timoteo 6:17), sin embargo, como dije, quiero mantener estas explicaciones lo mas sencillas y cortas posibles, vaya, lo mas práctico posible.

Ya vimos brevemente cual es la voluntad de Dios para nuestra vida, entonces ¿Qué quiso decir Jesús con sus palabras?, ¿será a caso que él se glorifica en la enfermedad?

Con seguridad y creyendo en un Dios bueno te digo que Dios no se alegra ni mucho menos se glorifica en la enfermedad, lo que la palabra de Dios nos está diciendo es que esa enfermedad iba a ser un motivo para que Dios se glorificara pero no en la enfermedad sino en la sanidad.

Trataré de explicarme con un sencillo ejemplo: Yo no sabía que mi mecánico era un buen mecánico hasta que mi carro se descompuso y me lo arreglo. No es que él descompusiera el carro para demostrar ser un buen mecánico, simplemente él agarro mi carro descompuesto y lo arreglo, en otras palabras se glorificó al arreglar mi carro. Que el carro se descompusiera sirvió para yo ver que tan buen mecánico era pero ciertamente él no lo descompuso para demostrarlo.

Con Dios sucede lo mismo, si una persona se enferma Él se glorifica en la sanidad a pesar de la enfermedad, pero eso no quiere decir que Él lo enfermo, de hecho en la historia de Juan 11 no vemos a nadie alegre y dándole gloria a Dios ni con la enfermedad ni con la muerte de Lázaro, por el contrario, vemos a todo el pueblo dándole la gloria a Dios y creyendo en el nombre del Señor Jesús después de la resurrección.

Concluimos pues, el que nuestro Dios se glorifique en la sanidad de alguien no quiere decir que Dios mismo lo enfermo.